El mes de marzo en la Sierra de Grazalema se estrenó de una de las maneras que más me gustan, si no la que más, haciendo una buena ruta senderista que pudiera combinarse también con la observación de fauna y flora.
Le tenía muchas ganas a la ruta de la Garganta Verde, una de las cuatro que precisan de autorización del parque natural para su acceso, por lo que saqué el pertinente permiso al igual que cuando fui al pinsapar y me dispuse a pasar una estupenda jornada de botas y cámara de fotos. Pero, con lo bonita que se estaba poniendo la sierra de cara a la inminente primavera, era irresistible ir parando de camino al ver orquídeas, cabras monteses y aquella oruga de mariposa del madroño que encontré el mes anterior (por supuesto bien a gustito en el mismo sitio de la otra vez).
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| Ophrys fusca |
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| Oruga de mariposa del madroño (Charaxes jasius) |
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| Hierba doncella |
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| Diminuta abeja descansando en las hojas de una orquídea |
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| Barlia robertiana |
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| Cabra montés (Capra pyrenaica) |
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| Zahara de la Sierra |
A ese paso casi no iba a llegar a la ruta propiamente dicha, pero llegué finalmente al inicio del impresionante cañón calizo labrado por el arroyo Bocaleones, que alberga una importante colonia de buitres leonados y está bien tapizado por abundante monte mediterráneo.
Los buitres cicleaban casi continuamente en los paredones para tomar altura y me alegré enormemente al ver las primeras mariposas arlequín revoloteando por los matorrales. La ruta, tras un sencillo inicio, empezó a descender notablamente de tal manera que ya desde el principio pensé que el regreso sería mortal, pero pronto dejé de pensar en ello porque disfrutaba de lo lindo, como por ejemplo cuando un macho de collalba negra llegó volando y se posó muy cerca de mí (no sé si es que estaba muy acostumbrado el amigo a los senderistas).
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| Arlequín (Zerynthia rumina) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Collalba negra (Oenanthe leucura) |
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| Lagartija andaluza (Podarcis vaucheri) |
La bajada hasta el lecho del arroyo fue preciosa con un paisaje espectacular, pero la vuelta en continua subida con fuerte desnivel fue tan bestia como me temí al inicio del itinerario.
Especialmente duros fueron unos altos escalones tallados en la misma roca, pero volver a la zona elevada del sendero fue un buen premio porque decidí pasar un largo rato apostado en busca de más avistamientos de aves.
Sabía que tanto trasiego de buitres leonados, que a veces pasaban tan cerca que se oía el silbido del aire en sus plumas, conllevaría poder ver más especies, como así fue con un joven buitre negro y varias apareciones de un halcón peregrino. De hecho, al halcón lo oí gritar varias veces y en una de esas ocasiones también reclamó un águila (muy posiblemente perdicera), así como además sonó un cárabo barranco abajo aunque fuera de día.
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Buitre negro (Aegypius monachus) |
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Halcón peregrino (Falco peregrinus)
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Lo normal sería que con una jornada así quisiera volver pronto a casa a descansar, pero aún tuve ganas de pararme un momento de camino a ver estos narcisos. Sin duda ya estaba llegando mi momento favorito del año para salir por la sierra y se va a notar mucho en próximas entradas.
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| Narcissus bulbocodium |