El ibis eremita (Geronticus eremita) es un pariente de nuestros moritos y espátulas que está en una situación de conservación muchísimo peor.
Antaño distribuidos por la cuenca mediterránea, estos ibis sufrieron una bestial regresión que los extinguió de la grandísima mayoría de lugares donde vivían, como Egipto, la región alpina... y la Península Ibérica, donde se sabe que habitó gracias a yacimientos paleontológicos (Castellón y Murcia) y a menciones en libros de caza (Pero López de Ayala, autor muy estudiado por Félix Rodríguez de la Fuente, por cierto).
Actualmente sus escasísimas poblaciones se ciñen a Turquía con unos ejemplares que se mantienen en semicautividad para que no pierdan efectivos al migrar, en Siria corriendo más peligro que nunca y en Marruecos, donde está la única población viable en el Parque Nacional de Souss-Massa.
Se han llevado a cabo labores de reintroducción en Austria, y también en España desde el 2004 al reintroducir ejemplares en la provincia de Cádiz gracias al Zoobotánico de Jerez hasta lograr que volvieran a reproducirse de forma natural después de largos siglos de ausencia.
Hace dos años, cuando viví en Sevilla capital, di lugar a que acabara el curso sin haber llegado a ver estas aves, pero este año no he dejado pasar la oportunidad y fui a Vejer de la Frontera para al fin poder disfrutar de su extravagante aspecto.
El 15 de mayo estuve en su pequeña colonia de cría en un tajo cercano a la pedanía de La Barca de Vejer, viendo en persona esos bonitos brillos iridiscentes que contrastan tanto con esa apariencia que la mayoría de gente tacha de fea, aunque la verdad es que a mí me gustaron mucho con ese aspecto tan similar al de los villanos de la película "El cristal oscuro".
Mirad bien la serie de fotos de abajo, en la que cada vez me voy alejando más del cortado rocoso hasta revelar su ubicación... al lado de una carretera y a escasos metros de un restaurante, del que por cierto os recomiendo los bocadillos de lomo en manteca, realmente ricos.
Vaya pasada de bicho...
ResponderEliminarY tanto que lo es, disfruté una barbaridad estos pajarracos.
EliminarEso mismo iba yo a decir, vaya pasada. Buen reportaje Carlos, un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, realmente son un pasote estos colegotes.
Eliminar¡Un abrazo!
Que suerte poder disfrutar de una especie tan rara como el eremita. Por lo que parece les va bien, a este paso tendremos más aquí que en Marruecos! Lo que no termino de tener claro es si esta población introducida tiene perspectivas a largo plazo, me suena que se hizo en vistas de reforzar la marroquí en un futuro pero no lo tengo claro.
ResponderEliminarSaludos
Ya tenía delito no ir a verlos teniéndolos relativamente cerca. Creo que este proyecto es como el de Austria, con visos a que vuelva a vivir donde se extinguió. Ya piensan en llevarlos también a Almería, les va bien a los bichos.
Eliminar¡Saludos!
IMPRESIONANTE. Abrasos de linse amigo
ResponderEliminarDesde luego que son impresionantes estos bichetes.
Eliminar¡Un abrazo de linse!
Así es el atractivo del feo, con toda la elegancia del alimoche pero, desgraciadamente, algo más jodido.
ResponderEliminarMuy bellas las fotos del ibis y, deseando la expansión que se merece lo más pronto posible.
Saludos
A mí hasta me gusta el marabú, epítome de la fealdad para mucha gente. Esperemos ser testigos de la expansión de nuevas colonias de cría, y que mejore su situación en Marruecos.
Eliminar¡Saludos!