Últimamente me salen tantas salidas buenas que se me va acumulando la tarea en el blog, tanto es así que la entrada de hoy corresponde ni más ni menos que al 1 de mayo, hace casi un mes ya a lo tonto.
Fue una jornada especial al ser compartida con amigos en vez de en solitario como suelo acostumbrar, yendo hasta Extremadura para pasar el día con Ismael y Aurora. Empezamos por el pueblo de Alange, bien conocido en el entorno de los observadores de aves por las variadas e interesantes especies que hay por su entorno, que ya de por sí es de una estampa muy atractiva con ese peñón calizo con ruinas de castillo en lo alto (comenté en ese momento que me recordaba a Martos con su leyenda de los hermanos Carvajal).
Nada más llegar me quedé profundamente maravillado con los cercanos y vertiginosos vuelos de los numerosos vencejos reales (Apus melba) que anidan en la presa del embalse. Hubiera sido capaz de tirarme allí toda la mañana disfrutando de su maestría aérea.
No era la mejor hora y no pudimos ver el trasiego de estos pequeños halcones urbanos en su apogeo, pero para nada nos quedamos sin ver algunos en sus entradas y salidas. No en vano, la iglesia del pueblo fue la primera ZEPA (zona de especial protección para las aves) de Europa enclavada en un casco urbano.
Ninguno de nosotros habíamos estado antes y no estuvimos muy finos a la hora de encontrar cosillas, pero por suerte dimos con la ubicación de unas Orchis laxiflora que nos indicaron amablemente en el centro de interpretación. Era una especie nueva para los tres, y nos llamó la atención su colorido y altura que destacaban sobremanera en los juncos donde creían. También nos llamó la atención la manera en que algunos fotógrafos se tiran tanto por el suelo para fotografiar que acaban dejando grandes rodales de vegetación completamente aplastada, incluso con alguna de las orquídeas como irónica víctima.
Coño haberme avisao estar en almendralejo es estar en mi casa. me alegra que lo pasases bien. Un abraso de linse.
ResponderEliminarPues no creas que no lo pensé, igual que también con Javi Conejero, pero estuvimos de un lado para otro todo el día y habría sido un poco jaleo.
EliminarMe lo pasé fenomenal con los vencejos reales por ejemplo, tu tierra es siempre muy sinegética.
¡Un abrazo de linse!
Extremadura es la pera limonera, que ganas tengo de volver. Preciosas fotos Carlos, los vencejos reales los pillaste bien. Un abrazo.
ResponderEliminarCostó lo suyo, pero me gustan tanto que merece la pena esa experiencia tan frustrante de fotografiar a esos misiles con alas.
Eliminar¡Un abrazo!
Hace una semanica estuve con unos amigos censando una colonia de primillas en una terrera de altura impactante (unos 50 metros). Nos salieron 11 parejas. También había un alimoche anidando y, vencejos reales.
ResponderEliminarMuy guapo too.
Saludos
Joer, así da gusto visitar primillas viendo también esos vecinos.
Eliminar¡Saludos!