Durante todo el año tengo la suerte de poder observar a las espátulas (Platalea leucorodia) aquí en tierras sevillanas, viviendo en Los Palacios y Vfca. tengo muy a mano el Brazo del Este para ir a verlas junto al nutrido repertorio que allí palpita... e incluso más cerca, en el pequeño humedal que aún se conserva justo al lado del mismo pueblo.
Pero hay momentos, como con tantas otras especies, que son los óptimos para disfrutar de estas aves. Ambos pasos migratorios, en primavera y otoño, hacen que los ejemplares migradores se sumen a los no pocos que se reproducen en las marismas del Guadalquivir, llenando con su blancura los arrozales y los maltratados recuerdos de marisma que aún se conservan. Tanto es así que ninguna de las fotos de este enorme repertorio ha sido sacada en noviembre, todo pertenece a octubre, uno de los mejores meses para verlas junto con marzo.
Sólo tienes que fijarte bien en qué lugares son querenciosos en sus concentraciones y por dónde suelen pasar volando en sus desplazamientos, para luego apostarte con discreción a disfrutar con el espectáculo sin que ellas te vean.
Estos vuelos cercanos son muy propicios para darte cuenta de detalles como el ala izquierda coloreada de un ejemplar que indica que es un ave del proyecto Limes Platalea nacida en la Bahía de Cádiz (las de las marismas del Odiel tienen marcada el ala derecha).

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