lunes, 19 de octubre de 2020

Los reyes de la sierra

 




El 26 de septiembre tocó una salida bastante completa que comencé en solitario por los Campos de Hernán Perea y Pinar Negro viendo distintas aves como collalbas, escribanos y aves rapaces que incluyeron un par de jóvenes quebrantahuesos que no dejaron margen para ser retratados en condiciones (aunque lo justo para saber que uno de ellos era el conocido como Samburu).
Una de las grandes anécdotas del día (y del año en total) fue cuando una supuesta ramita gris en el camino me pareció muy sospechosa... hasta que paré el coche y fue entonces cuando la "ramita" pareció cobrar vida y se escabulló. Resultó ser una víbora hocicuda que se había escapado en las narices, causándome tal frustración que comencé una intensa búsqueda a pesar de saber que ya no la iba a encontrar. Pero, casualidades de la vida, aquello me sirvió para tener el feliz hallazgo de un bonito sapo partero bético que compensó bastante el disgusto sufrido.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Escribano montesino (Emberiza cia)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Ratonero (Buteo buteo)



Si los quebrantahuesos jóvenes colaboraron bien poco, un espléndido ejemplar adulto tuvo a bien darme un par de pasadas cercanas para mi disfrute. Al poco rato de haber disfrutado de ese impresionante avistamiento bajé en altitud porque había quedado con Javi Reyes y familia en la aldea de Huelga Utrera, ya que me había pedido que les llevara a ver la Cueva del Aljibe, echando un buen rato que terminó con paseo por el río Segura y piscolabis a base de tortilla de patatas y otras sabrosuras.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) rascándose en vuelo



Salto al día 28 de septiembre (ya sabréis más adelante por qué dejo el día 27 aparte) con algunos de los avistamientos que a veces tengo la suerte de disfrutar en la aldea de Marchena junto a mis alumnos.
Por aquel entonces le tomaron el gusto a pedirme la cámara de fotos, hasta el punto de la foto de mantis enana que aquí comparto fue tomada por una de las niñas.
Esto último es algo de lo que hablaré más detenidamente en una futura publicación, porque me han salido dos aprendices de fotógrafas de bichos.


Culebrera (Circaetus gallicus)

Mantis enana (Ameles spallanzania)

Santateresa (Mantis religiosa)


Por la tarde salí en busca de ciervos, ya que con tanto oírlos durante la berrea había ganas de intentar fotografiar un buen macho adulto. Si el quebrantahuesos del otro día se puede considerar el rey de los cielos de la sierra por su enorme talla unida a su colorido diseño y su facilidad para el vuelo, podemos considerar a este gran venado de las fotos como el rey del bosque con su imponente cornamenta y sus fuertes bramidos resonando por el encinar calizo.
He podido incluir una modesta grabación de los bramidos de este ejemplar y otros más junto a los reclamos de un reyezuelo e incluso el aleteo de una paloma torcaz.




Ciervo (Cervus elaphus) bramando


Cierva (Cervus elaphus) con su cría

Río Segura

Ciervo (Cervus elaphus)

Saúco

Ciervo (Cervus elaphus)


Tal como dije antes, próximamente sabremos qué pasó el 27 de septiembre para que lo haya dejado fuera de esta publicación y mereciendo dedicarle su propio espacio.





2 comentarios:

  1. Los grandes machos de ciervo siempre me han parecido unos animales preciosos y muy nobles; la berrea por allí debe ser espectacular, con esos paisajes serranos. Por cierto, es Mantis enana no ha salido nada mal...
    ¡Saludos!

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    1. Ver venados por aquí cuesta más trabajo que en otros sitios, pero como bien dices me gusta mucho más verlos en estos parajes grandiosos que en una finca de caza.
      ¡Saludos!

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