martes, 7 de julio de 2020

El triunfo del roquero rojo






En publicaciones anteriores he protestado un poco con las salidas en las que no conseguí ver roqueros rojos... pero un poco solamente porque mirad lo que tenía reservado...

He pasado el mes de mayo con el disgusto de no encontrar esta preciosa especie de montaña en un rincón de la Sierra de Segura donde la tenía bien localizada, algo que me no me explicaba y me hacía incluso pensar que ya no hubiera ninguna pareja en ese punto concreto. Pero de eso nada, sí que los había y lo único que pasaba es que tuve una mezcla de mala suerte y de que tras la cuarentena pillara a las aves con el comportamiento discreto de cuando están cuidando sus pollos.

Aunque antes de esto tengo pendiente comentar un poco el bicherío de la salida del 30 de mayo, que estuvo centrada en las orquídeas que mostré pero sin dejar ver otras cosas interesantes.
Dije en la anterior entrada que comenzamos por la laguna de La Hueta, donde los odonatos del género Lestes siempre se dejan ver de maravilla y disfruté de los siempre coloridos abejarucos con sus alegres vuelos y reclamos al pasar por Orcera.



Peñalta

Abejaruco (Merops apiaster)

Lestes barbarus

Abejaruco (Merops apiaster)

Lestes dryas

Polilla tigre (Arctia villica)

El Yelmo

El recorrido entre Las Acebeas y las faldas del Yelmo brindó el descubrimiento casual de una charca permanente donde volaban varias libélulas de vientre plano, especie que no veo a menudo. Además de otras cosas, claro.


Exuvia

Pyrrhosoma nymphula

Pisaura mirabilis

Libellula depressa, macho

Cópula de licénidos

Libellula depressa, hembra haciendo la puesta

Araña Napoleón (Synema globosum) sobre una orquídea

Libellula depressa, hembra


La hora del bocadillo estuvo bien amenizada con el descubrimiento de un nido de trepadores azules que iban a ver a sus pollos de cuando en cuando. Suelo hablar a mis alumnos de este nido con la entrada recubierta de barro hasta dejar una costra seca y dura que solamente permite el paso al tamaño de sus inquilinos, y por fin tengo una foto propia para enseñarla.
Al lado había un grupo de gente en otro merendero pegando voces y, como siempre, sin darse cuenta de estas cosas tan sumamente bonitas.


Trepador azul (Sitta europaea)

Uno de los momentos más interesantes para mi gusto fue ver las endémicas lagartijas de Valverde en unos paredones donde las descubrí hace tres años. Siempre gusta ver que aún existen estas poblaciones cuando hay otras donde ya hace tiempo que no las veo.
De hecho, a finales de junio volví por allí con un amigo y vimos alrededor de siete ejemplares distintos... pero de eso ya hablaré en su momento.







Lagartijas de Valverde (Algyroides marchi)

En un pradito lleno a reventar de orquídeas Orchis coriophora vimos también una buena cantidad de ascaláfidos, aunque con el calor estaban muy odiosamente activos y ya tuvimos suerte de fotografiar alguno posado con las alas cerradas.


Libelloides longicornis

Libelloides baeticus

Ardilla (Sciurus vulgaris)


Al día siguiente, el domingo 31 de mayo, salí a dar una vuelta en solitario por el Puntal de las Buitreras. Aún predominaba el verdor y los únicos tonos amarillos que se veían eran los de las flores cubriendo los prados de montaña, no como ahora con su actual alfombra de vegetación agostada.
Tuve observaciones muy buenas de especialidades de estos calares, como la collalba gris y el bisbita campestre, pero lo mejor estaba por venir...




Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Bisbita campestre (Anthus campestris)


Precisamente cuando estaba viendo una collalba me llevé una enorme sorpresa al ver que otro pájaro volaba desde el suelo para posarse en un majuelo justo a mi lado. Su llamativo colorido lo delató rápidamente como un fabuloso macho de roquero rojo en un territorio nuevo que no conocía hasta ahora, un lugar por el que justamente he pasado muchísimas veces.
Se dejó fotografiar tan tranquilamente, para después posarse en una también cercana roca en la que se dedicó a arreglarse el plumaje.







Roquero rojo (Monticola saxatilis)


Después de la enorme frustración de no verlos durante el resto del mes de mayo me tocó resarcirme con creces teniendo estas observaciones de categoría. No solamente fue un excelente broche final a tan completo fin de semana, hasta me parece de lo mejor del año, fijaos si me gusta el pájaro.
Al regresar a casa pasando por el mismo lugar allí estaba todavía el amigo posado en la distancia, sirviendo esa foto lejana para representar al animal en su típico hábitat.

Saldrán más veces estas bonitas aves, porque además las he encontrado en otros lugares durante junio, mucho ojo.







4 comentarios:

  1. Buahh, brutales las fotos del roquero rojo, enhorabuena Carlos!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Fue una auténtica pasada encontrarlo así de bien posado y tranquilo cuando ya casi daba por perdido verlos en ese sitio.

      Eliminar
  2. Qué pájaro tan bonito... se nota que lo disfrutaste a placer, a ver si la primavera que viene voy por allí y veo alguna cosilla.

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fue de lo que más he disfrutado en los últimos meses, un pasote.
      Te gustaría mucho ver esto, estoy seguro.
      ¡Saludos!

      Eliminar