lunes, 2 de abril de 2018

Otra buena tarde por Sanlúcar




No es ningún secreto a estas alturas que las salinas y marismas de Sanlúcar de Barrameda se cuentan entre mis sitios preferidos para la observación de aves.
A mediados de marzo estaba previsto que un amigo me visitara y llevarle a las Salinas de Bonanza como plato fuerte de su estancia, pero el tiempo lluvioso nos hizo cancelarlo y el domingo 18 a mediodía me animé a ir yo solo en vista de que las lluvias daban una tregua.

Ya desde la carretera que accede al poblado agrícola de Bonanza se veían los flamencos (Phoenicopterus roseus) junto a las gaviotas picofinas (Larus genei) bastante cerca, gustándome el detalle de no ser el único que paró un momento para admirarlos.
Continuando por el pinar de La Algaida fueron numerosos los ejemplares de milanos negros (Milvus migrans), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y vencejos pálidos (Apus pallidus) listos para criar en la zona.








En el Codo de la Esparraguera no había aquel enorme trasiego de limícolas que encontré la vez anterior, pero tuve muy cerca una espátula (Platalea leucorodia) y vi mi primera garza imperial (Ardea purpurea) del año sin contar con las que pasan aquí el invierno.

Además de más imágenes de flamencos os muestro una terrera marismeña (Alaudala rufescens), especie que menciono mucho cuando elaboro las listas completas de observaciones basándome en sus reclamos, pero esta vez también cuento con testimonio fotográfico.













Las Salinas de Bonanza propiamente dichas estuvieron más animadas que en visitas anteriores, ya era hora tras encontrarme últimamente con motoristas que lo espantan todo.
Allí no tuve el barro limitando tanto como en La Algaida y de limícolas puedo enseñar un archibebe claro (Tringa nebularia), avocetas (Recurvirostra avosetta), chorlitos grises (Pluvialis squatarola) o archibebes comunes (Tringa totanus).











Las águilas calzadas siguieron estando muy presentes y las aves acuáticas estaban muy pendientes de ellas. Fueron muy abundantes las observaciones de tarros blancos (Tadorna tadorna), patos colorados (Netta rufina), moritos (Plegadis falcinellus) y zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) con el bonito toque de color de las recién llegadas lavanderas boyeras (Motacilla flava).













Dejo el listado completo de observaciones antes de terminar la publicación con las gaviotas picofinas y los flamencos de nuevo.














4 comentarios:

  1. Veo que la presencia de los vencejos no se nota mucho en un lugar como el de las marismas con toda la biodiversidad existente.
    En el cañón del río Mesa, aunque no cuenta con el pálido, llegaron los reales y, eso es otra cosa, la algarabía que montan ya deja ver junto con las golondrinas el peso de la primavera. Incluso los alimoche parece que han madrugado algo mas.
    Saludos.

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    1. A los reales aún no los he visto por aquí en la sierra, aunque en el pueblo tengo mucha animación con los pálidos y las golondrinas.
      El martes vi una pareja de alimoches al salir de trabajar, habrá que estar pendiente por si resulta que suelen merodear la zona...
      ¡Saludos!

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  2. Buena sesión, a ver si tengo suerte en mi viaje por Cádiz y puedo ver alguna de estas maravillas. Con ganas de ver algo de vuestro viaje a Marruecos, que me imagino que habrá sido la pera limonera. Un fuerte abrazo desde Cantabria.

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    1. Te puedo adelantar que nos llevamos la gran mayoría de especies objetivo, algunas de ellas de las difíciles que ni esperábamos. Ya iré editando estos días y a ver cuándo lo puedo publicar, ya verás qué pasote.
      ¡Un abrazo!

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