jueves, 23 de enero de 2020

Colimbo grande en las marismas del Odiel





El Paraje Natural de las Marismas del Odiel, en la ciudad de Huelva, es sin duda uno de mis humedales preferidos desde que lo conocí hace seis años anotándome especies que por entonces fueron nuevas para mí. Lo visité en varias ocasiones durante los dos cursos no consecutivos en los que tuve que vivir en la provincia de Sevilla, siendo la última en 2016.

Después de aquello consideré que Huelva me quedaba lejos y no he vuelto hasta el 27 de diciembre, yendo con José Márquez y Diego Peinazo para echar una buena jornada pajarera.
Además del clásico y abundante repertorio de los humedales sureños destaca la presencia invernal de aves que se ven más por el norte, como la serreta mediana o el colimbo grande. Precisamente vimos tres serretas medianas, pero tan lejos que no hay fotografías de ellas, así como tampoco pudimos fotografiar unos escribanos palustres ni un avetorillo que merecen sin duda ser mencionados.


Ánade rabudo (Anas acuta)

Cuchara (Spatula clypeata)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)

La invernada de limícolas era especialmente ingente, sobre todo nos llamó la atención la gran cantidad de zarapitos trinadores y reales. El zarapito real es una especie que no solemos ver y agradecimos mucho ver tantos ejemplares con observaciones de calidad. El águila pescadora, emblema de la zona con su exitoso programa de reintroducción, también destacó pudiendo ver varios individuos distintos.



Espátula (Platalea leucorodia)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Zarapito real (Numenius arquata)

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)

Zarapitos trinadores (Numenius phaeopus) y agujas colipintas (Limosa lapponica)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

Archibebe claro (Tringa nebularia)

Archibebes comunes (Tringa totanus)

En toda marisma del sur que se precie podemos contar con especies tan atractivas como el flamenco, la pagaza piquirroja o la gaviota picofina. Especies que desde luego agradezco mucho volver a ver ahora que vivo en la sierra.



Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Gaviotas picofinas (Chroicocephalus genei)
Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

El plato fuerte llegó por la tarde, ya a última hora como queriendo poner el broche final, cuando desde el espigón vimos algo nadando que resultó ser un colimbo grande. La única vez que he disfrutado de los colimbos ha sido en Cantabria y ha sido una grata experiencia ver a este visitante del norte en el mismo sitio que aves tan sureñas como las arriba reseñadas.
Incluso lo pudimos ver volando cuando decidió cambiar de lugar y pasar justo por delante de nosotros, contemplado con todo lujo de detalle el desgarbado aspecto en vuelo de un ave tan adaptada a la natación y el buceo.




Zarapitos reales (Numenius arquata)




Colimbo grande (Gavia immer)



Al atardecer esperamos sin éxito a las lechuzas campestres pero vimos un lejano colimbo que no podemos descartar que fuera un segundo ejemplar distinto.
Con esto despedimos una estupenda salida pajarera que nos permitió ver serretas y colimbos al mismo tiempo que flamencos, gaviotas picofinas y pagazas piquirrojas.



Espátulas (Platalea leucorodia)





lunes, 20 de enero de 2020

Aves esteparias y carricerines reales en Ciudad Real






Mi medio más genuino es la sierra como todos sabéis, sobre todo ese inmenso reino calizo de las Béticas, y según donde me toque trabajar también he frecuentado mucho los ambientes marismeños. Pero los llamados entornos esteparios los tengo más olvidados y siempre agradezco mucho poder ir a observar aves que casi nunca veo como la avutarda, el sisón o las dos especies de gangas.

Por eso me pareció una idea maravillosa ir en busca de estas aves por la comarca de Campo de Calatrava en Ciudad Real. Para ello el 25 de diciembre me di un buen madrugón para quedar con José Márquez y su amigo Emilio antes de salir juntos hacia Castilla-La Mancha.
Lamentablemente la niebla está a la orden del día en estas mañanas invernales de las zonas llanas y nos dificultó mucho encontrar aves, fastidiándonos unas observaciones de avutardas que de otro modo hubieran sido maravillosas. Pero no es negativo del todo, ya poder verlas junto con el ocasional vuelo cercano de algunas ortegas y gangas ibéricas fue un buen comienzo.


Ortega (Pterocles orientalis)

Ganga ibérica (Pterocles alchata)

Avutardas (Otis tarda)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Avutarda (Otis tarda)

Para cuando encontramos un nutrido grupo de sisones (perfectamente unos 250 ejemplares) la niebla era tan espantosa que escogimos darnos un respiro yendo a la laguna de Navaseca y las Tablas de Daimiel.
La laguna mostraba su habitual repertorio de anátidas con los tarros blancos y las malvasías junto a los infaltables flamencos, mientras que por las Tablas disfrutamos de algunos gansos y grullas.



Ánsares comunes (Anser anser)

Grullas (Grus grus)

Mochuelo (Athene noctua)

Grullas (Grus grus)

Cucharas (Spatula clypeata)

Anátidas entre las que se incluyen las malvasías

Tarros blancos (Tadorna tadorna)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Porrones comunes (Aythya ferina)

En las Tablas quisimos ver bigotudos, algo que hubiera sido sin duda uno de los mejores momentos del día de haberlo conseguido, pero a cambio tuvimos otro gran momento viendo otra especie que supuso una bien recibida novedad y además con observaciones de calidad.
Hablo del carricerín real, el único carricerín que tenemos como reproductor habitual pero con una población bastante restringida. Precisamente este enclave es uno de los que cuentan con este pajarillo del que pudimos ver dos ejemplares distintos alimentándose al borde del agua tal y como enseñan las guías de aves.



Carricerín real (Acrocephalus melanopogon)

Por la tarde, ya con sol, pudimos acudir a última hora al sitio de los sisones y ya poder disfrutarlos en condiciones. Las fotos son lo que se puede hacer buenamente con un ave que se puede espantar desde bastante distancia (con razón por la presión que siempre han sufrido), pero bastan para que nos percatemos de su gran número y de que había muchísimas gangas ibéricas mezcladas con ellos.
También antes de irnos pudimos ver bastantes avutardas para redondear del todo la sesión de aves esteparias.


Sisones (Tetrax tetrax)

Sisones y gangas ibéricas

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Avefría (Vanellus vanellus)

Avutardas y gangas ibéricas

Avutardas (Otis tarda)

Avutardas (Otis tarda)

Sisones y gangas ibéricas

Así con 350 gangas ibéricas (las ortegas fueron muchas menos, unas 14), el gran grupo de 250 sisones y 105 avutardas aproxidamente nos dimos un buen homenaje con estas aves que yo al menos no veo nada a menudo... de hecho llevaba un año sin verlas.
Y sin olvidarnos de las muchas risas y anécdotas cada vez que nos juntamos para una salida de campo, algo de lo que habrá mucho más durante estos días de publicaciones navideñas.