martes, 16 de agosto de 2022

Lince con nocturnidad y alevosía

 




Seguimos con la agostada y reseca Sierra Morena que, pese a lucir poco atractiva durante el caluroso mes de julio, tenía alguna sorpresita reservada.
En primer lugar tuve las típicas observaciones que hay disponibles en Andújar, poca novedad de momento...



Muflón (Ovis musimon)

Abejaruco (Merops apiaster) con su presa

Conejo (Oryctolagus cuniculus)

Mochuelo (Athene noctua)

Ciervo (Cervus elaphus)


Pero en una salida grupal con amigos cambió la cosa. Parecía que sería una tarde poco o nada provechosa, hasta que al irnos saltó la sorpresa con un lince merodeando por ahí al caer la noche que, para colmo, nos permitió una observación bastante larga.



Lince (Lynx pardinus)


De Andújar pasamos a Despeñaperros, donde ya sí pude ver al fin una pareja de vencejos cafres junto al repertorio habitual con golondrinas dáuricas, buitres leonados, roqueros solitarios o vencejos reales entre otros.


Vencejo cafre (Apus caffer)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


El entorno de Bailén es mucho menos interesante con una biodiversidad menguada y pobre, aunque tenemos esta joyita de libélula que, por otra parte, es un mal síntoma porque si una especie africana está a gusto aquí no es por nada bueno.
Estoy viendo muchas tórtolas por las afueras del pueblo, hacía años que no las veía por tantas partes, es más que posible que tenga que ver con el respiro que al fin se le está dando a una especie que era masacrada absurdamente con la excusa barata de la media veda.



Selysiothemis nigra

Su nada idílico hábitat

Tórtola común (Streptopelia turtur), juvenil

Bailén

Tórtola común (Streptopelia turtur), adulta


Y poco más hay que contar, ya vendrán dentro de poco crónicas de buenos humedales con muy amplios abanicos de especies de aves.







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