jueves, 5 de marzo de 2020

Los mirlos acuáticos granadinos






El 8 de febrero salí bien temprano y legañoso hacia la vecina provincia de Granada, que comienza realmente cerca de mi actual domicilio en Santiago de la Espada al formar parte también de este macizo montañoso con moles como Guillimona o La Sagra. Precisamente pasé muy cerca de esta última al conducir por las localidades de Puebla de Don Fadrique y Huéscar antes de dejar atrás la sierra, pero fue una pena no poder contemplar su inmensidad caliza debido a la oscuridad reinante a esas horas.

El motivo era que había quedado con José Márquez y Jesús Jiménez en Pinos Genil, pueblo que nos serviría de excelente punto de partida para salir por Sierra Nevada y disfrutar de lo que buenamente pudiéramos encontrar. Intentamos ver mirlos acuáticos cerca de Güéjar Sierra con unos resultados que dejaron bastante que desear, pero siguiendo el cauce del río Genil cerca de la archifamosa (y normalmente archiabarrotada) ruta de la Vereda de la Estrella fue más placentero el encuentro con estas rechonchas aves.

Lo mejor llegó cuando, tras comer en Pinos Genil, vi con no poca sorpresa un ejemplar en el tramo urbano del río a muy poca distancia de las clásicas anátidas domésticas. Esto se tradujo naturalmente en observaciones muy cercanas y sumamente satisfactorias que justificaron de sobra el viaje que nos metimos los tres hasta Granada.









Mirlos acuáticos (Cinclus cinclus), este último anillado

Los mirlos acuáticos coparon el protagonismo de manera apabullante, no sin olvidar otras buenas observaciones como las de los mirlos capiblancos en El Purche junto otras especies más esquivas como el pinzón real o el zorzal alirrojo. Incluso se dio la circunstancia de poder rescatar a varios sapos corredores de un efecto trampa, alguno de ellos ya visiblemente demacrado.


Almendro

Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Mariposa de los muros (Pararge aegeria)

Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla)

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Sapos corredores (Epidalea calamita)

Hay que dedicar un espacio aparte a la buena comilona que engullimos en Pinos Genil. Cada vez percibo más popularidad con lo que yo llamo "gordosidades", término acuñado por mí mismo y que utilizo mucho en Facebook de tal manera que mucha gente siempre lo menciona cuando habla conmigo. Pues nada, alegremos a los admiradores de las gordosidades con esta generosa muestra.
Mis favoritas fueron sin duda las croquetas y las costillas.








Para habernos tomado la jornada con bastante relax nos salió muy gratificante, y no lo digo por el homenaje gastronómico (aunque también va incluido). Tocaba ya el viaje de vuelta, nuevamente envuelto por la oscuridad sin ver ni la silueta de La Sagra pero con un simpático encuentro con un sapo común.


Puebla de Don Fadrique

Sapo común (Bufo spinosus)

Si tuviera que destacar una sola cosa de aquella salida no serían los bichos ni el atracón de comer (aunque con esto último nadie me va a creer), sino lo mucho que nos reímos juntos. Tanto es así que ya tenemos ganas de volver a coincidir de manera similar en alguna otra gran serranía andaluza.






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