sábado, 4 de septiembre de 2021

Un poco de Norte

 

Sierra de Aralar



Mis viajes norteños en verano, sobre todo a Cantabria pero también por tierras vascas y navarras, eran un clásico que he perdido estos años recientes muy a mi pesar. Aunque nunca es tarde para retomar las buenas costumbres y en agosto he ido a visitar a un viejo amigo al que no veía desde 2018...

Veo conveniente empezar señalando que no ha sido un viaje bichero, cosa que he tenido que explicar repetidamente a un par de amigos testarudos que no se querían enterar de que yo no iba de bichos, por lo que la cosa ha ido más de rutas, paisajes, monumentos y comer como un animal de caverna. 

Un día por Navarra nos llevó a que por fin conociera la famosa Foz de Arbayún viendo los velocísimos vuelos de los vencejos reales y el frecuente trasiego de buitres leonados. Es un buen lugar para ver quebrantahuesos, que no vi allí pero sí que lo hice más tarde, cuando estando en el pueblo de Gallipienzo pasó uno volando bajísimo y me pilló totalmente desprevenido (luego lo pude trincar cuando ya se estaba remontando allá por la estratosfera).
Los pueblos de Gallipienzo y Sangüesa fueron dos preciosas visitas coronadas con paradas para ver la torre de Olcoz y la iglesia románica de Santa María de Eunate.



Foz de Arbayún

Río Salazar

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Sangüesa

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Gallipienzo

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Olcoz

Santa María de Eunate


Otro día lo dedicamos al senderismo en la preciosa Sierra de Aralar haciendo una larga y exigente ruta, en la que no acababan nunca las subidas y repechos de manera despiadada. La primera parte de nuestro recorrido fue muy agradable bajo la sombra del hayedo llegando a encontrar tritones palmeados en una fuente (especie que no tengo en el sur), pero luego bajo el sol veraniego sudamos como puercos mientras que aves como la culebrera o el quebrantahuesos planeaban cómodamente.
Otras aves presentes en la ruta fueron el bisbita alpino, el acentor común, el carbonero palustre o el abejero.




Araña tigre (Argiope bruennichi)


Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)



Al día siguiente la novia de mi amigo Alain, Naiara, empezaba sus vacaciones y nos pudo acompañar en un nuevo recorrido cultural y paisajístico por Álava que empezó con un sol radiante en la torre de Mendoza y terminó con unos nubarrones grises que nos dejaron sin ver la famosa panorámica de las montañas en el embalse de Maroño.



Hippodamia variegata con las manos en la masa

Torre de Mendoza

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Garza imperial (Ardea purpurea)

Artziniega

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) alimentando a su cría


En el último día de mi viaje se impuso el típico tiempo lluvioso de la zona y solamente pudimos dar un paseo por el Parque Natural de Pagoeta por la mañana. Supuestamente yo me marchaba aquel día, pero decidimos que mejor nos íbamos los tres a comer un buen bocadillo de albóndigas en un bar de moteros y ya dejaba mi regreso para la mañana siguiente, pudiendo así dar otro paseo por el entorno de Andoain hasta llegar al Puente de las Brujas (con su mirlo acuático incluido)


Pagoeta

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Puente de las Brujas


Ya que menciono el bocadillo de albóndigas, aquí está en toda su gloria junto a otras buenas viandas que saboreamos como el jarrete de cordero, las migas o la tarta de requesón. Me sentó de maravilla este pequeño viaje lleno de colegueo, buenas películas y música, comilonas y lugares espectaculares.




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