martes, 20 de junio de 2023

La biodiversidad de una pequeña aldea

 




El sábado 20 de mayo nos juntamos en la Sierra de Segura un buen grupito para ver orquídeas y bichos, pero ya hablaré del equipo en otra publicación porque ahora me quiero centrar en la aldea de Moralejos, donde teníamos el alojamiento rural y mucho bicheo al alcance de la mano.
Yo, de hecho, ya fui viendo algunas cosillas al llegar allí el viernes por la tarde.



Dactylorhiza elata

Milano negro (Milvus migrans)

Thomisus onustus


Allí mismo en el alojamiento, Casa Tatisita, me acompañó su dueña Beatriz para ver qué encontrábamos y que fuera cogiendo práctica con su recién comprada cámara.
Ver la endémica Apteromantis aptera ya estaba muy bien, pero más aún si son dos tal y como fue el caso, además con colores distintos (esto varía según el último lugar en el que hayan mudado para poder camuflarse mejor).




Agapanthia suturalis

Exosoma lusitanicum

Apteromantis aptera

Hogna radiata

Bombus hortuorum

Macho de Eucera sp.

Gorgojo

Lachnaia sp.

Ortóptero sin identificar

Heliotaurus ruficollis

Apteromantis aptera

Polilla pluma

Larva de libélula

Nido de avispa alfarera

Araña sin identificar



El sábado y el domingo no perdimos ocasión de seguir fisgando por las flores de la casa y sus alrededores. Me encantó encontrar cerca de una alberca una libélula emergiendo de su muda como adulta en la que deja atrás la exuvia (la "piel" para que nos entendamos) de su ya abandonada fase larvaria.


Macho de Eucera sp.

Libélula recién emergida, diría que Cordulegaster boltonii

Licénido

Bombus pascuorum

Machos de Eucera sp. durmiendo en una amapola

Eucera sp.

Otro macho de Eucera sp. de frente

Y más Eucera sp. en un cardo

Abejorro interrumpiendo la siesta


No todo son artrópodos porque también hay buena fauna vertebrada en la aldea de Moralejos, destacando sobre todo la presencia de sapos parteros béticos en el jardín, casi compartiendo el protagonismo con la familia de herrerillos que anidan en el hueco de una pared con sus continuas idas y venidas llevando cebas a los pollos (se pusieron morados de comer cerezas).




Salamanquesa (Tarentola mauretanica)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)




Esta entrada nos vale, aparte de para mostrar la rica biodiversidad de una tranquila aldea sin la guerra de los productos químicos, como introducción a las salidas que hicimos por la sierra.
Justamente es lo que veremos en la próxima publicación con nuestros bicheos segureños, mientras tanto nos despide la tartita de queso casera.





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