domingo, 23 de agosto de 2020

Nuevas generaciones






El 13 de agosto amaneció con inusitado frescor tras la lluviosa noche anterior, que dejó un ambiente húmedo perfecto para tener un muy probable encuentro con el sapo partero bético cerca de un arroyo de las afueras de Santiago de la Espada.

Esa mañana fue particularmente pródiga en observaciones de aves juveniles bien emplumadas en los territorios de sus progenitores. La temporada de cría parece haberle ido bien a currucas, collalbas, roqueros y halcones al encontrarme con sus hijos en aquel paseo. El halcón ya hacía buen uso de su recién estrenado plumaje volando con soltura, mientras que otros aún parecían peluches apolillados.
No obstante, el padre de los jóvenes roqueros rojos (tres juntos pude ver) no me lo puso tan fácil colocándose con un horroroso contraluz que no hizo que disfrutemos de su precioso plumaje como es debido.



Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe), hembra

Collalba gris (Oenanthe oenanthe), macho

Collalba gris (Oenanthe oenanthe), juvenil

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata), juvenil

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Halcón peregrino (Falco peregrinus), juvenil

Roquero solitario (Monticola solitarius), juvenil

Erodium sp.

Roquero rojo (Monticola saxatilis), macho adulto

Roquero rojo (Monticola saxatilis). juvenil


Sofía (Issoria lathonia)


Mirando arriba, ya con la mañana avanzada y bien provista de corrientes térmicas, los buitres leonados surcaban estas cumbres desarboladas pasando junto al enorme paredón calizo donde este año se han asentado varias parejas de vencejos reales.


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Vencejo real junto a uno común

Buitres leonados (Gyps fulvus)


La tarde del 14 de julio decidí que sería buen momento de ir a Huéscar para volver a visitar el territorio de carracas que me descubrieron con tanto atino. 
A estas coloridas aves también han sacado adelante su prole, que por entonces aún estaba dentro del nido ubicado en un gran árbol. Algo muy destacable para mi gusto fue un grupo de seis ortegas que pasó volando mientras tanto, previo aviso de sus característicos reclamos.






Carracas (Coracias garrulus)


Jilguero (Carduelis carduelis)

Carraca (Coracias garrulus), pollo

Carraca (Coracias garrulus), adulta

Otra perspectiva de La Sagra


Esa zona cercana a Huéscar me parece muy interesante y debo tenerla en cuenta de cara a futuras visitas durante las distintas estaciones para comprobar su potencial real. Quién sabe aún lo que podré encontrar en invernada y cuando llegue la próxima primavera.
Además, para llegar hasta allí no es tampoco poca cosa el tener que pasar por el Puerto de la Losa e interesantes bosques de pino laricio y encina.







El 15 de julio, al que corresponde la inicial imagen con las brumas flotando sobre el valle del Segura que he escogido como cabecera de la publicación, tuvo otra dosis de jovenzuelos inexpertos que incluyó los ratoneros que han criado muy cerca de Santiago de la Espada en un nido ribereño descubierto por una amiga.
Como viene siendo habitual tarde o temprano, ese día tocó premio con los quebrantahuesos viendo en dos ocasiones a un macho adulto que apareció en medio del revuelo de vencejos (tanto comunes como reales) que se formó en torno a la aparición de hormigas aladas de esos días de tormentas veraniegas.



Cogujada montesina (Galerida theklae)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata), juvenil

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Ratonero (Buteo buteo), juvenil

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus) con pajarillo recién capturado

Liebre (Lepus granatensis)


Aún quedan unas pocas salidas segureñas por enseñar, pero también saldrá una buena salida por Sierra Nevada y una larga expedición cantábrica con novedades muy espectaculares. Que no falta para nada el bicherío aunque este año no haya viajado al extranjero.


Ciervo (Cervus elaphus)



jueves, 20 de agosto de 2020

Con calma... pero viendo de todo






El mes de julio lo he pasado sin visitas ni apenas quedadas, dedicándome a descansar estando ya de vacaciones... porque los docentes hemos trabajado durante el confinamiento en contra de lo que "opinan" los ignorantes, que creen que llevamos meses de vacaciones sin saber que hemos estado dedicando un esfuerzo extra al tener que contar con nuestros propios medios y bolsillos para seguir adelante.

Me lo he tomado con tranquilidad, saliendo solamente por las tardes, y no necesariamente a diario conforme ha avanzado el mes. Pero esto no significa que no me haya puesto las botas, porque vaya que sí me he atiborrado como siempre.
El 10 de julio una tormenta pronosticaba que habría mucha actividad de aves, al ser el momento escogido por las hormigas voladoras para aparecer en masa. Las reinas aladas salen junto a muchísimos machos igualmente alados para fundar nuevos hormigueros gracias al terreno ablandado por la lluvia, y esto lo saben perfectamente las aves insectívoras, tal y como yo mismo presencié al estar todo el cielo llenísimo de vencejos (tanto comunes como reales) aprovechando el festín temporal.

Una salida así es realmente amena, pero gana muchísimos puntos cuando te sobrevuela a poca altura un espectacular quebrantahuesos adulto y consigues buenas observaciones de verderones serranos. De hecho, julio ha destacado por los muchos y buenos avistamientos de estos fringílidos que normalmente no lo ponen fácil.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Piquituerto (Loxia curvirostra)

Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Parte de la enorme concentración de vencejos

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Zarcero común (Hippolais polyglotta)

Culebrera (Circaetus gallicus)


El día 11 de julio empezó de maravilla con observaciones muy buenas de un alimoche adulto que, por si fuera poco, dio mucho espectáculo al perseguir y agredir a un buitre leonado con una agilidad impresionante. Los alimoches son, al igual que otras rapaces solitarias, muy territoriales y no se andan con tonterías.


Alimoche (Neophron percnopterus)

Retrato de cigarra

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Cigarra

Alimoche arremetiendo contra el buitre leonado


La idea aquel día era dar una vuelta por los Campos de Hernán Perea, que estaban (y aún están) con los volantones de los alcaudones comunes por todos lados.
Para que nos hagamos una idea de la manera en la que no podemos creer que conocemos un sitio por muchas veces que hayamos pasado por él, vi por primera vez un mochuelo mientras atravesaba la vasta altiplanicie. Realmente es el segundo mochuelo que veo en estas sierras durante estos años, no debe ser una especie muy frecuente, pero el caso es que allí seguía el amigo con una presa en el pico cuando hice el camino de regreso.
El quebrantahuesos que veis en la horrenda fotografía lejanísima es Stelvio, un joven ejemplar cedido por Italia que se ha hecho bastante famoso a raíz de sus numerosos viajes lejos de Jaén.



Colias común (Colias croceus) dentro de mi coche

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mochuelo (Athene noctua)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Mochuelo (Athene noctua)

Alcaudón común (Lanius senator)

Mochuelo (Athene noctua) con su apetitosa merienda

Abubilla (Upupa epops)

Araña lobo (Lycosa fasciiventris)


No hay dos sin tres, el 12 de julio hubo una tercera salida yendo por el arroyo de Zumeta en busca de alguna sorpresa fluvial. Y vaya que las tuve, aunque no fueran ninguna de las que tenía en mente.
Primero me sorprendió el perezoso vuelo de varios duendes al bajar por la pedregosa y seca senda que conduce al arroyo, algo a tener muy en cuenta para disfrutarlos mejor el año que viene ahora que sé que los tengo tan cerca de Santiago de la Espada (este sendero sale justo al lado de la gasolinera del pueblo).
Después llegó la novedad viendo varios ejemplares de la orquídea Epipactis fageticola, especie que veo por primera vez en mi vida y, además, en una población hasta ahora desconocida para esta sierra. No es una flor impresionantemente bella como otras tantas del género Epipactis, para qué nos vamos a engañar, pero la emoción de los descubrimientos siempre está ahí.

El paseo empezaba con muy buena pinta, pero una tormenta me obligó a guarecerme para no empaparme y tuve que regresar a casa, pillándome un nuevo chaparrón cuando estaba más al descubierto y mojándome inetivablemente.




Espuela de caballero

Duende (Nemoptera bipennis)

Epipactis fageticola

Campanula molis

Epipactis fageticola

Molino


Lo bueno de esa tormenta es que pude ver por la noche a un amiguito que gusta mucho de la humedad ambiental, cosa que ya veremos junto a mucho más cuando toque publicar nuevamente.