viernes, 13 de julio de 2018

El Brazo del Este en junio




Es muy posible que esta publicación sea la última que haga sobre el paraje del Brazo del Este con cierta periodicidad. Haber estado viviendo durante el reciente curso 17/18 en Prado del Rey (Cádiz) me ha permitido una razonable proximidad con Los Palacios y Villafranca (Sevilla) para poder visitar este paraje natural al menos una o dos veces cada mes, cosa que personalmente me ha encantado por ser uno de mis sitios preferidos para la observación de aves por su gran variedad y cantidad.

La tarde del día 20 de junio hice mi última salida de la temporada con la certeza de que aquello estaría muy animado.
Para esas fechas lo normal hubiera sido encontrar el verde de los arrozales llenándolo todo, pero este año ha ido con atraso y había tablas en las que aún estaban los cultivos creciendo. Lo que sí sabía que vería con seguridad era el magnífico plantel de aves acuáticas que allí acuden cuando las marismas de Doñana empiezan a secarse con el estío.




Morito (Plegadis falcinellus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Martinete (Nycticorax nycticorax)

Garza imperial (Ardea purpurea)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Este año se están viendo con frecuencia las pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica) en el paraje, y por supuesto allí seguían en junio con sus elásticos vuelos tras los insectos de los que se alimentan a diferencia del modo de vida más pescador de la mayoría de sus parientes.






Junto a las ruidosas gaviotas reidoras (Larus ridibundus) estaban anidando los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) en gran cantidad. De hecho hasta me pareció que había más que otros años, cosa curiosa después de ver que la meteorología que hemos tenido esta pasada primavera retrasó mucho su asentamiento en la zona.
En todo caso es siempre un placer ver sus flotantes vuelos sobre las áreas palustres mientras emiten continuamente sus característicos chasquidos.














Continuando con el tema de la reproducción, fue agradable ver ejemplares jovencitos de algunas limícolas, concretamente de avefría (Vanellus vanellus) y canastera (Glareola pratincola).
Estas últimas se ve que en una de sus colonias debían tener aún pollos más pequeños porque se lanzaban muy decididamente contra todo potencial agresor, sea el aguilucho cenizo (Circus pygargus) o la garcilla bueyera (Bubulcus ibis).










Cuando llegaba la hora de regresar iba pensando en los fumareles comunes, a los que no he podido ver este año, y también en los charrancitos porque ya eran fechas propicias para verlos. Justamente en esos momentos apareció un par de parejas de charrancitos (Sternula albifrons) pescando en los canales para darme una muy digna despedida.





No pudo faltar el toque cateto con los cafres a los que les molesta todo "bicho" que haya por el campo, en este caso con un paisano metiendo a su perro por las tablas de arroz con una actitud muy sospechosa, disimulando fatalmente en mi presencia.
Pero mejor me quedo con los girasoles y el mochuelo (Athene noctua) como una despedida más agradable, porque a partir de ahora es muy posible que no vea ya este paraje con la misma frecuencia y la próxima vez tendrá que ser cuando alguna vez vaya de visita. Sin duda ha sido maravilloso poder contar con este repertorio de aves durante mi curso escolar.








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