Sirva esta primera foto para ilustrar el tiempo tan cambiante y peculiar de estos días, saliendo a relucir el arco iris entre chubascos breves y lluvias más intensas.
El plan original de este sábado era ir con un amigo a explorar y hacer trabajo de campo en lugares recónditos de la sierra, pero el estado del tiempo nos hizo optar por un recorrido en coche por la Sierra de Andújar a ver lo que encontrábamos. Este Parque Natural presenta el inconveniente de estar plagado de vallas y propiedades privadas, limitando mucho las opciones de campear libremente por sus lomas y bosques, pero es un lugar sin parangón para recorrer caminos y encontrar cosas muy interesantes.
Hace bastante que tenemos a las golondrinas comunes (Hirundo rustica) de vuelta de su viaje africano, pero en cambio sí son más recién llegados los carismáticos alcaudones comunes (Lanius senator).
Normalmente los alcaudones son buenos modelos por su costumbre de perchar en postes bajos y vallas, pero el de la foto tuvo la mala leche de ponerse lejos.
Íbamos con la ilusión de encontrar algún lince, pues en estos días lluviosos y embarrados gustan de pisar sobre lugares más firmes como las pistas. No fue el caso... el gran gato no se dejó ver (aunque quizás él sí nos vio). Vimos sus dos presas favoritas: el conejo de campo (Oryctolagus cuniculus) y la perdiz roja (Alectoris rufa).
Desde lo alto de un pequeño poste nos observaba la simpática figura del mochuelo (Athene noctua). Este ejemplar es ya un amigo del blog, se trata del mismo mochuelo que he visto a veces este verano y sale en un par de entradas de entonces.
Pasando a rapaces de de gran porte, se dejaron ver las dos águilas más grandes de nuestra fauna, aunque sobre cielos horrendamente oscuros. Una imperial (aquila adalberti) estuvo cicleando un rato junto a un buitre negro y varios leonados, y un macho de águila real (Aquila chrysaetos) salió cuando más llovía; en la foto malísima se puede ver la intensa lluvia sobre el fondo oscuro de su cuerpo.
De los buitres dejaré sólo uno negro (Aegypius monachus), el único que pasó sobre un parche de cielo azul.
En la zona de la presa del Jándula vino la sorpresa del día... yo había leído el año pasado que hay cabras montesas en el lugar (Capra pyrenaica) y a veces hemos mirado las paredes rocosas por si acaso. Esta vez hubo suerte y allí estaba un grupito de unos siete ejemplares, comiendo y haciendo gala de su prodigiosa habilidad para moverse incluso sobre rocas casi verticales, y zonas cubiertas de musgo que debían ser resbaladizas. Veréis algunos machos jóvenes (una de mis ilusiones es que algún día veré grandes machos adultos) y un par de graciosos cabritillos.
Mientras iban descendiendo, hacían una curiosa estampa junto con la vieja maquinaria abandonada.
Recomiendo pinchar en las fotos para aumentarlas.
El córvido más abundante es la urraca (Pica pica), junto con el rabilargo. Es muy difícil que se dejen afotar por las buenas...
Más curiosas de ver son las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), como esta pareja que apareció haciendo cortejos en el mismo lugar donde vimos las cabras, completando la sensación de estar en zonas de alta montaña (allí incluso se ha visto a veces un treparriscos invernando).
Entre las lluvias y cielos plomizos amenazantes de descargar tormentas, aparecían detalles de la inminente primavera, como la floración de los cantuesos o la llegada de las culebreras (Circaetus gallicus).
Quienes me conocen saben que aprecio especialmente las culebreras, alegrándome por tanto ver que ya están entre nosotros en fechas que coinciden con las del año pasado. Vimos tres ejemplares distintos, como éste que perchaba en una torreta con cara de estar pensando que no sabe para qué ha venido desde África a encontrarse con este tiempo de perros.
Hubo más especies que no pude fotografiar o que tengo con fotos espantosas (peores aún que las de las águilas, que ya es decir). Destaco los milanos negros, gamos, buitres leonados, cernícalos primilla y vulgar, un gavilán y un zorro sentado que nos dio un buen susto (de lejos parecía un lince).
Al final resultó una salida con más especies que otras que hecho con mejor tiempo...
Como foto final dejo una de estas cosas que igual son tonterías y sólo me llaman la atención a mí, pero me parece curioso (y hasta gracioso) que se ponga bien grande que no cojan espárragos en un letrero donde pone en pequeñito que es zona de recuperación del lince. ¡Prioridades!
Hola Carlos,
ResponderEliminaruna entrada muy chula. La cosa parece que se va animando, ya tenéis a las culebreras por allí. Yo también voy anotando algo en mi página de fenología del blog.
Muy chula la foto en grande de las cabras montesas jejeje ;)
A mí también me parece cuanto menos curioso lo del cartel, al dueño de la finca se la su*a que tenga linces pero los espárragos ni tocarlos...
Salu2
Esto ya va tomando otro color, lo vamos a pasar en grande. No te he visto la página de fenología, pero ya me lo dirás por el whatsapp, que me gustan mucho esas cosas y tengo curiosidad.
EliminarQuería probar poniendo una en tamaño grande que no me descuadrase la estructura de la plantilla, me gusta la idea cada vez más.
¡No cojas espárragos! ¡Saludos!
Ay, el mochu. ¡Ya lo echaba de menos!
ResponderEliminarMe he sentido identificada con las cabras montesas, porque este viernes he tenido trabajo de campo bajo la lluvia y nos llevaron por cada camino... je, je, de milagro volví de una pieza. Viendo tu entrada me entran unas ganas tremendas de conocer este sitio :D
Mira que sabía que te fijarías en mi amigo "Mochi", jaja. Encima es el mismo que saqué bien y de cerca este verano, un pequeño amigo :)
EliminarPues invitada estás, podéis venir cuando queráis a conocer estos sitios "emosionantes".
Buaa Alcaudones comunes, culebrreras...... empieza el baile,jajajaja. Nos vamos a poner las botas esta primavera. la entrada estupenda y entretenida como siempre. Abrazos Carlitos.
ResponderEliminarEmpieza el baile y tenemos pases VIP, jojojo. Y quedan aún por llegar muchos de nuestros amigos estivales para unirse a la fiesta.
EliminarMuchas gracias, ¡un abrazo!
pues si que cundio el paseo la verdad es que la sierra de andujar nunca defrauda un saludo
ResponderEliminarSiempre tiene sorpresas este lugar, tú siempre te vas con las manos llenas de aquí, jejeje.
Eliminar¡Saludos!
¡Curiosa señal! es que lo importante es que la gente no coja espárragos, lo del lince es secundario.
ResponderEliminarEso si que es una salida pajarera. No te has dejado casi nada en el tintero y todo bien ilustrado. Ya van llegando las estivales, no tardarán en llegar a Extremadura.
¿Ese mochu también lo llevas en la mochililla?
Un abrazo!!
Ya sabes, ni se te ocurra coger espárragos, ¡que ésos sí que están protegidos!
EliminarEl mochuelo también es un pájaro mío de cetrería, me has vuelto a pillar, ayyyyy.
Ya mismo tenemos aquí a mis queridísimas águilas calzadas.
¡Un abrazo!
Una por una no entrar que seguro que el lince lo agradecera....
ResponderEliminarComo siempre buenas joyas en rapaces (por aqui la culebrera todavis nada)y ese Mochu pinta muy bien si le haces algun dia una espera de hide para fotos "guapas" en ese posadero que ya controlas....
Saludos camperos!
Eso es lo bueno, al menos con eso habrá más tranquilidad.
EliminarEl sitio del mochuelo es que está en terreno privado, y al ladito de la casa de un guarda al que no le gusta ver gente por allí, aunque lo único que hagas es mirar a los animales desde el camino.
¡Saludos!
Yo estuve a finales del año pasado y no me comí un colín, como decía Mecano.
ResponderEliminarNo me extraña que el alcaudón no dejara acercar más para que lo fotografiaras, jaja…sabía tu intención sobre el lince y, seguro que eso le molestó bastante por lo que veo; él no es ningún segundón.
Una maravilla ese volteo, la zona es una verdadera joya y cada vez que sales me he dado cuenta que sobrecalientas la cámara, ten cuidado.
Saludos.
Avisa cuando vengas otra vez y le hacemos más caso al pobre alcaudón, que vea que él vale tanto como el lince.
EliminarHay días en que la cosa no está muy animada, la verdad, justamente hace dos semanas me volví para casa con sólo unas pocas fotos de mitos, galápagos y gamos lejanos.
Lo que gustan son los días en que le saco humo a la cámara, jajaja.
¡Saludos!
Por aquí también se están viendo ya algunas estivales, pero casualmente las golondrinas aun no han aparecido. Las fotos de los ciervos chapó, como de costumbre con una sensación de cercanía que parece que te muevas entre ellos como si fuesen mansas ovejitas.
ResponderEliminarSalu2
Pues mira que es raro, las golondrinas y aviones llevan aquí desde febrero temprano.
EliminarLos ciervos están ahora muy tranquilos desde que acabó la temporada de caza, durante estos meses atrás costaba bastante más dar con ellos y conseguir acercarse.
¡Saludos!
Menudos ciervos vistes, dan hasta miedo. Ya te lo dije, pero me sigue asombrando ver a esas cabras en un medio que fue humanizado, al final todo vuelve a su sitio.
ResponderEliminarY deja de dar envidia con los mochuelos a la pobre.
Más miedo da cuando uno sale de pronto de la espesura del bosque y te encuentras su cabezón cornudo a pocos metros, jajaja. ¿Te acuerdas del susto así que te conté que me dio uno el año pasado?
EliminarPues es el principio, ya sabes que a los mochus empiezo a verlos más a partir de estas fechas :(
Ala! Y menos mal que el tiempo era malo... Solo faltó el lince que comentabas. A mi, cuando llueve, se me esconden todos los animales y solo consigo empaparme.
ResponderEliminarY bueno, respecto al cartel... Poco mas hay que decir a parte de lo que te han comentado por ahí arriba.
Un saludo y a seguir así, con toda esta variedad!!
Y lo poco convencido que salí por la mañana al ver llover, ¡cosas que pasan! Un par de veces creí ver el lince y casi me muero; una vez fue un zorro sentado, y la otra... una roca.
EliminarHoy está despejado, verás como veo poca cosa al contrario...
Aunque prefiero encontrar variedad, por supuesto, jejeje.
¡Saludos!
Muy buenas pajarero. Felicidades por tu blog te dije que te dejaría un mensaje y lo prometido es deuda. tienes fotos preciosas y que nos acercan la naturaleza a todos los que nos gusta.
ResponderEliminar¡Hombre! Si al final resulta que me has escrito estando yo delante de ti esta mañana. ¡Muchísimas gracias!
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