martes, 24 de octubre de 2017

Variedad grazalemeña




Continuamos con las andanzas por la Sierra de Grazalema a primeros de octubre, esta vez con una única salida entre semana en la que se puede apreciar muy bien el potencial que llega a ofrecer esta serranía, pues aquí van a aparecer especies muy señeras de su fauna y alguna peculiaridad que ya veréis hacia el final.

La tarde del día 10 empezó muy bien antes de llegar al lugar seleccionado, viendo ya de camino una pareja de águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus) y algunas cabras monteses (Capra pyrenaica).





Una vez que llegué al Cerro Coros, me dispuse a hacer su ruta circular al comprobar que aún no había llegado la remesa de mirlos capiblancos que vienen a pasar el invierno por estas laderas. 
Con sus vistas a los cerros Algarín y Las Grajas y los pinsapos acompañando en la ladera norte encontré una hembra de grillo de matorral (especie sin identificar) y empecé a ver los primeros pájaros como chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y escribanos montesinos (Emberiza cia). Mirando al cielo hicieron acto de presencia el azor (Accipiter gentilis) y el gavilán (Accipiter nisus), nuestras dos rapaces más forestales, así como mirando al suelo encontré un escorpión (Buthus occitanus).











Una muy agradable observación fue la de los machos de collalba negra (Oenanthe leucura) a distancia más corta de la habitual (otros días los veo muy lejos, ladera abajo desde los cortados).
Encima pude grabar sus reclamos, que aquí os enlazo junto con los de un gran bando de chovas piquirrojas que pasó en vuelo.








No podía faltar asomarme a los grandes cortados que se desploman al sur del cerro para disfrutar del vuelo de los numerosos buitres leonados (Gyps fulvus). En medio de ese ajetreo de enormes planeadores apareció la diferente silueta de un buitre negro (Aegypius monachus), que resulta ser el mismo ejemplar de la publicación anterior y paso a hablaros un poco de él como ya prometí.

Su caso es muy curioso. Lleva una anilla donde se puede leer 60J, lo que lo identifica como "Fugitivo", un ejemplar que nació en 2006 en Huelva y allí fue anillado tras caer del nido. Después de recuperarse en el CREA llegó aquí y desde entonces no ha vuelto a su Sierra Morena natal, tiene ya 11 años y no se me ocurre por qué sigue en Cádiz, no sé si tal vez tiene una crisis de identidad y se cree que es un buitre leonado.... vete a saber.










Y con esta anécdota cerramos la publicación de hoy, que será sucedida por otras con muy diferentes escenarios... ya veréis que he estado muy entretenido este mes.






sábado, 21 de octubre de 2017

Primeros de octubre en Grazalema




Estamos a una semana de acabar octubre y ahora llego yo con una publicación de los primeros días del mes, pero así son las cosas cuando se acumula el material.

A pocos kilómetros del pueblo de Grazalema estuve la primera semana de este mes disfrutando de especies tan serranas como las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y las cabras monteses (Capra pyrenaica) ante la visión de estos valles cuajados de encinares que me proveen mi ración semanal de monte.













Es una serranía que no está nada mal para ver aves rapaces. Aquí tenemos una culebrera (Circaetus gallicus), buitres leonados (Gyps fulvus), un buitre negro (Aegypius monachus) y una lejana y fugaz águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).

Sobre este buitre negro hablaré más detenidamente en otra publicación porque su caso es muy curioso, pero de la culebrera sí diré ahora mismo que quizá os suene de algo... porque es la misma torreta en la que fotografié la culebrera de la entrada anterior. Lo que no sé es si será el mismo ejemplar, pero el caso es que durante esa semana vi los últimos ejemplares hasta que regresen de su invernada la próxima primavera.










Pasando a aves de menor calibre estaban los aviones comunes (Delichon urbicum) que aún estaban en paso migratorio, carboneros comunes (Parus major), colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros), mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), verdecillos (Serinus serinus) y los primeros mirlos capiblancos (Turdus torquatus) que veo por aquí.









Por último, pero no menos importante, con los artrópodos tuve mi ineludible cita con la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) y vi lepidópteros como la piquitos clara (Carcharodus lavatherae) y la gris estriada (Leptotes pirithous). Con los grillos de matorral (especie sin precisar) tuve la oportunidad de fotografiar un macho y una hembra y a la vista tenéis la diferencia más obvia con el enorme oviscapto (órgano para depositar huevos) de la hembra.








En otras publicaciones irán saliendo de nuevo muchas de estas especies, pero sin que sea repetitivo al aparecer junto a otras más. No os perdáis las imágenes que deja el anochecer en la sierra.


Buitre leonado

Totovía y pinsapos