lunes, 2 de mayo de 2022

La nieve del cuco

 




Abril ha sido un mes de locos, cada vez que parecía arrancar la primavera llegaba de nuevo un zarpazo invernal, aunque ninguno tan intenso como el nevazo del 5 de abril.
No es realmente raro esto en la Sierra de Segura, hasta el punto de que tiene incluso su expresión popular llamándose nieve del cuco, ya que es un ave estival muy bien conocida que marca la llegada de la primavera para los serranos cuando se oye su muy popular canto conforme avanza el mes de marzo.

Es un fastidio para los desplazamientos, pero no se puede negar lo pintoresco de ver con esas estampas nevadas a aves estivales como la abubilla y el milano negro junto a alguna más invernal como el milano real (aunque hay en marcha un proyecto de reforzamiento poblacional para que regresen como reproductores a la zona).




Abubilla (Upupa epops)


Milano negro (Milvus migrans)


Milano real (Milvus milvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)




El 7 de abril es uno de esos días que pasarán a la posteridad en mis salidas de campo porque fue intenso de principio a fin, desde el recreo en el colegio hasta el paseo que di por la tarde.
Me voy a centrar aquí, no obstante, solamente en lo relativo a lo que vi aquella tarde en entornos nevados para no salirme del tema principal. Y es que no tiene uno todos los días la oportunidad de ver a un joven quebrantahuesos peleando con un águila real.







Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Este quebrantahuesos juvenil, nacido el año pasado en libertad, lucía espectacular con el reflejo de la nieve en su plumaje, pero no más que un fabuloso ejemplar adulto que apareció más tarde



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), juvenil

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), adulto

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), juvenil

Buitre leonado (Gyps fulvus)




Un poco más tarde vi una encelada pareja de águilas calzadas con sus animados vuelos de cortejo, haciendo piruetas y reclamando frecuentemente sobre un pinar. Lástima que no las hubiera pillado sobre la nieve para que la luz hubiera hecho el mismo efecto que con las carroñeras.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


La nieve deja sin duda imágenes de fascinante belleza, pero no deja de ser peligrosa. Así lucía el colegio rural de la aldea de Marchena el 5 de abril a media mañana, antes de que la capa de nieve fuera tan gruesa que fue necesaria la intervención de la quitanieves para poder salir a mediodía de allí.






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