El tiempo no acompañaba durante la primera mitad del día, ciertamente, al presentarse muy nublado y con bancos de niebla en las zonas altas que fastidiaban bastante el paisaje y las observaciones de aves. No nos dejamos amilanar y fuimos al Puerto de las Palomas para hacer la ruta circular del Cerro Coros, teniendo como estupendo aliciente la presencia de orquídeas como Dactylorhiza insularis, Orchis olbiensis y Neotinea maculata.
La sesión pajarera comenzó con una inesperada codorniz que fue vista y no vista, también collalbas grises (Oenanthe oenanthe) y currucas rabilargas (Sylvia undata) en las laderas rocosas cubiertas de matorral espinoso. En la cima y por los impresionantes cortados estuvimos viendo fauna rupícola como cabras monteses (Capra pyrenaica), buitres leonados (Gyps fulvus), cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) y un joven ejemplar de águila real (Aquila chrysaetos).
Tras un merecido descanso para tomar el bocadillo (y probar el queso y el chorizo que me trajeron de regalo) paramos en el área recreativa Llanos del Campo por estar el interesante sendero del Tesorillo, normalmente un reducto de paz a salvo de los domingueros.
Allí, entre jaras y peonías, volaba la mariposa arlequín (Zerynthia rumina) mientras sobre el bosque de quercíneas y pinsapos hacían lo propio rapaces como la culebrera (Circaetus gallicus) y el águila calzada (Hieraaetus pennatus).
Tenía bien fichada la zona para esta visita al estar bien surtida de orquídeas, como bien demuestra esta selección con Ophrys scolopax, Ophrys tenthredinifera, Ophrys apifera, Aceras antropophorum y Ophrys lutea. Al examinar de cerca la vegetación tuve el magnífico hallazgo de una araña cangrejo (Thomisus onustus) apresando una abeja.
Aquí dejo unos listados con las especies de aves observadas en tres de los puntos visitados:
En el cortado calizo frente a la casa del pueblo tengo una colonia de grajillas que conviven con palomas bravías y cimarronas; las cimarronas, a pesar de ello, están bien curtidas en el vuelo. Si subo a la terraza para observar a la pareja de Bonelli, tan sólo tengo que aguardar el alboroto de grajillas y chovas piquirrojas, entonces, allí veo a la pareja sacudiéndose a esos molestos córvidos. Saben del águila calzada como enemigo pero, temen bastante mas a la de Bonelli.
ResponderEliminarSaludos.
Los córvidos chivatos son grandes aliados nuestros para detectar las rapaces, vaya que sí. Precisamente unas semanas antes yo le decía a un amigo que, habiendo tantas grajillas en la zona, ya podrían echar un cable delatando a las rapaces... y acabó pasando.
Eliminar¡Saludos!