El curso escolar empezó justamente tras el paso de la borrasca que dejó la Sierra de Segura cubierta de una espesa capa de nieve.
La aldea de Marchena, donde tengo el colegio, no fue desde luego una excepción y mis alumnos tuvieron como aliciente recreativo las batallas a bolazos de nieve o infructuosos intentos de construir un iglú.
En estas sesiones del recreo entre batallas campales de bolas de nieve, avalanchas y defensa de su intento de iglú contra el yeti (yo, obviamente) tuvimos la visita de los habituales cuervos y algunas aves rapaces. Entre estas últimas me llamó especialmente la atención cuando el 12 de enero vi una silueta de larga cola entre los buitres leonados que reveló la lejana presencia del quebrantahuesos llamado Suerte Somera (2018).
| Águila real (Aquila chrysaetos) |
| Gavilán (Accipiter nisus) |
| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Las escasas veces que tenemos el privilegio de ver un quebrantahuesos desde el colegio (pocos habrá en el mundo donde esto ocurra) suelen ser así los avistamientos, breves y habitualmente muy lejanos.
Esto fue sustancialmente distinto el 14 de enero al disfrutar de una observación mucho mejor. Ya habíamos visto el curso anterior al ejemplar bautizado como Jovan, que es de especial importancia al haber nacido hace dos años en libertad de la veterana pareja formada por Tono y Blimunda.
En esta nueva ocasión estuvo mucho rato lanzando y recogiendo un hueso o pata para poder romperlo en trozos y comerlo mejor, siendo continuamente molestado por un cuervo que socarronamente le robaba algunos pedazos y se ganaba agresivas persecuciones del quebrantahuesos junto a una urraca entrometida que no quería perderse participar en la bronca.
Y entonces llegó el gran e inesperado momento, cuando después de comer y pelear con los córvidos decidió salir volando en línea recta a tan baja altura que mis alumnos lo vieron cerquísima. Diría que sus exclamaciones de asombro me gustaron incluso más que la observación de la enorme ave.
Ese mismo día por la tarde tuve otra observación cercana una rapaz distinta pero igualmente joven, un águila real de unos tres años que tuvo a bien pasarme por encima al patrullar los roquedos nevados.
| Águila real (Aquila chrysaetos) |
| Águila real (Aquila chrysaetos) |
| La Sagra |
| Águila real (Aquila chrysaetos) |
Durante aquellos días las salidas de campo fueron complicadas por el obstáculo que suponía la nieve, tan hermosa pero también tan conflictiva al bloquear accesos.
Ya iremos viendo poco a poco aquel empacho de escenas invernales.
Me alegro por las alumnas que disfrutarían la observación del quebrantahuesos de buen grado. A mí también me sentó de primera ver un adulto desde la terraza del pueblo de Cazorla tomándome, creo, una Cruz Campo.
ResponderEliminarEspero que vean muchas más cosas por esos maravillosos paisajes.
Saludos.
Esa observación tuya es maravillosamente similar a la mía de este verano desde un bar de la ruta del río Cares, qué bueno fue ver al personal mirar al cielo cuando me vieron levantarme como un resorte al ver el quebrantahuesos.
Eliminar¡Saludos!