jueves, 17 de agosto de 2023

La orquídea fantasma

 



La nueva (y extensa) saga pirenaica tuvo su segundo capítulo con una de las grandes protagonistas del viaje, porque íbamos a ver el 20 de julio la célebre (y puñetera) orquídea fantasma, la misteriosa Epipogium aphyllum.

El nombre está bien merecido, pero mucho, porque es un auténtico poltergeist lo de esta planta que puede llegar a desaparecer durante diecisiete años y desplazarse varios metros en la siguiente floración. Por suerte contábamos, como siempre en estas tesituras, al gran Manolo como guía y la teníamos en bandeja de plata para disfrutarla como es debido.
En la sombra del hayedo encontramos su pequeña palidez, como si fuera un vampiro rechazando la luz solar, pues es una de esas orquídeas saprófitas que se asocia con hongos.




Polilla tigre escarlata (Callimorpha dominula)

Amanita rubescens

Epipogium aphyllum


Oreina sp.

Arándano

Laccaria amethystina




A mediodía nos abandonó el grupo con el que fuimos a ver la fantasmal orquídea y nos quedamos Mari Carmen y yo dispuestos a pasar el resto del día entre escenarios de inmensidad pétrea bajo el vuelo de los buitres leonados y la migración de los milanos negros.
Hicimos una agradable ruta por la zona de Canal Roya que, por si no lo sabéis, ha estado a punto de ser destruida por la voracidad del capitalismo que quería hacer estragos para favorecer la estaciones de esquí. Como siempre se antepone la visión de la naturaleza como espacio recreativo, pero por suerte esta vez se salvó por los pelos el espacio natural que ahora veréis que era estupendo, con quebrantahuesos incluido aunque no aparezca en las fotografías.




Dactylorhiza fuchsii

Oruga de Nymphalis antiopa

Trío de escarabajos disfrutando del verano




Una especie que nos gustó particularmente fue el lución, cuando vimos un ejemplar juvenil con su contrastado diseño en medio del sendero. Hay que recordar que, pese a su aspecto ofidio, se trata de un lagarto sin patas en lugar de una serpiente como suele pensar la gente al verlo.




Manto dorado (Lycaena virgaureae)

Lución (Anguis fragilis)




Aparte de las aseguradas risas, sobre todo con el ya famoso vídeo del tropezón (que me hace arriesgarme a morir por mencionarlo), lo pasamos en grande con tan espléndidos paisajes como éstos que nos despiden la publicación.







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