martes, 30 de marzo de 2021

La primera culebrera

 




Si la primera semana de marzo fue poco productiva bicheramente hablando con tantos inconvenientes (reuniones, vacuna, reposo, ITV), la segunda llegó bien cargada de novedades acompañadas por numerosas observaciones de diversa índole.

El caso es que los dos primeros días de la semana, 8 y 9 de marzo, tuvieron un tiempo inestable que no permitió gran cosa con sus nubarrones de Mordor. En el recreo de nuestra escuela de la aldea de Marchena pudimos ver algunos bichejos y tuve mi clásico avistamiento matutino de cabras monteses al llegar allí desde Santiago de la Espada.



Cabra montés (Capra pyrenaica)

Falsa viuda negra (Steatoda paykulliana)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Gorrión común (Passer domesticus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)



El 10 de marzo fue decisivo. Su soleada y agradable mañana con temperaturas primaverales se tenía que traducir en unir el recreo con nuestro tramo de Educación Física dando un buen paseo por el entorno del arroyo de Marchena. Un fabuloso abanico de insectos y arañas trajo la esperada sorpresa de la primera mariposa cejialba del año, y no vino sola porque también vi la primera culebrera sobrevolando el arroyo ante el asombro de una de mis alumnas que no tardó en avisarme de que había algo blanco y grande volando.
Recordar esa cola "mellada" de la culebrera faltándole una pluma, en sucesivos avistamientos pudo ser reconocida fácilmente y revelar que llegó para quedarse allí y criar.




Culebrera (Circaetus gallicus)

Lepidóptero sin identificar

Bombílido

Posible Lasioglossum sp.

Sofía (Issoria lathonia)

Andrena sp.

Cuando una mosca se frota las manos es porque trama algo

Creo que alguna Arctosa

Viola odorata

Chrysotoxum sp.

Bombílido

Chinche verde (Nezara viridula)

Cejialba (Callophrys rubi)


La Sierra de Segura con sus típicos contrastes te trae estas novedades primaverales al mismo tiempo que te enseña cumbres muy nevadas cuando regresas a casa a mediodía. Las precipitaciones de los dos días anteriores fueron en forma de nieve en las altas cimas de las vecinas montañas de Granada, especialmente La Sagra con sus 2.383 metros de altitud.







Aquel paseo del colegio estuvo muy bien, pero ya sabéis que también tuve que pasar la mañana entre ejercicios de Matemáticas, explicaciones de Ciencias Naturales y horrorosas faltas de ortografía que funden mis globos oculares.
Por la tarde estaba clarísimo que tenía que salir a comerme la sierra tras varios días lluviosos y poco apetecibles que ni tan siquiera sirvieron para ver anfibios. En uno de mis clásicos recorridos no faltaron los quebrantahuesos, uno de ellos con una espectacular observación cercana, junto a otras especies típicas de los ambientes rocosos con matorral y arbolado muy disperso.




Perdiz roja (Alectoris rufa)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Gamos (Dama dama)



Estos momentos totalmente solo en unos entornos naturales tan agrestes no tienen precio para mí, y más tras un parón tan largo (para mí cuatro días es un gran parón). No sé qué haría sin estas cosas que me dan la vida.
Notaréis, si habéis llevado la cuenta de los días, que solamente he hablado de tres de ellos. Por lo tanto, quedan otros dos días más de aquella semana que también dieron mucho juego... y el fin de semana.







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