viernes, 7 de diciembre de 2018

De puente por la Sierra de Segura. 4ª parte: el broche de oro




Con esta entrada completamos la crónica completa del puente que pasé por mis queridas tierras segureñas a primeros de noviembre.

El día 4 tenía pendiente una quedada con José Márquez y varios amigos suyos que vendrían desde Córdoba para ver quebrantahuesos y mirlos capiblancos (y lo que tuviera a bien dejarse ver ya de paso). Finalmente sus amigos no pudieron venir pero él sí que se vino junto a su novia Mari Pili para pasar una buena jornada serrana, y muy bien que hicieron porque pasamos un día realmente bueno.

Yo empecé ya con el bicheo bien temprano por mi cuenta, además ellos se retrasaron un poco y me dio entonces tiempo a ver un buen repertorio entre los pueblos de Segura de la Sierra y Cortijos Nuevos.


Rabilargo (Cyanopica cyanus)

Piquituerto (Loxia curvirostra)

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Roquero solitario (Monticola solitarius)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Lo mejor para mi gusto fue poder disfrutar por fin de los acentores alpinos (Prunella collaris). El día anterior me tuve que conformar solamente con oírlos reclamar barranco abajo en el pico Banderillas, por lo que disfruté enormemente al verlos en condiciones mientras buscaban comida cerca del castillo de Segura de la Sierra.








Después de esto fui al encuentro de mis compañeros de jornada y empezamos yendo a Pontones para ver aves rapaces en los calares del entorno del valle del Segura, no sin antes parar en un tornajo (abrevadero tradicional hecho con troncos) para ver larvas de sapo partero bético.


Ratonero (Buteo buteo)

Ratonero (Buteo buteo) y cuervo (Corvus corax)

Cuervo (Corvus corax)

Ciervos (Cervus elaphus)


Gavilán (Accipiter nisus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Entre todo este revuelo de aves apareció de pronto una silueta de alas caídas y cola larga bien conocida por mí. Ante nuestros maravillados ojos pasó un precioso ejemplar adulto de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que posteriormente fue identificado como Nerpio (nacido en 2013). Si habéis leído la primera parte de esta crónica veréis que a este mismo ejemplar ya lo vi dos días antes junto a otro más joven con plumaje aún muy marrón.





Ya que estábamos allí había que asomarse al valle del Segura para contemplar una de las mejores panorámicas de la sierra. Todo aquel que lo ve queda asombrado con su inmensidad calcárea mientras los buitres pasan volando abajo.
Bueno, en verdad conozco una excepción con alguien a quien no le gusta, pero esa persona es demasiado peculiar (para darle de comer aparte).



Buitre leonado (Gyps fulvus)



La segunda parte de la salida transcurrió por los Campos de Hernán Perea con el objetivo principal de los mirlos capiblancos. Por motivos desconocidos no estaban en el sitio donde por esas fechas los he encontrado los dos años anteriores, en un arroyito rodeado de arbustos bien cargados de fruto, sintiéndome muy decepcionado porque aunque hubiera ido sin hacer de guía hubiera querido verlos.
De todos modos disfrutamos mucho del entorno hasta acabar la tarde asomándonos a los cortados del mirador de Juan León ante la mirada curiosa de un muflón.


Estorninos pintos (Sturnus vulgaris)


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)


Carbonero garrapinos (Parus ater)


Muflón (Ovis musimon)

Así, con estas vivencias recién disfrutadas nos despedimos haciendo planes para próximas salidas, no sabiendo yo todavía que antes de acabar el mes de noviembre volvería por Segura una vez más. Pero eso ya tocará más adelante en su momento.





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