miércoles, 7 de octubre de 2020

Introducción al otoño

 




Estamos ya bien metidos en el otoño, que aún no había llegado durante lo mostrado en esta publicación que nos lleva hacia atrás hasta la primera quincena de septiembre.
El 9 de septiembre, por ejemplo, su soleada tarde invitaba a un buen paseo por los Campos de Hernán Perea en busca de las aves rapaces que campean por la amplia altiplanicie. Como muestra vemos que todavía era frecuente ver águilas calzadas antes de su migración.




Gavilán (Accipiter nisus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitre leonado (Gyps fulvus)




Seguramente pensaréis que falta una rapaz muy icónica de mis salidas, y con razón, pero al día siguiente sí tuve mi buena dosis de quebrantahuesos con esta impresionante hembra adulta, el ejemplar más grande que he visto de su especie.
Ver esta inmensa ave flotando con suma facilidad gracias a los vientos de ladera con la banda sonora de la berrea de los ciervos es un grandioso espectáculo natural.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


La veraniega flor de la espuela de caballero ya empezaba a solaparse con los frutos otoñales del saúco y las moras, que terminarán por imponerse durante los meses fríos convirtiéndose en la necesaria despensa invernal de numerosas aves.







Algún oscuro día tormentoso de cielos amenazantes era el preludio de que nos esperaba en meses venideros, sin que ello privara de ver reptiles como la culebra viperina acechando en las transparentes aguas de un arroyo bien surtido de ranas.




Gamo (Dama dama)

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Culebra viperina (Natrix maura)


Estos días fríos y nublados han estado, nuevamente, estimulando mucho el celo de los venados y los comportamientos territoriales de los quebrantahuesos. ¿Tendremos la próxima temporada criando a las parejas nuevas de estas aves que no se animaron este año?



Ciervo (Cervus elaphus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



El 17 de septiembre fue el día en el que por fin la lluvia descargó con ganas, algo que va haciendo falta más a menudo. Esto hizo que por la noche fuera sencillísimo ver sapos parteros béticos, tanto es así que ni tuve que salir apenas de Santiago de la Espada, porque en sus mismas afueras vi cuatro ejemplares distintos de este maravilloso endemismo estando aún muy cerca de las casas del pueblo.




Sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni)


Poco a poco se irá viendo por el blog la progresión del avance de una estación del año que me encanta, algo que se me nota sobradamente.


La Muela


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