martes, 1 de diciembre de 2020

La encarnación del otoño

 



Algo que llevaba tiempo queriendo hacer era recorrer el sendero que parte de la aldea de Huelga Utrera hasta el mirador de las Huertas del Segura, que también llega hasta la conocida Cueva del Agua cerca de la aldea de Poyotello.
Siempre me habían dicho que esta ruta es de las más gloriosas que se pueden hacer entre octubre y noviembre para sumergirse de lleno en la otoñada. Este año no me lo quise perder y estuve muy pendiente de la evolución del colorido otoñal para llegar allí cuando estuviera en su punto y coincidiéndome con un fin de semana adecuado, ya que entre semana si voy por las tardes aquello está con fuerte contraluz y no es igual de disfrutable.
Lamentablemente llegó junto con las restricciones de movilidad para cuando fui el 31 de octubre y un amigo se quedó sin poder unirse, pero no es todo negativo y pude disfrutar de la ruta en tranquila soledad sin domingueros bulliciosos adentrándome en ese universo de cálidos tonos entre chopos, arces, nogales e incluso avellanos.

Tuve que esperar a que el sol se posicionara mejor para iluminar todo el paisaje ante el mirador de las Huertas del Segura, dando mientras tanto un paseo hasta las cercanías de la citada Cueva del Agua y la bonita cascada que forma el río Segura en el Charco del Humo, de la que no hice foto porque ya aparece en bastantes entradas anteriores del blog como ésta por ejemplo.














La observación de fauna no destacó mucho, aunque siempre se ve algo estando en estas magníficas sierras. Además de lo mostrado en fotos me pareció muy reseñable ver mirlos capiblancos y unos lúganos que eran de los primeros que veía este otoño, no pudiendo fotografiarlos aunque poco me faltó con un ejemplar concreto de lúgano.



Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Licénido

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)



El entorno sin duda estuvo maravilloso pero no era como para pasar la jornada completa, a no ser que hubiera elegido conectar la ruta con la que nos conduce al Cañón del Segura. A punto estuve de considerarlo, pero escogí pasar la tarde cambiando de ambiente en una cima muy cercana.
Tenía también ganas de subir hasta la garita de vigilancia de incendios de La Campana, que domina unas formidables vistas del valle del Segura con los escarpados cortados de sus calares circundantes.




Buitre leonado (Gyps fulvus)



Buitre leonado (Gyps fulvus)



Águila real (Aquila chrysaetos)



Aún me quedaban otro dos días siendo puente, que dediqué ya puramente a la observación de aves como pronto se verá.
Mientras tanto ahí queda una promesa de aún lejana primavera con las hojas basales de una orquídea de la especie Orchis olbiensis (no es que sea un experto reconociendo las hojas, hago trampa porque sé que son las que crecen en ese punto exacto).





4 comentarios:

  1. El otoño es para sentirlo sosegadamente. Cualquier punto del espacio que observamos nos lleva a un mundo explorable utilizando todos los sentidos.
    Son una pasada los otoños en las sierras calizas.
    Saludos.

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    1. Desde luego, esos paseos eran toda una experiencia sensorial. Si se cumple el pronóstico del tiempo... pronto llegará el relevo de la nieve con su blancura y silencio.
      ¡Saludos!

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