miércoles, 22 de julio de 2020

La Sagra






Tal y como venía insinuando en la anterior publicación, hoy vamos a hablar de La Sagra, esa inmensa montaña que es la más alta de este macizo Prebético al que pertenece la Sierra de Segura.
Debemos recordar que a dicho macizo pertenecen sierras como las de Segura, Cazorla, Las Villas, Castril, Sierra Seca o Alcaraz, con su cima más elevada en los 2.383 metros de altitud de La Sagra.

Durante estos años anteriores siempre he visto esta gran montaña en la distancia, pues es un elemento característico del paisaje de estas sierras emergiendo con su gran mole en medio de tierras más bajas, como si se alzara burlonamente desafiando a quienes nunca hemos coronado su cima. Por distintos motivos la excursión para subir hasta su cumbre se ha pospuesto hasta la saciedad... cosa que terminó este pasado mes de junio cuando decidí que el día 14 finalmente iría a cumplir ese viejo objetivo.

Así que ese día traspasé la muy cercana frontera con la provincia de Granada para, ya en tierras de Puebla de Don Fadrique y Huéscar, empezar la subida desde el Collado de las Víboras. Un largo carril de tierra ascendía suavemente hasta empezar un sendero más estrecho entre pinos que se abría al llegar a un prado aún con herbazales muy verdes y floridos llenos de insectos y de aves como las currucas carrasqueña y mirlona.



Castellón de los Miravetes

Hierba cupido

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Blanca del majuelo (Aporia crataegi)


Doncella de ondas rojas (Euphydryas aurinia), sorprendentemente abundante allí

Libelloides baeticus




En esta última foto que tenemos justo encima se ve perfectamente a la izquierda la parte más dura de la ruta con su pronunciado desnivel, que vemos de frente en la siguiente fotografía de más abajo. Una subida entre pedregales y matorral de montaña en el que curiosamente eran abundantes las currucas tomilleras.
También se dejaban ver algunas collalbas grises y, en algunos momentos me pareció escuchar el canto de un roquero rojo... pero de eso hablaremos después.




Estrella morada


Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)

Observatorio astronómico

Papaver dubium



Llegando a la cima, tras cruzarme con unos senderistas que llevaban un pollo de urraca en el hombro (sí, como lo leéis), alcancé por una estrecha senda el vértice geodésico situado en lo más alto de la cresta cimera, en la que me sorprendió ver la mariposa ortiguera porque pensaba que aquí en Andalucía solamente era posible verla en Sierra Nevada.

Después de largo rato en la cima, pues había que saborear haberla coronado después de tanto tiempo, al desandar mis pasos para regresar se me cruzó volando un macho de roquero rojo, demostrando que sí pude haber oído uno cantar a lo lejos durante mi ascensión. En otro momento, cuando el descenso se complicaba por lo resbaladizo de las pendientes, lo vi posado en un alejadísimo peñasco haciendo de vez en cuando sus cantos de exhibición en vuelo. Pensé que la fotografía que hice del primer roquero rojo de la primavera era mala... pero esta de ahora sí que provoca tumores oculares.

Otras importantes observaciones ornitológicas fueron las de tres quebrantahuesos distintos. Uno de ellos era un juvenil que me pilló por sorpresa y solamente pude fotografiarlo de espaldas (ya sabréis más adelante por qué no he colgado esa foto), mientras que los dos restantes eran una pareja que hace poco me han identificado como Encina y Bygup.




Ortiguera (Aglais urticae)


Araña saltadora (Philaeus chrysops)


Roquero rojo (Monticola saxatilis)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Decía antes que vi un quebrantahuesos joven ya de espaldas... pues quiso la suerte que me lo volviera a encontrar una vez que dejé atrás La Sagra al volver a casa, viéndolo tan cerca que hasta se pueden leer sus anillas y saber que es el ejemplar llamado Seprona. Además tuve también otra sorpresita con un inesperado encuentro zorruno que me encantó.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus), uno de los muchos que vi

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Zorro (Vulpes vulpes)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mucho tiempo ha pasado hasta que por fin me decidí a subir esta emblemática montaña, pero por suerte pude ir cuando aún el verano no había causado estragos y lo disfruté enormemente. Ahora cuando veo al coloso calizo en la distancia siento una gran satisfacción.






domingo, 19 de julio de 2020

De Bailén a Santiago de la Espada






El día 13 de junio me disponía a volver a Santiago de la Espada después de haber estado una semana en mi pueblo de origen, Bailén. Una semana entera sin pisar la sierra era mucho tiempo para alguien como yo y no pude evitar convertir mi viaje de regreso en una salida pajarera propiamente dicha.

De primeras paré en Arquillos a ver el nido de cigüeñas blancas de las afueras del pueblo, uno de los pocos que hay en la provincia de Jaén. Esto contrasta fuertemente con la enorme cantidad de cigüeñas que hay en Córdoba o Sevilla, pero así son las distribuciones de las aves.

Una vez ya dentro de la comarca de la Sierra de Segura pero sin entrar en ella realmente, en el cruce de Beas de Segura con Arroyo del Ojanco, paré por pura curiosidad a mirar una balsa de riego de grandes dimensiones con una buena extensión de vegetación palustre. Albergaba especies comunes y esperables como azulones, somormujos, aguiluchos laguneros y carriceros, pero no estaba de más echar un ojo porque podía haber deparado sorpresas perfectamente.



Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), macho con presa 


Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Brachythemis impartita

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), hembra


Una vez dentro de la sierra eché un vistazo en las cercanías de Orcera y Cortijos Nuevos con la grata sorpresa de encontrar indicios de nutria, o al menos varias personas personas pensamos que es la dueña de los excrementos que vi.
Sorprendí una oropéndola al descubierto, todo un logro para mí sabiendo lo malditamente esquivas que son, al igual que en el embalse del Tranco conseguí ver aceptablemente un macho de tórtola común que incluso se arrancaba a arrullar.
Del resto de especies ya veis una muestra, siendo muy curioso el contraste de ver gaviotas momentos antes de la siguiente ave que voy a enseñar.



Rastro de nutria

Abejaruco (Merops apiaster)

Oropéndola (Oriolus oriolus)

Escabiosa

Tórtola común (Streptopelia turtur)

Papamoscas gris (Muscicapa striata)

Jara blanca (Cistus albidus)

Zarcero común (Hippolais polyglotta)

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

Garza real (Ardea cinerea)

Y es que lo siguiente que vi fue ni más ni menos que una enorme hembra adulta de quebrantahuesos cuando ya me encontraba en las zonas altas y abiertas que gustan de campear estas grandes necrófagas. Fue cerca del Almorchón, coloso de 1.914 metros de altitud al que justamente se dirigió el quebrantahuesos para patrullar sus laderas y alcanzar su cima con suma facilidad.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Junto al vértice geodésico

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Tras esto llegué a casa para comer y descansar un buen rato, pero por la tarde no pude contener las ganas de salir a dar una vuelta cerca del pueblo viendo un repertorio que no quedó nada mal sumado a lo ya visto. Os recomiendo echarle un vistazo por encima a todo el "elenco" y veréis lo variopinto que queda.


Tarabilla común (Saxicola rubicola)

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

Los Puestos

Culebrera (Circaetus gallicus)

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), pollo volantón

Chova piquirroja (Phyrrocorax pyrrhocorax)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Bisbita campestre (Anthus campestris)


Sabéis que me gusta mucho poner alguna foto de paisaje al terminar las entradas, pero esta vez la elección de La Sagra es significativa en relación a la próxima publicación. No os costará nada suponer de qué irá la cosa.