jueves, 22 de octubre de 2020

Un domingo memorable

 




Aquí vamos a ver qué sucedió el 27 de septiembre para que no apareciera incluido en la anterior publicación. Aquel domingo había quedado por la tarde con Carlos Herrera, quien se ha vuelto este verano lector asiduo del blog y seguramente ahora estará leyéndolo, pero quise aprovechar el domingo entero y salí por la mañana en solitario a dar una tranquila vuelta por los Campos de Hernán Perea.

En lugar de atravesar la altiplanicie por la pista central como suelo hacer, preferí ir por la Rambla del Borbotón y luego llegar a Puerto Lézar. Esto me permitió ver en medio de esa inmensidad de roca desnuda una tarabilla norteña, pajarillo que solamente vemos por aquí en paso migratorio, y un joven azor.




Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

Urraca (Pica pica)


Tarabilla norteña (Saxicola rubetra)


Azor (Accipiter gentilis)

Azafrán de otoño (Crocus serotinus)



Otra especie que en la Sierra de Segura solamente se ve en migración es la lavandera boyera, a diferencia de otros lugares de Andalucía donde sí está presente como reproductora (como por ejemplo en Sevilla). De hecho, es la primera vez que veo la especie en esta sierra y me encantó poder ver varios ejemplares distintos en unos prados encharcados junto a Don Domingo, sobre todo ese deslumbrante adulto con su intenso amarillo cítrico.





Lavanderas boyeras (Motacilla flava)


A mediodía hice tiempo esperando a mi tocayo cerca de La Toba, donde lo que más me amenizó la espera fue una trifulca aérea entre un buitre leonado y un águila real. Leyendo esto cualquiera se imaginaría la clásica escena en la que el águila arremete contra el buitre... pero fue el revés siendo el buitre el hostigador de la perpleja águila.




Águila real (Aquila chrysaetos)


Una vez reunidos los dos Carlos propuse intentar ver lagartijas de Valverde, cosa que afortunadamente no costó trabajo viendo un ejemplar nada más llegar al paredón rocoso escogido. El endémico reptil se comportó tímidamente al principio escondiéndose en una oquedad, pero dejándole distancia terminó por mostrarse al salir a tomar el sol.
Mucho ojo con la última foto, en la que parece que nos está juzgando.




Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Tras este excelente comienzo tuvimos otro gran momento observando una pareja de quebrantahuesos. Primero vimos al macho portando parte de un cadáver, cicleando como si quisiera que la hembra le viera, cosa que ocurrió al acabar llegando ella y marchándose los dos juntos.
El espacio aéreo estaba también ocupado por buitres leonados, chovas piquirrojas, un joven halcón peregrino y una de las últimas culebreras que vería antes de que todas migraran.



Quebrantahuesos llevando comida

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Quebrantahuesos junto a un buitre leonado

Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos delante del Yelmo


Nuestro plan tenía previsto terminar con una buena cena en Pontones, pero como quedaba tiempo aún quisimos seguir probando suerte carrileando un poco y el azar nos brindó un par de chotacabras, uno de ellos posando de maravilla al apartarse cortésmente a la orilla del carril.



Chotacabras gris (Caprimulgus europaeus)


Tras estas fantásticas observaciones ya sí tocaba el homenaje de "gordosidades" para celebrarlo en condiciones.





lunes, 19 de octubre de 2020

Los reyes de la sierra

 




El 26 de septiembre tocó una salida bastante completa que comencé en solitario por los Campos de Hernán Perea y Pinar Negro viendo distintas aves como collalbas, escribanos y aves rapaces que incluyeron un par de jóvenes quebrantahuesos que no dejaron margen para ser retratados en condiciones (aunque lo justo para saber que uno de ellos era el conocido como Samburu).
Una de las grandes anécdotas del día (y del año en total) fue cuando una supuesta ramita gris en el camino me pareció muy sospechosa... hasta que paré el coche y fue entonces cuando la "ramita" pareció cobrar vida y se escabulló. Resultó ser una víbora hocicuda que se había escapado en las narices, causándome tal frustración que comencé una intensa búsqueda a pesar de saber que ya no la iba a encontrar. Pero, casualidades de la vida, aquello me sirvió para tener el feliz hallazgo de un bonito sapo partero bético que compensó bastante el disgusto sufrido.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Escribano montesino (Emberiza cia)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Ratonero (Buteo buteo)



Si los quebrantahuesos jóvenes colaboraron bien poco, un espléndido ejemplar adulto tuvo a bien darme un par de pasadas cercanas para mi disfrute. Al poco rato de haber disfrutado de ese impresionante avistamiento bajé en altitud porque había quedado con Javi Reyes y familia en la aldea de Huelga Utrera, ya que me había pedido que les llevara a ver la Cueva del Aljibe, echando un buen rato que terminó con paseo por el río Segura y piscolabis a base de tortilla de patatas y otras sabrosuras.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) rascándose en vuelo



Salto al día 28 de septiembre (ya sabréis más adelante por qué dejo el día 27 aparte) con algunos de los avistamientos que a veces tengo la suerte de disfrutar en la aldea de Marchena junto a mis alumnos.
Por aquel entonces le tomaron el gusto a pedirme la cámara de fotos, hasta el punto de la foto de mantis enana que aquí comparto fue tomada por una de las niñas.
Esto último es algo de lo que hablaré más detenidamente en una futura publicación, porque me han salido dos aprendices de fotógrafas de bichos.


Culebrera (Circaetus gallicus)

Mantis enana (Ameles spallanzania)

Santateresa (Mantis religiosa)


Por la tarde salí en busca de ciervos, ya que con tanto oírlos durante la berrea había ganas de intentar fotografiar un buen macho adulto. Si el quebrantahuesos del otro día se puede considerar el rey de los cielos de la sierra por su enorme talla unida a su colorido diseño y su facilidad para el vuelo, podemos considerar a este gran venado de las fotos como el rey del bosque con su imponente cornamenta y sus fuertes bramidos resonando por el encinar calizo.
He podido incluir una modesta grabación de los bramidos de este ejemplar y otros más junto a los reclamos de un reyezuelo e incluso el aleteo de una paloma torcaz.




Ciervo (Cervus elaphus) bramando


Cierva (Cervus elaphus) con su cría

Río Segura

Ciervo (Cervus elaphus)

Saúco

Ciervo (Cervus elaphus)


Tal como dije antes, próximamente sabremos qué pasó el 27 de septiembre para que lo haya dejado fuera de esta publicación y mereciendo dedicarle su propio espacio.