Seguimos con la batería de salidas nocturnas del finde lluvioso de hace un par de semanas, en esta ocasión con aires serranos porque el sábado día 13 decidí irme al anochecer a la Sierra de Grazalema para probar suerte en esa noche de copiosas lluvias ahora que ya conozco más o menos las carreteras que en su momento me iban pareciendo buenas para buscar anfibios.
El tiempo fue bastante ventoso, pero la continua cortina de lluvia incitó a los anfibios a pasear su húmeda piel por las serranías gaditanas, y así iba viendo ranas comunes y algún sapo antes de llegar a mi destino, donde al estar en zonas más tranquilas ya sí podía fiarme mejor de parar un momento el coche para apartar a los animales de la carretera. La primera gran sorpresa fue algo que iba buscando en concreto, la salamandra, que ya sabéis por una entrada mía anterior que ha pasado a ser especie propia con el nombre de salamandra penibética (Salamandra longirostris), y mi gozo fue mayúsculo cuando el ejemplar encontrado resultó ser un adulto de fabuloso tamaño.
El año pasado en Siles (Jaén) pasé mucho tiempo soñando con ver uno de estos soberbios adultos (bueno, en aquel caso con la salamandra común de toda la vida), y por fin tenía uno ante mí, es una verdadera maravilla poder verlas en directo.
No le hizo mucha gracia que la cogiera para apartarla de la carretera y empezó a segregar su lechosa defensa tóxica, pero me lo hubiera agradecido si supiera que la estaba salvando de acabar bajo el neumático de otro coche (me crucé con algunos, de hecho).
Su pequeñísimo tamaño y su carácter esquivo hicieron muy difícil conseguir verlo, pero insistí y con paciencia logré pillar al autor de las llamadas escondido en un abrevadero de ganado (realmente una bañera llena de agua). Este endemismo es una verdadera pasada de anfibio, con ese aspecto más propio de rana, aunque en realidad bien distinto tanto de ranas como de sapos, con esos ojazos y la forma de su cabeza.
Pinchad en este enlace a YouTube (si me llegara a leer el autor, espero que no le moleste que enlace su vídeo) para escuchar a qué suenan estos amiguetes, veréis como os llama la atención y es inconfundible:
Y con esto terminamos de momento, tras unas cuantas entradas de aves volveremos a las noches anfibias, y puede que mientras tanto haya tiempo de que aparezca alguna otra sorpresilla.
Bien aprovechadas esas noches de lluvia, buena variedad. Ya me gustaría a mi trincar alguna salamandra o ranita meridional. El canto de esos sapillos meridionales se nota diferente al de los de aquí, más monosílabo, aunque por la foto parecen idénticos.
ResponderEliminar¡Saludos!
Yo me moría de ganas de cruzarme con alguna salamandra adulta así de maravillosa. Así son las especies "nuevas", indistinguible físicamente el sapillo moteado ibérico del común, sólo por los tubérculos en la palma de las manos según las guías y poca cosa más.
Eliminar¡Saludos!