miércoles, 24 de abril de 2019

Embalse de Bornos y lagunas de Espera



Bornos con la Sierra de Grazalema al fondo

Los días 21 y 22 de marzo me tocó moverme por los humedales de la comarca de la Sierra de Cádiz, siendo especialmente interesante que a las especies acuáticas se añadieran otras que uno espera también en otros ambientes.

Primero estuve en el Embalse de Bornos el día 21, teniendo como espectacular recibimiento un águila pescadora y como broche de oro un águila perdicera volando más bajo de como habitualmente las solemos ver.


Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Grajilla (Corvus monedula)

Villamartín

Águila perdicera (Aquila fasciata)

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

Bornos

El día 22 fui hasta Espera con la intención de pasar la tarde en dos de sus lagunas endorreicas, sobre todo la Laguna Dulce de Zorrilla con sus altos números de patos colorados junto a otras anátidas. Una garza imperial y una espátula fueron dos novedades que hasta ahora no había visto allí, además de conseguir ver al descubierto dos calamones y algunos alcaravanes por los campos circundantes.


Pato colorado (Netta rufina)

Cercetas comunes (Anas crecca)

Ánades frisos (Anas strepera)

Garza imperial (Ardea cinerea) y malvasía (Oxyura leucocephala)

Porrón común (Aythya ferina)

Espátula (Platalea leucorodia)

Focha común (Fulica atra)

Zampullines chicos (Tachybaptus ruficollis)

Todo esto de por sí ya fue suficientemente satisfactorio, pero la tarde fue aún más agradable al disfrutar también de numerosos artrópodos que incluyeron especies interesantes para mi gusto.


Agapanthia annularis

Arlequín (Zerynthia rumina)

Araña tigre (Argiope trifasciata)

Vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Zigóptero sin identificar

Arlequín (Zerynthia rumina)

Esta vanesa de los cardos corrió peor suerte

Micrommata ligurina

Anax parthenope

Una bonita sorpresa fue encontrar cuatro orquídeas distintas del género Ophrys. Bien es cierto que ya sabía que por allí las hay porque el año pasado vi algunas, pero no me esperaba que hubiera de la especie Ophrys bombyliflora (en gran cantidad además).


Ophrys fusca

Ophrys lutea

Ophrys speculum

Ophrys bombyliflora

Estos momentos son muy relajantes al ser parajes muy solitarios y tranquilos, además de aportar una agradable nota de variedad con respecto a los ambientes serranos que frecuento mucho más menudo, aunque obviamente esto último es lo que más me gusta y nos esperan numerosas publicaciones al respecto.


Ubrique




domingo, 21 de abril de 2019

Pueblos blancos de la Sierra de Cádiz





El 17 de marzo quedé con mis amigos Ismael y Aurora aprovechando que estaban pasando una semana de vacaciones en la provincia de Cádiz, lo que incluía conocer algunos de los pueblos más bonitos de la Sierra de Cádiz.
Viviendo yo en Ubrique quise empezar por algunas de las calles de su casco antiguo (ya aparecerá alguna fotografía por el blog más adelante) y, desde allí, ir hasta Grazalema pasando por Benaocaz y Villaluenga del Rosario.

El pequeño pueblo de Benaocaz (680 habitantes) cuenta con un barrio nazarí y una calzada romana que lo comunica con Ubrique como ejemplos de su más antiguo patrimonio. Su localización en la Sierra del Endrinal le brinda un enorme atractivo paisajístico al divisar la blancura del pueblo junto a los enormes cortados calizos en los que sabemos que antiguamente anidó el quebrantahuesos por los escritos de Verner, gracias a un dibujo que él hizo con el paisaje de la zona y la mención a un pueblo morisco que seguramente era Benaocaz.


Ermita de San Blas


Ayuntamiento

Barlia robertiana



Las características arriba reseñadas se acentúan más al llegar a Villaluenga del Rosario, el pueblo más pequeño de Cádiz (438 habitantes), y encontrar un entorno muy montañoso al estar el pueblo encajonado en la llamada Manga de Villaluenga entre grandes elevaciones rocosas y llanos en los que abundan las cuevas y simas, todo un tesoro para los amantes de la geología.
También es digna de reseñar la merecida fama que ha alcanzado la localidad por la elaboración de quesos, entre ellos el bien conocido queso payoyo.






Un momento crucial de aquel sábado fue la llegada a la localidad de Grazalema, muy conocida por dar nombre al Parque Natural Sierra de Grazalema y por su elevada pluviosidad, donde una buena comida a base de productos locales hizo más completa la experiencia de recorrer los pueblos blancos. Hablamos ya de un núcleo de población mayor (2.053 habitantes) y sólo vimos algunas calles, pero fue más que suficiente en nuestro pequeño paseo porque aún teníamos cosas que ver.



Iglesia de Nuestra Señora de la Aurora

Arlequín (Zerynthia rumina)


Buitre negro (Aegypius monachus)

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación

Estando en plena sierra había que empaparse también un poco de su entorno natural y paramos en el Puerto del Boyar y el Puerto de las Palomas para disfrutar de sus vistas y de algunas orquídeas.
Ya fue suerte haber visto, como veis más arriba, al único ejemplar de buitre negro que está de forma permanente por esta serranía, pero más todavía lo fue divisar una joven águila imperial (no es especie reproductora aquí ni resulta frecuente).


Salto del Cabrero

Orchis olbiensis

Cardenillo (Tomares ballus)

Ophrys lutea

Águila imperial (Aquila adalberti)

Orchis olbiensis

Pinsapos (Abies pinsapo)

El municipio de Zahara de la Sierra es, junto a su embalse, un elemento muy recurrente en mis fotografías de paisajes como de hecho hice con la primera imagen que veis, pero en aquella ocasión tocaba verlo desde dentro. Nos encontramos con las celebraciones del carnaval y muchas de sus calles estaban atestadas, no en vano hablamos de otro pueblo relativamente grande (1.400 habitantes), pero ello no nos impidió disfrutarlo como colofón a tan completo día.


Embalse de Zahara-El Gastor

Olvera

Castillo de Zahara

Iglesia de Santa María de la Mesa


Zahara de la Sierra

Al atardecer tocaba despedirse y todavía a mi regreso a Ubrique hice alguna fotografía para terminar de completar este reportaje que pienso que complementa muy bien a los otros que hago sobre la naturaleza de la zona, transmitiendo así mejor el entorno en el que vivo.


El Torreón

Ubrique