domingo, 26 de julio de 2020

Carracas en Huéscar






Si la subida a La Sagra vista en la anterior publicación fue un hito senderista de este año, ahora viene un hito ornitológico con una especie que hasta ahora no había visto en el entorno de estas sierras.

Un día me comentó un amigo que cerca de Huéscar había visto muchas veces una pareja de carracas en unos grandes árboles junto a un cortijo, y al volver a sacar el tema otro día no pude resistirme a ir a verlas por mí mismo. Hay que decir primero que donde vivo, Santiago de la Espada, está en Jaén mientras que Huéscar pertenece ya a la provincia de Granada y por tanto esto no se considera como parte de la Sierra de Segura a nivel administrativo, pero sigue siendo realmente la misma sierra porque la naturaleza no entiende de fronteras artificiales.

Dicho esto, el 15 de junio fui para allá pudiendo ir viendo cosas interesantes de camino, como un águila calzada en sus patrullas de caza, una culebrera adulta increpando a otra más joven y un inesperado zorrito que me miró con curiosidad zorruna antes de escabullirse entre la maleza.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Culebreras (Circaetus gallicus)

Zorro (Vulpes vulpes)

Una vez llegado al lugar concreto no pudo dejar de llamarme la atención el hábitat, siendo un entorno de secanos y espacios abiertos que tanto gustan a las carracas y otras de las llamadas aves esteparias, pero rodeado por prominentes elevaciones calizas aún cerca incluso de la enormidad de La Sagra.




La Sagra tras el cortijo en cuestión

Entre las aves presentes pude ver por ejemplo alguna culebrera, abejarucos, cornejas y unas abubillas (estas últimas sin fotografiar). Pero tardaba en hacer acto de presencia la especie objetivo y ya empezaba a preguntarme si merecía la pena haber ido hasta allí.


Culebrera (Circaetus gallicus)

Abejaruco (Merops apiaster)

Corneja negra (Corvus corone)

La paciencia es fundamental cuando se sale al campo y, finalmente, llegó un destello azulado que resultó ser una carraca llevando una cigarra en el pico. Esto se debía a que una pareja de estas ruidosas bellezas tienen su nido en el más grande de los árboles del cortijo y las vi cebando a los pollos y saliendo por más capturas.
Antes de irme di una vuelta carrileando por la zona por si se veía algo interesante con casi nulo resultado, pero al marcharme pude ver nuevamente a las carracas descansando como buena despedida al descubrimiento de este interesante rincón.






Carracas (Coracias garrulus)


Al regresar a Santiago de la Espada paré un momento en los barrancos de sus afueras porque a veces es posible que toque alguna sorpresa de última hora.
Parecía que no sería así, pero me encontré de pronto con que había entrado en mi coche un neuróptero de la especie conocida como duende. Primero le hice una foto allí mismo sobre mi cantimplora, pero al abrir el coche para sacarlo y poder fotografiarlo de manera más natural en la vegetación... se marchó bien lejos con un vuelo muy decidido que desde luego no era ese modo perezoso de volar que suelen tener estos bichos.



Vencejo real (Tachymarptis melba)

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Duende (Nemoptera bipennis)

Polilla pluma

Cuchara de pastor

Sin duda me encantó poder ver carracas bastante cerca de donde vivo en mi feudo segureño, una de las sorpresas del año para mi gusto personal... ya las veréis de nuevo en una futura publicación.






2 comentarios:

  1. Qué bonitas son las carracas y los abejarucos, nunca he visto a las primeras pero creo que ambos con su colorido te transportan a países tropicales. Enhorabuena por la captura, veo que lo disfrutaste.

    ¡Saludos!

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    1. Pues el día que veas una carraca en persona vas a alucinar porque esos colores son impresionantes en directo, sobre todo llaman la atención cuando pasan volando.
      ¡Saludos!

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