lunes, 21 de agosto de 2017

Una tarde de lo más amena en las Salinas de Bonanza




El día que fui a Chipiona a ver camaleones y vencejos moros también me acerqué un poco a Sanlúcar de Barrameda para darme una buena sesión de aves acuáticas en sus salinas. Su proximidad lo hizo irresistible y por la tarde estuvimos allí disfrutando de las limícolas que esperábamos encontrar en paso migratorio.

Los correlimos fueron muy abundantes, aquí en las fotos podéis ver sobre todo los zarapitines (Calidris ferruginea) con ejemplares sueltos de correlimos común (Calidris alpina) y tridáctilo (Calidris alba). Otras especies fueron el chorlitejo chico (Charadrius alexandrinus) y el archibebe común (Tringa totanus) como veis en la foto del dique, y algunas agujas colinegras (Limosa limosa) en vuelo.

Al levantar el vuelo uno de estos grupos de limícolas me llamó la atención que una de las aves se quedó en el sitio, y además nadaba en lugar de vadear como las otras. Un vistazo más atento reveló que se trataba de un falaropo picofino (Phalaropus lobatus) que aún conservaba un poco los colores nupciales (para quien no lo sepa, las hembras de los falaropos son más vistosas que los machos). Esta especie suele ser motivo de sobra para que mucha gente le dedique una entrada de blog en exclusiva por lo poco frecuente de su observación, incluso cuando se trata de poco más que un borrón lejano en la lente, por lo que puedo considerarme afortunado de haberlo visto así de bien la primera vez que me lo encuentro. Ya tenía constancia de su presencia en la zona en años anteriores y al final tenía que acabar tocando.



En medio el tridáctilo




El correlimos común a la derecha







Pero a mí me gusta todo, no sólo ver cosas raras o poco habituales, y los flamencos (Phoenicopterus roseus) son una de esas especies de las que no me puedo cansar por mucho que las vea, sobre todo con lo bien que se dejaron observar aquella tarde (otros días están lejísimos). Estando viendo estas preciosidades pasó volando una espátula adulta (Platalea leucorodia) acompañada por su cría, cosa que reconoció José Carlos antes que yo por los soniditos que emitía el jovenzuelo.












Una pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) bastante lejana fue la única de su especie que se dignó a aparecer, pero sus primos pequeños los charrancitos (Sternula albifrons) por suerte amenizaron muchísimo la tarde pescando ante nosotros casi sin parar, mientras que de vez en cuando las gaviotas picofinas (Larus genei) pasaban por delante.
En esos momentos conseguimos con la grabadora de Esperanza Poveda unos cuantos audios con los sonidos de charrancitos, gaviotas, cigüeñuelas, garcetas y flamencos, que a continuación enlazo para que podáis escuchar las salinas además de verlas en imágenes.

















El repertorio de aves observadas incluyó por ejemplo un solitario morito, avocetas o terreras marismeñas en una tarde que resultó de lo más agradable, sumar todo esto a las nuevas anotaciones de camaleón y falaropo picofino es todo un lujo para mi gusto.

Como imágenes finales he escogido un bando de estorninos haciendo piña ante la amenaza de un águila calzada, y esa ya clásica imagen de la casa con figuras de aves marismeñas que incluye... ¡¡avestruces!!






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