domingo, 27 de agosto de 2017

Preparado para el nuevo curso en las sierras de Cádiz


Sierra del Endrinal

En publicaciones anteriores he revelado mi próximo destino escolar, que por si alguien llega rezagado lo recuerdo de nuevo, en Prado del Rey (Cádiz). Esto se traduce en que la Sierra de Grazalema y el cercano parque natural de Los Alcornocales serán mis próximas áreas de bicheo a partir de septiembre, aunque no he podido evitar inaugurar la nueva temporada al ir allí para conseguir piso.

El día 18 por la mañana fui a un lugar de Los Alcornocales que me encantó desde que lo conocí el año pasado gracias a una muy acertada recomendación: la Garganta de la Pulga. Durante el trayecto, que me llevó atravesando Ubrique y llegando casi a la malagueña localidad de Cortes de la Frontera, fui viendo una inesperada abundancia de ejemplares de culebrera (Circaetus gallicus), por lo que fue imposible volver sin alguna que otra foto decente. La mañana que pasé en esos magníficos bosques de alcornoques se saldó con especies como el buitre leonado (Gyps fulvus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), una mariposa del madroño (Charaxes jasius), escorpiones (Buthus occitanus), libélulas (Orthetrum chrysostigma) y abejarucos (Merops apiaster).












Adelfa






Por la tarde estuve en la Sierra de Grazalema, donde al poco de llegar me desquité encontrando un bicho que inexplicablemente no llegué a ver por la mañana, y es que fue rarísimo que no hubiera visto ninguna araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), especie por la que siento una enorme debilidad y que no veía desde diciembre del año pasado.
Elegí un buen oteadero para disfrutar al atardecer del vuelo de las aves que tuvieran a bien aparecer, como así fue con los buitres leonados, las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax phyrrocorax) y una hembra de aguilucho pálido (Cyrcus cyaneaus). También vi numerosísimos abejarucos migrando, un par de águilas calzadas, una culebrera e incluso un águila perdicera que supuso la primera vez que veo una en la zona.
Un fósil y las vistas de ensueño del atardecer fueron el broche final a este primer contacto antes de que empiece el curso con su consecuente bicheo.


Pinsapos











Salto del Cabrero


No quiero despedirme sin enseñar un ejemplo de las vistas que tengo desde mi nuevo hogar temporal, así como la horrorosa y chapucera restauración que hicieron del castillo de Matrera, que se divisa desde la entrada del pueblo. No se puede ser más cutre...






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