miércoles, 22 de septiembre de 2021

Nuevo curso

 

Santiago de la Espada


Tras el breve (pero productivo) paréntesis entre Sevilla y Cádiz tocó volver a Jaén para comenzar el nuevo curso 21/22 repitiendo por tercera vez destino en Santiago de la Espada.

Antes de comentar esas novedades tenía aún guardadas algunas cosas en el cajón de agosto, porque el día 27 de ese mes estuvimos presentes con BioFoto en la inauguración de la Reserva Natural Fluvial del río Segura. Nuestro granito de arena fue aportar un toque entomológico y aracnológico a la nueva ruta que se ha abierto desde el nacimiento del río hasta el pueblo de Pontones, entregando a los asistentes una breve guía de los insectos y arañas que se podían ver, así como enseñarlos en directo y dar las explicaciones pertinentes.
Yo no iba por lo tanto en un plan tan bichero buscando y fotografiando todo lo que viera, estaba más pendiente de la ruta y de ir haciendo de guía, pero era inevitable fotografiar algunos momentos como el de la araña tigre con su presa recién capturada (recuerda a ese saltamontes cuando creas que tú has tenido un mal día).
Otras actuaciones aparte de la nuestra incluyeron la revisión de cámaras de fototrampeo revelando la presencia de especies tan interesantes como el topillo de Cabrera, la rata de agua o el musgaño de Cabrera, siendo este último un dato especialmente valioso.



Saúco

Araña tigre (Argiope bruennichi) con su presa

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)

Cópula de pandoras (Argynnis pandora)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Exposición de odonatos con aportación de mis fotos



Sí toca ahora repasar lo visto en los primeros días de septiembre, que comenzó con un tiempo nublado y poco apetecible que, sin embargo, no impidió que saliera a ver qué me encontraba. Era, y todavía es, tiempo de migración y resultaba imposible no ver collalbas por cualquier sitio.


Collalba gris (Oenanthe oenanthe)


Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

La Sagra

Ganado bien vigilado



Con tiempo más soleado resaltan mejor los colores de otro viajero que ha tenido picos muy altos de paso migratorio por aquel entonces. Hablamos del abejaruco, que llenó de colores y graciosos reclamos cualquier espacio abierto de la sierra durante sus viajes.


Ardilla (Sciurus vulgaris)

Icneumónido

Abejaruco (Merops apiaster)


Una de estas oleadas de abejarucos llegó cuando estaba acudiendo, una vez más, a mi clásica cita con los quebrantahuesos. Fue todo un gustazo ver dos quebrantahuesos adultos diferentes mientras disfrutaba también con los ágiles vuelos de los abejarucos en la nublada tarde del 7 de septiembre que consiguió su colorido gracias al plumaje de estas aves.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Abejaruco (Merops apiaster)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Tuve más observaciones, por supuesto, aunque de menor calidad en cuanto a distancias y es por ello que las he dejado en una tanda aparte. No por ser imágenes meramente testimoniales carece de valor el avistamiento de estas aves, como por ejemplo el halcón peregrino con su rápido y repentino vuelo o la aparición a última hora de un grupo de abejeros migrando al sur.


Agracejo

Gavilán (Accipiter nisus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Abejero (Pernis apivorus)



Pero, si tenemos que hablar de calidad, pocas cosas hay como tomarse esos chorizos con huevos y patatas después de una buena salida de campo.





domingo, 19 de septiembre de 2021

Otro poco de Cádiz

 




El 29 de agosto, como comentaba en la anterior entrada, hubiera sido el día de mi primera salida de aves pelágicas si no se hubiera cancelado, pero continué con mi nada desdeñable Plan B y salí igualmente desde Sevilla a Chipiona (donde hubiera zarpado el barco) para tomarle el pulso a la migración.

Ya por la carretera pude ver al amanecer un par de cigüeñas negras que habían pasado la noche en unos cultivos y seguirían con su viaje migratorio. 
La llegada a la playa de Montijo, bien temprano para evitar la molesta presencia de bañistas, paseantes con perros y domingueros varios, no fue como esperaba porque la marea estaba mucho más baja de lo esperado y había muy pocas rocas emergidas como para que hubiera un buen abanico de aves limícolas.
Los correlimos tridáctilos, tan agradecidos siempre, estaban en unas cantidades abrumadoras junto a otros clásicos como los vuelvepiedras y los chorlitejos patinegros, por lo que estuve entretenido viéndolos y haciéndome amigo de algunos de los perros más madrugadores.




Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)


Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)



El momento óptimo de la marea llegaría a media mañana, así que no sería la mejor idea dejar pasar la mañana mientras esperaba la hora adecuada. Era preferible invertir esas horas haciendo algo más productivo y me fui rápidamente a las salinas de Bonanza, donde el ambiente estaba animado con mucho trasiego de limícolas y otras aves.
La tarde anterior ya había visto combatientes en Sevilla, lejos como siempre, pero por fin ya sí los vería de cerca. Esto incluye el ya habitual microinfarto cuando a primera vista crees que hay un correlimos canelo...



Correlimo tridáctilo (Calidris alba)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Combatiente (Calidris pugnax)

Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) y combatientes (Calidris pugnax)


Archibebe común (Tringa totanus)

Mix de limícolas

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Andarríos bastardo (Tringa glareola)



La mejor zona ha sido cerrada al tránsito de vehículos, una actuación mafiosa más que se suma a las muchas ya existentes, de manera que tienes que darte un largo paseo a pie para poder acceder a un rincón de los más productivos. El mismo viento que anuló la salida en barco resultó una bendición para esto otro, una de cal y otra de arena, porque así se estaba bastante fresco y pude estar hasta el mediodía tan cómodamente.
La supresión de las limitaciones térmicas fue definitiva para continuar con la salida marismeña y salinera viendo hasta tres águilas pescadoras al mismo tiempo y una enorme concentración de limícolas de distintas especies alimentándose sin parar en los limos o dormitando para reponer fuerzas en su largo viaje.

Se estaba realmente a gusto viendo todo este "limicoleo" junto a las grandes bandadas de flamencos y el continuo ajetreo de charrancitos pescando, pero llegaba la hora de retirarse a comer.





Espátula (Platalea leucorodia)

Correlimos comunes (Calidris alpina)

Aquí hay dos correlimos gordos y un correlimos zarapitín

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Esto sí que es un mix de limícolas

Charrancito (Sternula albifrons)




Entre esta mañana gaditana y el par de tardes en el sevillano Brazo del Este me di finalmente un buen homenaje de aves acuáticas (que incluye otras especies no mostradas como canasteras, agujas colinegras, tarros blancos, archibebes claros o avocetas) antes de regresar a mis dominios de la Sierra de Segura para comenzar el nuevo curso.



Boca (Uca tangeri)