viernes, 10 de julio de 2020

De cuevas y cascadas



Restos del castillo de Miller


El mes de mayo ha sido apoteósico en la Sierra de Segura como buen mes del desconfinamiento que fue, pero junio no se quedó atrás para nada y también resultó de lo más fructífero con numerosos descubrimientos y novedades como ya se irá viendo, hasta el punto de estar seguro de haber reunido varios de los mejores momentos del año aunque aún vayamos por la mitad.

El mismo día 1 de junio comencé el mes dando un paseo en grupo por Miller para ver la cascada del Barranco de la Cerrá con un modesto pero interesante repertorio de fauna ya que estábamos allí.



Águila real (Aquila chrysaetos)


Trucha común (Salmo trutta)

Molino

Barbo andaluz (Luciobarbus sclateri)


Al día siguiente quisimos repetir saliendo casi todo el mismo grupete por el río Madera como inicio, donde ya volaban algunos Calopteryx xanthostoma junto a sus parientes más numerosos de la especie virgo y florecían bastantes orquídeas piramidales.


Anacamptis pyramidalis

Calopteryx xanthostoma


Calopteryx virgo

Después fuimos al verdadero objetivo de la salida, que era la Cueva del Aljibe en la aldea de Huelga Utrera. Tras un sinuoso sendero donde florecían orquídeas de la especie Orchis coriophora llegamos a su entrada bien forrada de plantas insectívoras.



Aguileña

Pinguicula vallisneriifolia



Quisimos rematar la tarde yendo a La Toba para ver su famoso nacimiento de agua, en el que yo me entretuve muy especialmente con una lagartija de Valverde bastante sinvergüenza que se dejaba retratar tan tranquilamente.





Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)



El día 3 ya salí en solitario centrándome en el bicherío con una buena observación de alimoches para empezar la cosa en condiciones.
También fue destacable un enorme macho de culebra bastarda cruzando la carretera, pocos habré visto así, aunque por desgracia se me escapó y aún a día de hoy me frustra una barbaridad. Un minuto de silencio por la oportunidad que perdí.



Lagarto ocelado (Timon lepidus) con una escolopendra capturada

Anacamptis pyramidalis

Alimoche (Neophron percnopterus)

Macaón (Papilio machaon)

Pero quedaba todavía el plato fuerte. Desde unos grandes peñascos tuve la fortuna de ver llegar dos quebrantahuesos adultos que me dieron unos pases impresionantes, uno de ellos por delante de mi posición y el otro sobrevolándome a escasa distancia. Esto casi me hizo olvidar la pesarosa experiencia con la culebra bastarda... casi.


Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus) marcado

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)


El regreso a casa fue bastante relajante viendo una joven culebrera campeando con toda su blancura sobre unos campos abiertos en los que cantaba una codorniz. Esta última no quiso dejarse ver, por supuesto, al igual que unos verderones serranos que estuvieron toda la tarde reclamando desde las copas de los pinos laricios.


Himantoglossum hircinum

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Totovía (Lullula arborea)

Culebrera (Circaetus gallicus)



No hay mejor broche final para esta publicación que la ronda de gordosidades de aquellos días, que no estuvo nada mal. El buen comer también forma parte de estas salidas camperas haciendo más completa la experiencia, al menos para mí.






2 comentarios:

  1. Esos parajes son una fuente inagotable de imágenes.
    Un saludo Carlos.

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    1. ¡Desde luego que tenemos unas sierras infinitas en descubrimientos!

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