viernes, 23 de abril de 2021

Un gran micromundo al lado de la escuela

 

Arroyo de Marchena


Los últimos días del segundo trimestre escolar tuvieron un componente especialmente entomológico en el entorno de la escuela de la aldea de Marchena.
Si bien es cierto que normalmente solemos ver muchos insectos y otros artrópodos en el recreo y cuando salimos al aire libre durante Educación Física, siempre que el tiempo acompañe y no parezca un suburbio de Mordor, aquellos días finales de marzo tuvieron particular relevancia en ese invertebrado aspecto.

Pero veamos primero unos pocos vertebrados con la lagartija tomando el solecito muy cerca de nuestra aula y el vuelo bajo de la culebrera que pasó sobre los tejados de la aldea.


Lagartija verdosa (Podarcis virescens)
Culebrera (Circaetus gallicus)


Durante los días finales de marzo comenzó a florecer radiantemente un terraplén que queda justo al lado de la entrada de nuestro colegio, dando una muy esperada nota de color que el año pasado nos perdimos por los motivos sobradamente conocidos.




Alfiler de pastor

Conejitos

Violetas

Fumaria


Era de esperar la presencia de numerosos polinizadores de toda clase, gustándome en especial conocer esas abejas rojas con la curiosa costumbre de depositar sus huevos dentro de conchas vacías de caracoles tras haberlos rellenado con buenas provisiones de comida.
De hecho, la abeja de la foto (testimonial, eso sí) aparece justamente inspeccionando una de esas conchas vacías.


Mosca abeja (Parageron sp.)


Eucera sp.


Abeja roja (Rhodanthidium sticticum)

Sírfido


Arlequín (Zerynthia rumina)


Una vez más empiezo por mariposas, abejas y otros polinizadores dejando para después otros insectos que agrupo de manera más artificial aún. Un variado e interesante popurrí. 


Gorgojo

Curiosísimo díptero

Lepidóptero

Hemíptero

Avispa

Chinche rombo (Syromastus rhombeus)


Que no falten tampoco los arácnidos, esos predadores que te quitan las ganas de pensar en qué se sentiría siendo minúsculo.
La primera de la serie es una de las llamadas arañas cangrejo, los tomísidos, siendo el resto saltícidos.
Los saltícidos, conocidos como arañas saltarinas, han sido un gran entretenimiento. Me resultan muy simpáticas con su diminuto tamaño, sus proporciones y sus lances de caza saltando encima de moscas y otros insectos a modo de "minileopardos". 



Menemerus semilimbatus



Menemerus semilimbatus con su presa


Una de estas arañas saltarinas, del género Phlegra aunque sin poder precisar si la especie concreta pudiera ser Phlegra bresnieri, fue singularmente entretenida al dejarme presenciar sus cortejos.
Allí mismo, al lado del aula y casi debajo de la ropa tendida de los vecinos, pasan desapercibidos estos pequeños acontecimientos como el baile ritual de esta parejita.
A mis alumnos les encantan los saltícidos por sus "caritas monas", tal y como dicen literalmente.







Este cortejo arañil fue el último día del trimestre, el 26 de marzo, día que dejé temporalmente mi morada en la Sierra de Segura para bajar a Bailén durante las vacaciones de Semana Santa. No sin ver unos últimos insectos antes de dejar el pueblo de Santiago de la Espada.


Nuevamente esta mariquita sin identificar

Oedionychus limbatus



Decidí salir de la sierra a través de Beas de Segura, viendo el camino bastantes pies de la orquídea Ophrys fusca (algunos realmente altos) y mi primera observación del año de águila calzada.
Esto último es algo que todos los años me alegra mucho, la calzada es de una de mis preferidas y aquel ejemplar de morfo oscuro tuvo la deferencia de enseñarme algunas piruetas aéreas.

Después de esto tocará ver algunas cosas que fui viendo durante la Semana Santa en otros entornos diferentes a la Sierra de Segura de la que apenas me muevo durante estos tiempos que nos han tocado vivir.


Ophrys fusca

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Transición entre los últimos cortados y la campiña olivarera




martes, 20 de abril de 2021

Primavera segureña

 




La recta final de marzo en la Sierra de Segura ha tenido sus alicientes primaverales muy presentes. 
Ya había entrado por entonces la primavera que marca el calendario, aunque realmente la naturaleza llevaba semanas muy metida en ello.
Muestra de ello era la pareja de culebreras de la aldea de Marchena con sus cortejos reclamando casi toda la mañana, expulsando ya de paso a algún entrometido que se metiera en su territorio. Ahora mismo ya no se las ve en pareja y damos por sentado que estarán incubando.

Es muy digno de mencionar que hemos tenido durante aquellos días frecuentes visitas de quebrantahuesos juveniles, llegando incluso a ver uno desde el mismo balcón del aula. El día 23 de marzo fue el colmo viendo tres juntos; los llamados Alejandra, Curro y Llopis con sus marcas alares permitiendo identificarlos pese a la larga distancia.



Culebrera (Circaetus gallicus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)


No sólo las culebreras andan criando. En gran nogal (noguera como se les conoce por estas sierras) tiene su nido una pareja de herrerillos capuchinos en vecindad con una pareja de lavanderas cascadeñas que hace lo propio en el arroyo de Marchena. Siempre nos hace gracia que unos pájaros tan pequeños muestren tanta mala leche defendiendo sus dominios al vernos.


Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)


Nuestro repertorio de lepidópteros del descanso del recreo ha sido muy grato como siempre, sobre todo con la cópula de arlequines justo cuando estábamos regresando al aula.


Sofía (Issoria lathonia)

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Cejialba (Callophrys rubi)

Arlequines (Zerynthia rumina)


No todo son bellas libadoras de néctar tan coloridas como las flores en las que se posan. Vimos una de esas avispas excavadoras que buscan una araña o saltamontes para paralizarle con su picadura y dejar un huevo del que nacerá una larva que se alimentará del bicho en cuestión.




Pasando a mis salidas por las tardes, fueron días en los que el registro fotográfico de las especies más interesantes fue pobre o inexistente, pero esas observaciones sin duda tuvieron gran valor y deben aparecer aquí. Es el caso de la culebra bastarda o la pareja de alimoches recién asentada en su territorio tras su migración, con fotos pésimas, o directamente sin fotografiar como sucedió con un mirlo acuático.
Añado que también en dos ocasiones distintas vi quebrantahuesos adultos en la distancia (no siempre los veo de cerca como piensan los que me conocen, mi leyenda no es cierta).



Cabra montés (Capra pyrenaica)



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Chinche verde (Nezara viridula)

Cabra montés (Capra pyrenaica)


Alimoches (Neophron percnopterus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)


Cierva (Cervus elaphus)

Cuervos (Corvus corax)


Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Langosta

Buitres leonados (Gyps fulvus)




Y, como siempre, los atardeceres en la sierra son una buena recompensa en esas tardes en las que uno se queda hasta el final.