jueves, 19 de septiembre de 2019

Instalado en la Sierra de Segura






Tenía ya muchísimas ganas de publicar esto, algo que puede resultar curioso después de haber estado colgando las entradas del viaje a Brasil con su brutal repertorio de fauna en el que abundan especies carismáticas y espectaculares, pero ahora hablamos de algo muy importante para mí.

Para este nuevo curso escolar me han destinado a Santiago de la Espada suponiendo la cuarta vez no consecutiva que vivo en la Sierra de Segura, mi lugar favorito sin ninguna duda. Desde aquel curso en Cortijos Nuevos en el 16/17 sólo había vuelto por la zona haciendo visitas esporádicas, regresando ya por fin para seguir profundizando en su naturaleza aún agreste de enormes valles y cumbres calizas.

Antes tenía que hacer desplazamientos bastante largos desde Cortijos Nuevos para acceder a las zonas dominadas por los abruptos relieves kársticos que dan lugar a profundos valles, inmensos farallones y desoladas cumbres castigadas por el viento y el sol. Ahora desde Santiago de la Espada lo tengo más fácil, una ventaja de estar en una localidad tan remota y aislada, pudiendo ir en cualquier momento a disfrutar de las muchas especies que hacen su vida en estos medios rocosos. Buenos ejemplos de ello son las collalbas grises y los bisbitas campestres que crían en estas laderas, las cabras monteses, la siempre magnífica presencia del halcón peregrino o el águila real con la competencia del quebrantahuesos en cuanto a majestuosidad.

Me instalé el 22 de agosto porque me apetecía empezar ya con las salidas antes del comienzo del curso, llegando en un momento de ingentes cantidades de vencejos reales en migración que llenaban el cielo con el sonido de sus veloces vuelos cortando el aire y los primeros abejeros que veo del paso postnupcial.


Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Vencejos reales (Tachymarptis melba)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Abejero (Pernis apivorus)

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Los ríos Segura y Zumeta son ahora parte importante de mi entorno cercano, sobre todo el segundo porque tengo que pasar a diario junto a su cauce para ir a trabajar.
El Valle del Zumeta siempre fue para mí una asignatura pendiente y veo que ahora eso se va a remediar, ya ando descubriendo cosas interesantes y es sólo el principio con todos los meses que tengo por delante...



Nacarada (Argynnis paphia)

Bando mixto de grajillas y chovas piquirrojas

Cordulegaster boltonii

Calopteryx virgo

Moras

El entorno del llamado Mirador de Juan León es otro clásico que no me queda lejos ahora. Allí también se hizo muy notorio el paso de vencejos reales y fue de lo más entretenido ver a un joven e inexperto halcón peregrino intentar atraparlos sin éxito lanzándose contra ellos y los vencejos comunes repetidas veces.
No hay que olvidar que es un lugar muy bueno para sorprender a los ungulados al atardecer y no fue menos en esas ocasiones.




Gavilán (Accipiter nisus)

Ciervo (Cervus elaphus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Gamo (Dama dama)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Muflón (Ovis orientalis)

Vencejo real (Tachymarptis melba)



La Sierra de Segura con toda su enormidad tiene una característica muy de agradecer para quienes gustamos del senderismo y del bicheo, no tiene apenas esa fiebre de las alambradas que padecen espacios como Sierra Morena con sus dichosas fincas privadas, de manera que este curso hay que retomar sus magníficas y muchas rutas disponibles. Una de ellas es la que sube al Banderillas (pico más alto de esta sierra aunque no del parque natural) y brinda buenas opciones de avistar quebrantahuesos.



Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) juvenil

Licénido sin identificar

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) adulto

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) nacido este año

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Macho errante de Amblyocarenum walckenaeri



A veces he estado acompañado pudiendo compartir estas experiencias de campo, como cuando la mañana del 26 de agosto coincidí con la pareja formada por Manu y Cristina presenciando el follón que montan los buitres leonados en torno a los despojos de los corderos de la ganadería local.
Nos hubiera encantado que algún quebrantahuesos hubiera aparecido atraído por la multitud de buitres leonados volando sobre la zona, pero en próximas publicaciones vamos a tener muchos ejemplares distintos con mejores testimonios gráficos que la lejana fotografía que puse al inicio de esta entrada.









Todavía no he dado mucha caña a las salidas nocturnas, aunque sí lo suficiente como para haber visto un tejón por las fechas de agosto de las que hablo en esta publicación. Fotografiar un tejón por la noche requiere una enorme suerte, por lo que hasta ahora no lo he conseguido, cosa que no puedo decir de modelos como las mantis y los sapos corredores.


Santateresa (Mantis religiosa)

Sapo corredor (Epidalea calamita)


Estoy ahora mismo muy ilusionado con esta nueva etapa, naturalmente acordándome mucho de la Sierra de Cádiz después de la huella que te queda tras haber vivido allí dos años, pero estoy en casa y me esperan grandes cosas durante los próximos meses.
Ya ando impaciente de reencontrarme con lo conocido... y de conocer lo nuevo porque sé que de eso habrá mucho.







lunes, 16 de septiembre de 2019

Viaje al Pantanal (Brasil) VI: río Clarinho y regreso a España






Llegamos a la última entrega del viaje a Brasil que hice con José Márquez durante agosto, sin ser para nada peor que las demás por ser lo último porque nos esperaban unos broches finales muy espectaculares.
El 16 de agosto por la mañana salimos desde Porto Jofre hacia Río Clarinho, donde pasaríamos las dos últimas jornadas de bicheo.

El recorrido en sí nos brindó magníficas oportunidades al volver a contar con nosotros con el conductor apodado como Maranhao junto a nuestro guía Braulio, por lo que los dos pajareros holandeses y nosotros pudimos ir parando a nuestro antojo para observar todas las especies interesantes que fuimos encontrando.
Además, Braulio paró en algunos puntos especialmente buenos para enseñarnos aves que aún no habíamos visto, así como otras que no eran nuevas pero también nos apetecía mucho ver. Un buen ejemplo de esto último es el búho de Virginia con una pareja cantando de la que aquí dejo un audio.



Hormiguero mayor (Taraba major)

Tucán toco (Ramphastos toco)

Aracarí castaño (Pteroglossus castanotis)

Búhos de Virginia (Bubo virginianus)

Aura cabecirroja (Cathartes aura)

Cuco rayado (Tapera naevia)

Mochuelo caburé (Glaucidium brasilianum)

Diamante gargantiverde (Amazilia fimbriata)

Mosquero terrestre sureño (Corythopis delalandi)

Carpintero marcial (Campephilus melanoleucos)

Federal (Amblyramphus holosericeus)

Garza capirotada (Pilherodius pileatus)

Ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus)

Carpintero blanco (Melanerpes candidus)

Llegamos a nuestro nuevo alojamiento, al fin uno limpio y agradable tras el inmundo barco hotel de las dos noches anteriores. Tras una buena comida dimos una vuelta en embarcación donde buscaríamos la garza agamí, que no habían visto nuestros compañeros holandeses aún. No hubo suerte con la garza, pero allí también se encontraba la especie que nos faltaba de martín pescador e incluso llegamos a ver en la misma salida las cinco especies presentes en El Pantanal.



Martín pescador enano (Chloroceryle aenea)

Martín pescador verdirrufo (Chloroceryle inda)

Batará pizarroso del Planalto (Tamnophilus pelzeni)

Garcita estriada (Butorides striata)

Ave tigre (Tigrisoma lineatum)

Carpintero amarillo (Celeus flavus)

Regresamos ya de noche con un zorro cangrejero y una rana sin identificar dando la bienvenida. No fue lo único nocturno porque nos esperaba un espectacular safari nocturno que empezó maravillosamente con varias especies de aves y mamíferos en el mismo entorno del alojamiento.


Zorro cangrejero (Cerdocyon thous)

Anfibio sin identificar

Autillo chóliba (Megascops choliba)

Nictibio urutaú (Nyctibius griseus)

Mapache cangrejero (Procyon cancrivorus)

Nictibio grande (Nyctibius grandis)


Aquí llegó un momento estelar del viaje. Salimos por la Transpantaneira para ver espacios más abiertos y fue cuando vimos a lo lejos una figura que sólo podía pertenecer a un oso hormiguero gigante. Lamentablemente se adentró en los matorrales y decidimos esperar por si volvía a dejarse ver, momento en el que nos dimos cuenta de que teníamos al lado a otra especie de oso hormiguero (el tamandúa) comiendo de un termitero. 
Esta otra especie también se dedicó a deambular por la vegetación espesa, pero acabó por cruzar un camino dejándonos disfrutarlo de maravilla.




Tamandúa (Tamandua tetradactyla)

Al volver vimos huellas de tapir muy recientes, por lo que Braulio propuso salir una hora antes del amanecer para intentar verlos. José y yo ya habíamos disfrutado de un tapir a plena luz del día cuando llegamos al Pantanal, por lo que no nos interesaba demasiado darnos el madrugón, pero finalmente fuimos porque sabíamos que yendo con este guía íbamos a ver muchas cosas y no nos las queríamos perder.

Así fue en efecto, no hubo suerte con los tapires pero el 17 de agosto a primera hora de la mañana tuvimos buenas observaciones de momotos, del esquivo tinamú (ave que se oye a menudo pero no se deja ver), loros, agutíes...


Momoto amazónico (Momotus momota)

Tinamú ondulado (Crypturellus undulatus)

Agutí de Azara (Dasyprocta azarae)

Vireón cejirrufo (Cyclarhis gujanensis)

Guacamayo de cuello dorado (Primolius auricollis)

Jacamar colirrufo (Galbula ruficaudata)

Mochuelo caburé (Glaucidium brasilianum)

Brasita de fuego (Coryphospingus cucullatus)

Loro de Maximilian (Pionus maximiliani)

Hormiguero de lomo rojo (Formicivora rufa)

Volvimos para desayunar y después tocaba de nuevo salida en embarcación. La verdad es que esta salida se nos hizo pesada porque pasamos mucho calor y a mí me entró un sueño mortal tras el madrugón, pero no dejamos de ver cosas interesantes.
Fue curioso que José Márquez y yo nos planteamos ir a pie hasta una zona donde podríamos ver una psitácida que aún no habíamos visto, la arantiga ñanday, pero resultó que en nuestro mismo alojamiento había varios ejemplares.


Calamoncillo americano (Porphyrio martinica)

Tortolita escamosa (Columbina squammata)

Aratinga ñanday (Aratinga nenday)

Coatí de cola anillada (Nasua nasua)

Caracara chimachima (Milvago chimachima)

Martín pescador enano (Chloroceryle aenea)


Después de comer nos tocó despedirnos de nuestro guía, nuestro conductor y nuestros compañeros holandeses para ir a Cuiabá. Nos recogió un coche que no hizo ninguna parada, aunque tuve tiempo de ver un armadillo, dejándonos en el aeropuerto de Cuiabá para coger el avión a Sao Paulo.

Pasamos la noche en Sao Paulo y nuestro avión a Madrid tardaría bastantes horas en salir, por lo que aprovechamos el tiempo en los jardines del aeropuerto al igual que en el viaje de ida, viendo otra vez al colibrí golondrina con muy buenas observaciones y otras aves como el zopilote negro o el sinsonte.




Colibrí golondrina (Eupetomena macroura)

Zopilote negro (Coragpys  atratus)

Colibrí golondrina (Eupetomena macroura)

Llegamos a España muy cansados pero sumamente satisfechos con todo lo que habíamos vivido. Es impresionante estar en un país donde casi todas las especies son nuevas, pero además con una biodiversidad brutal que incluye numerosísimas especies muy espectaculares y atractivas que se comportan con tranquilidad y confianza.
Echaré también de menos su rica gastronomía, porque debo decir que comí realmente bien durante nuestra estancia y aún me acuerdo mucho de los panes de queso.

En el aeropuerto vimos un avión de Sudáfrica que nos dio ideas para el viaje del año que viene... quién sabe, mientras tanto aceptamos nuevos compañeros de viaje por si os interesa a quienes me leáis ahora.