Es quizás uno de los rincones más desconocidos en cuanto a valores naturales, cosa comprensible al pasar desapercibido su típico entorno de pinar alternado con olivares en comparación con las más conocidas cumbres de escenarios majestuosos y fabulosas sendas de verdor perpetuo junto a arroyos y cascadas del Parque Natural.
Pero no obviemos el valor ecológico de estos parajes en los que los omnipresentes pinos y olivos también se ven acompañados por encinas, quejigos, jaras blancas, enebros, torviscos, escaramujos, majuelos, romeros y un largo etcétera, sobre todo al constituir estos mosaicos de distintos ecosistemas una oportunidad para avistar un repertorio de fauna muy variado.
Así, por ejemplo, esta transición del pinar a las tierras de labor son buenos cazaderos para rapaces como el águila calzada (Hieraaetus pennatus) y la culebrera (Circaetus gallicus) al mismo tiempo que los aislados afloramientos rocosos son un buen refugio para especies tan rupícolas como la cabra montés (Capra pyrenaica) y el roquero solitario (Monticola solitarius).
No en vano he escogido esta localidad para dar un par de paseos en buena compañía, en los que pude ver una mariposa macaón (Papilio machaon) de las que eligen la cima del Cerro del Castillo para sus peleas territoriales (mirad en qué estado de desgaste se encontraba ya), un joven halcón peregrino recientemente emancipado, una culebrera y la gran sorpresa de un águila real (Aquila chrysaetos) volando muy baja, tanto que ni se pudo fotografiar bien al ser algo tan repentino.
Y eso que esto es sólo una muestra, durante los meses que tengo por delante ya irán desfilando otros insignes habitantes de Torres, ya aparecerán...
Que no cambie!!! Como estos reportajes que nos brindas!!! Un abrazo Carlos.
ResponderEliminarDe momento no faltan los reportajes, ahora mismo ando cargando varios lotes de fotos, jajaja.
Eliminar¡Un abrazote!
Muy chulas las fotos.. saluditos..
ResponderEliminarMuchas gracias, ¡saludos!
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