sábado, 13 de julio de 2024

Un respiro de frescor






El sábado 8 de junio llegó bien fresco y suponía una buena invitación a pasar el día entero en el campo.
La mañana, especialmente nublada, me paré sobre todo a mirar los insectos entumecidos por el frío (excepto estos dos de la primera foto) bajo el vuelo del águila calzada y del gavilán.

En la distancia (mucha distancia, de hecho) vimos un alimoche y se oía el griterío de un halcón peregrino, pero iba siendo hora de cambiar de sitio en busca de más aves rapaces.



Éstos aprovechaban bien el tiempo

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Gorgojo sin identificar


Tal vez Panurgus banksianus

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Dicladispa testacea


Le dije a mis compañeros de fatigas que, al irse abriendo las nubes, tendríamos la oportunidad de disfrutar de todas las aves planeadoras que estarían deseando de estirar las alas y salir a volar por fin.
Especialmente satisfactorios fueron los vuelos territoriales de una pareja de águilas imperiales que reclamaban al pasar volando una y otra vez mientras tomábamos un aperitivo a la orilla de un arroyo.



Águila imperial (Aquila adalberti)

Milano real (Milvus migrans)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitre negro (Aegypius monachus)


No pude dejar de observar los insectos, no tengo remedio. En el territorio de las imperiales vi algo brillante en el suelo arenoso que resultó ser una diminuta avispa cuco en busca de nidos de otros himenópteros para parasitar, fijándome también en las rudas porque había varias orugas de la mariposa macaón.


Oruga de Papilio machaon

Avispa cuco

Oruga de Papilio machaon


Era (y todavía es) época de pollos por casi todos lados. Los aviones comunes estaban recogiendo barro para arreglar sus nidos mientras que veíamos polluelos en distintos grados de desarrollo; las cigüeñas aún en el nido, los del pito real ya de sobra volados y éste de abubilla muy torpe todavía y que tuvimos que asustar de la carretera para evitarle ser atropellado, que la gente conduce con muchas prisas como si tuviera que apagar varios incendios...



Aviones comunes (Delichon urbicum)

Abubilla (Upupa epops)

Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia)

Pito real (Picus sharpei)


Escoger un pequeño embalse para comer a la sombra fue un acierto, pues allí nos sorprendió la presencia de una cigüeña negra que seguramente suela acudir allí a alimentarse junto a cigüeñas blancas y garzas reales.
Otro premio que allí tocó fue el hallazgo de un galápago europeo un tanto apartado de la horda de galápagos leprosos que tomaban el sol en las rocas de la orilla.



Alcaudón real (Lanius meridionalis)


Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)
Abejaruco (Merops apiaster)



Galápago europeo (Emys orbicularis)

Cigüeña negra (Ciconia nigra)

El Marina d'Or de los galápagos leprosos


La tarde la dedicamos a carrilear entre tórtolas, conejos, perdices, mochuelos, arrendajos y más aves rapaces antes de decidir ir volviendo a casa.



Tórtola común (Streptopelia turtur)

Águila imperial (Aquila adalberti)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Mochuelo (Athene noctua)

Conejo (Oryctolagus cuniculus)


A este perro al que tan obviamente le gustó ser rascado añado el detalle final del ochío (bollito de aceite con pimentón típico de Úbeda y Baeza) con un buen queso.







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