jueves, 5 de abril de 2018

Observando la migración de las aves desde casa





Desde que comencé el curso en Prado del Rey he ido colgando de cuando en cuando fotografías de aves hechas desde la terraza de mi piso, que con la migración se está convirtiendo desde marzo en un interesante observatorio ornitológico como quien no quiere la cosa. Tanto que hoy se ha merecido una entrada en exclusiva.

Lo normal es ver la pareja de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) que tiene el nido una calle más abajo de donde vivo, el frecuente trasiego de buitres leonados (Gyps fulvus) de las abundantes colonias de cría de las sierras gaditanas y las joviales golondrinas comunes (Hirundo rustica).










Pero, como decía más arriba, lo más interesante ha sido poder disfrutar de la migración prenupcial desde allí. Los milanos negros (Milvus migrans) han llegado a pasar en números muy cuantiosos como ya se pudo ver en una entrada anterior, mientras que las culebreras (Circaetus gallicus) nunca llegaron en grandes agrupaciones pero sí que pasaban en un goteo casi constante de ejemplares.
Estas fotos de culebreras, para que os hagáis una idea, pertenecen tan sólo a los días 15 y 16 de marzo durante algunos momentos en los que asomaba a la terraza a mediodía.















Una fecha importante para mí fue el 14 de marzo por haber sido el día en que vi la primera águila calzada (Hieraaetus pennatus) del año, pero sin contar por supuesto con los ejemplares que se ven en Doñana y alrededores durante todo el invierno.
Otros visitantes estivales que he podido ver son el cernícalo primilla (Falco naumanni) y el cuco (Cuculus canorus).







Las especies residentes también han amenizado mucho los avistamientos. No sólo por parte de especies frecuentes como el cuervo (Corvus corax), porque en un par de ocasiones he tenido la suerte de ver ejemplares de diferente edad de águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).
Y que conste que esto no acaba aquí, pero ya lo demás aparecerá cuando toque publicar sobre el mes en el que estamos (yo siempre con mi atraso bloguero por acumular tanto material).

Así ya no hace mucha falta ir a Tarifa a ver la migración, ¿no?







4 comentarios:

  1. Hola Carlos,

    la verdad es que estas observaciones que se consiguen desde casa también molan mucho, desde un hide que no requiere desplazamientos, que tiene todas las comodidades y que te aportan muchas veces especies tan impresionantes como esas perdiceras en tu caso. Yo estos días también estoy en mi terraza con los prismas buscando nuevas estivales jeje.

    Salu2 Linse!

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    1. Al final veo más estos movimientos migratorios desde el pueblo que en los paseos por la sierra, se ve que vivo en una buena autopista pajarera.
      ¡Saludos!

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  2. Desde un punto fijo se ve mejor el paso de las aves, uno no tiene que mirar dónde pisa cuando camina.
    Con un porrón de cerveza y gaseosa y, picoteo, la sesión puede ser acojonante.
    Creo que es un puesto de lo mejorcico.
    Saludos.

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    1. Ya he probado también lo de echar sesiones con comida y bebida y la experiencia gana muchos puntos.
      ¡Saludos!

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