Tras aquella buena toma de contacto con Sierra Nevada, para el domingo nos decantamos por la Sierra de Huétor, que lleva llamándome la atención desde hace casi una década cuando la veía en mis viajes entre Granada y Almería, y ya era hora de conocerla a la manera que tanto me gusta. La mañana llegó lloviendo en Granada y tuvimos suerte de que no fuera así en la sierra, pero nadie nos quitó un día húmedo y oscuro que limitaría bastante nuestra actividad, aunque nosotros sabemos sacar partido a las situaciones como ahora iréis viendo.
La Sierra de Huétor, muy cercana a la capital granadina y su autovía, tal vez pasa desapercibida por eso mismo, pero a mí me pareció desde luego muy digna para irla descubriendo.
Lo que menos me gustó es su desastrosa gestión forestal, con numerosos cedros entre las repoblaciones de pinos, pero el colmo es una zona con pinsapos, cipreses de Arizona e incluso secuoyas, imaginad todo eso creciendo junto, un pitorreo.
Por suerte quedan zonas bien conservadas, como a la que nosotros fuimos cerca de Prado Negro, con su bosque de encinas y quejigos que nos acompañó durante toda la jornada desde que comenzamos a andar en el área recreativa Fuente de los Potros. Nos encantó el colorido de estos bosques bajo el Tajo de los Halcones.
No obstante vimos especies tan interesantes como el gavilán o el mirlo acuático (con éste ni contábamos), y he decidido armarme de valor para colgar las imágenes tan pésimas que saqué de aves como el mito (Aegithalos caudatus), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), el reyezuelo listado (Regulus ignicapilla), el carbonero garrapinos (Parus ater), el bisbita común (Anthus pratensis) y el gorrión chillón (Petronia petronia). Las tres últimas fotos sí que son malas a rabiar, pero no puedo resistirme a mostrarlas por salir unos zorzales alirrojos (Turdus iliacus) junto a picogordos (Coccothraustes coccothraustes), ambas especies bien ariscas y huidizas.
Son dos detallitos finales los de hoy, este cortijo abandonado de indudable encanto y una foto en la que salimos los dos barbudos que disfrutamos de un fin de semana muy bichero por las sierras granadinas.
Feliz Navidad!!! y los mejores deseos para el Año Nuevo, que venga cargado de buenas fotos y mucha naturaleza. Un fuerte abrazo desde la Tierruca del Roble.
ResponderEliminarIgualmente, que pases unas felices fiestas con los tuyos y te prepares para un nuevo año lleno de bicherío.
Eliminar¡Un abrazo desde el monte mediterráneo!
Esa fue otra salida insensata! Jajajaja.
ResponderEliminarAñado al pico picapinos que se asomaba desde su guarida mientras hacíamos el autoretrato desastroso
Un saludo!
Muy insensata, tanto que hasta encontramos el artilugio más raro del mundo, jajajaja. Anda que no poner al picapinos, con el por saco que le dimos al pobre cuando pasamos al lado.
Eliminar¡Saludotes!
Jaja...también me pasa. Ese...bueno, ya ojearé otro día la guía de setas...
ResponderEliminarLo que si es cierto, lo fotogénicas que resultan las condenadas, solas o en compañía de los suyos. Siempre están en los lugares con el mejor escenario dado su protagonismo como ejemplares modelos de lo bello.
Saludos
Era difícil resistirse a esa fotogenia, aunque no tenga ni idea a la hora de ponerles nombre, jajaja. Pero la inquietud por conocer la naturaleza puede hacer posible que en unos años sí que sea capaz de reconocerlas, quién sabe.
Eliminar¡Saludos!