miércoles, 1 de julio de 2020

La blancura de la culebrera







Ahora mismo el verano ha pegado un puñetazo en la mesa imponiendo su fuerte calor y paisajes agostados, nada que ver con lo que aparece en esta entrada de finales de mayo cuando aún la Sierra de Segura estaba lozana como un auténtico vergel, cosa que ya iré explicando más detenidamente.

El 28 de mayo a media mañana tuve un rato libre para dar una breve vuelta en la que vi numerosos buitres leonados con ganas de su buena dosis de carroña fresca.




Buitres leonados (Gyps fulvus)

Fue al volver a casa cuando una joven culebrera, de unos tres años de edad a mi parecer, salió volando a baja altura con el muy agradecido detalle de ponerse a ciclear un poco ante mí antes de marcharse con viento fresco.
La indiscutible belleza de esta amante de los ofidios ha merecido ser quien dé nombre a la publicación porque no siempre se tienen observaciones tan espléndidas de la especie pese a su abundancia en estas sierras.






Culebrera (Circaetus gallicus)


Ese mismo día por la tarde tocaba una salida más en condiciones con más tiempo disponible, teniendo el fantástico comienzo de ver por fin un ejemplar digno de la enorme orquídea Himantoglossum hircinum.
Quise tener un encuentro con los quebrantahuesos caminando por los amplios cortados que frecuentan para volar con facilidad sobre los vientos de ladera, pero no pudo ser pese a que ya mucha gente que conozco piensa que veo esas aves prácticamente a diario.





Himantoglossum hircinum

Curruca mirlona (Sylvia hortensis)

Muflones (Ovis musimon)

Estrella morada


Lagartija verdosa (Podarcis virescens)

Ciervos (Cervus elaphus)

El 29 de mayo hice el mismo recorrido, pero recreándome más en la pista que parte desde Don Domingo con sus impresionantes vistas a la inmensidad de La Sagra. Allí había gran actividad de pajarillos y me fue inevitable parar a disfrutarlos en medio de ese bucólico ambiente lleno de sus cantos y de la floración de peonías y matorrales.
Esa tarde tampoco hubo quebrantahuesos, casi podía escuchar una triste flautita entonando la melodía de la famosa banda sonora de "Titanic", pero no se puede tener todo.


Con La Sagra al fondo

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Alcaudón común (Lanius senator)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)


Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)


Peonía

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Peonía

Sofía (Issoria lathonia)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Piquituertos (Loxia curvirostra)

Con este magnífico atardecer tocó volver para casa sin saber que se avecinaba un fin de semana muy mítico... pronto se sabrá por qué.






2 comentarios:

  1. Ostras que cara de cabreo pone esa curruca mirlona, jajaja! Bonita culebrera, son una pasada.
    ¡Saludos!

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    1. Eso pensé yo, que parecía que quisiera salir a pegarme una paliza si fuera más grande, jaja.
      ¡Saludos!

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