miércoles, 25 de diciembre de 2019

De Sierra Nevada a la costa almeriense





El 7 de diciembre continuamos José Márquez y yo con nuestras andanzas por Sierra Nevada, aunque solamente durante la mañana. Amanecimos en Pinos Genil y desde allí fuimos bien temprano al Puerto de la Ragua para intentar ver verderones serranos, no sin antes disfrutar de las vistas desde Guadix y del pueblo de La Calahorra con la preciosa estampa de su castillo renacentista (uno de los primeros en nuestro país) y la sierra cubierta de nieve de fondo.

No pudimos evitar la masificación de la zona con muchísimos turistas yendo a disfrutar de la nieve, pero apartándonos del gentío pudimos ir viendo en los bosques de pino albar aves como piquituertos, carboneros garrapinos o herrerillos capuchinos... sin rastro de verderones serranos, lo único que nos quedó sin conseguir en el exitoso viaje.



Guadix

Cabra montés (Capra pyrenaica)


La Calahorra


Sierra de Baza

Tocó bajar por el puerto hacia la provincia de Almería, lo que supuso pasar por la comarca de La Alpujarra con su bien merecida fama, pero disfrutarla en condiciones supondría un viaje con ese objetivo en concreto como el que hice cuando era todavía adolescente (no hace falta decir que me encantó).
Al dejar atrás las cumbres de Sierra Nevada no dejábamos de ver nieve porque teníamos ante nosotros la mole de la Sierra de Gádor (2249 metros de máxima altitud) también con su manto níveo, una imagen muy llamativa tan cerca ya del mar. No puedo evitar pensar en lo que debieron ser en su día esas sierras tan magníficas antes de ser brutalmente deforestadas, a causa de la minería en el caso particular de Gádor.


Bayárcal

Sierra de Gádor


La Alpujarra

Tras unos drásticos cambios en el paisaje con cárcavas y estepas áridas llegamos a la costa almeriense para tener también un pajareo totalmente distinto. En Punta Entinas descubrimos un humedal realmente potente que llegamos a comparar con las salinas de Bonanza por el repertorio de aves observadas.

Como muestra aquí tenemos lo que vimos nada más dejar el coche y quitarnos capas de prendas de abrigo, ni más ni menos que cercetas pardillas, porrones pardos y malvasías nadando junto a otras anátidas como silbones, ánades rabudos, patos colorados y ánades frisos. Un contraste tremendo cuando hacía poco que estábamos pisando nieve.


Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Porrón pardo (Aythya nyroca)

Patos colorados (Netta rufina)

Cucharas (Spatula clypeata)

Porrones pardos y malvasías

Subrayo nuevamente la revelación que nos supuso este humedal de Punta Entinas, acostumbrados como estamos a tener que ir a al occidente andaluz para ver este tipo de cosas. Faltaron más limícolas para que hubiera llegado a ser como cuando vamos a Sanlúcar de Barrameda, porque el resto del abanico de aves era muy similar y nos dejó un muy grato sabor de boca.

A lo mostrado en fotografías hay que sumar un calamón, tarros blancos, vuelvepiedras y lúganos por poner varios ejemplos, además de varias mariposas y libélulas e incluso una gran culebra de herradura con esa temperatura que nos permitía pasear en camiseta.



Chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

Alcaravanes (Burhinus oedicnemus)

Pechiazul (Luscinia svecica)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Silbones (Mareca penelope)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Ánsar común (Anser anser)

Cuchara (Spatula clypeata)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Gaviotas de Audouin (Ichthyaetus audouinii)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)

Chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) junto a correlimos tridáctilos y menudos

Flamenco (Phoenicopterus roseus)



Tras avistar alcatraces y pardelas desde la playa y una buena cena en un restaurante italiano tocó descansar, que al día siguiente llegaría el plato fuerte ornitológico con las dos especies más exclusivas del viaje y una generosa dosis de paisajes espectaculares.







domingo, 22 de diciembre de 2019

Aves de Sierra Nevada






Tal como empecé a anunciar en la anterior publicación, voy a dejar para más adelante el material que tengo aún pendiente de finales de noviembre y primeros de diciembre para que las tres últimas entradas del blog durante este año sean las correspondientes a un excelente viaje que hice durante el puente de la Constitución.

Todo fue idea de José Márquez, quien llevaba tiempo madurando la idea de pajarear por distintos sitios de Granada y Almería con algunas especies muy interesantes como aliciente extra. La primera parte del viaje transcurrió en Sierra Nevada, donde las especies de aves que veríamos ya las tengo en mi Sierra de Segura, pero los escenarios no fueron para nada los mismos con la grandiosa imagen nevada de los picos Mulhacén, Veleta y Alcazaba como marco casi constante de nuestras correrías.

El día 6 de diciembre quedamos bien temprano en Pinos Genil, nada más llegar ya pronosticando buenos avistamientos de mirlo acuático al ver el prometedor tramo urbano del río Genil, pero nos esperaba El Purche en busca de aves invernantes.
Nada más llegar nos sorprendió un solitario pinzón real y en una umbría repleta de majuelos nos esperaban los mirlos capiblancos y los zorzales alirrojos, ariscos en extremo pero muy abundantes.



Granada

Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

El perro más cómodo de la sierra

Sierra de Huétor

Para ver la nieve mucho más cerca nos acercamos a la estación de esquí, donde un macho de mirlo capiblanco se pavoneaba desde un peñasco y tuvimos la grata compañía de una decena de acentores alpinos buscando comida por las laderas mientras más abajo los clásicos domingueros hacían de las suyas a pleno pulmón.
Todo esto mirando ese paisaje tan sumamente contrastado de las cumbres de más de 3000 metros cubiertas de nieve al lado de los áridos picos arenosos del Trevenque y sus aledaños.



Acentor alpino (Prunella collaris)

El Trevenque

Acentor alpino (Prunella collaris)



El centro de visitantes El Dornajo tiene comederos para pájaros y al hacer una parada allí pensamos que veríamos páridos y trepadores como suele ser habitual (y así fue), pero lo que no esperábamos era la bestial cantidad de lúganos que se veía y oía por todos lados.


Güéjar Sierra



Lúganos (Spinus spinus)

Carbonero garrapinos (Peripatus ater)



Bajar desde allí por una estrecha y sinuosa carreterilla fue quizás el mayor acierto del día, porque en unos huertos al lado de un alojamiento rural vimos un pinzón real... para acabar dándonos cuenta de que en realidad había más de 50 ejemplares juntos.
Por supuesto que les dedicamos todo el tiempo que quisimos, no todos los días se disfruta así de estas pequeñas bellezas atigradas a no ser que vayas a los enormes dormideros que hacen más al norte.



Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Roble melojo

Pinzón real (Fringilla montifringilla)


Pinzón real (Fringilla montifringilla)


Pinzones reales (Fringilla montifringilla)

Como siempre...

La tarde la acabamos en el tramo del río Genil cercano a Güéjar Sierra, donde una pareja de mirlos acuáticos se dejó observar de maravilla en un hábitat de libro para ellos.





Mirlos acuáticos (Cinclus cinclus)



Había que celebrarlo en condiciones con una buena cena en Pinos Genil, que en aquel caso fue a base de plato alpujarreño, albóndigas en salsa de tomate y postres caseros.
Al día siguiente nos esperaba un cambio muy notable al bajar a la provincia de Almería con un clima, unos ecosistemas y unas aves muy diferentes.