domingo, 24 de septiembre de 2017

Pasando la tarde en el Brazo del Este




Tal y como anuncié en agosto, durante este curso vuelven las visitas al Brazo del Este, no muy a menudo porque ahora no lo tengo tan cerca, pero sí que se podrá ir un puñado de veces cada mes para revivir esas estupendas sesiones ornitológicas que descubrí hace ya cuatro años.

El viernes 15 no pude esperar más y me planté allí para seguir disfrutando del arrozal cuando aún está verde y exuberante, pues no falta ya mucho para la cosecha, siendo recibido por garcetas comunes (Egretta garzetta), aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), cigüeñas negras (Ciconia nigra) y tejedores amarillos (Euplectes afer).








Ésta llevaba una buena carpa




Yendo junto a los canales se sorprende a un amplio repertorio que incluye andarríos bastardos (Tringa glareola), garcetas grandes (Egretta alba), garzas reales (Ardea cinerea), martinetes (Nycticorax nycticorax) o moritos (Plegadis falcinellus). En las áreas donde se conserva la marisma más o menos original se veían buenas cantidades de espátulas (Platalea leucorodia) junto a los flamencos (Phoenicopterus roseus) como corresponde a estas fechas, y ampliando una foto lejana me llevé la sorpresa de encontrar una pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) posada.

















Al atardecer cuesta mucho marcharse, la tranquilidad del ambiente con esa luz tan mágica lo hace irresistible. Allí que me quedé todavía viendo garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) además de otras especies ya vistas como los fumareles y cigüeñas negras, estas últimas pasándome tan cerca en un momento dado que pude oír el sonido de sus alas.
Tened por seguro que volveré pronto.













jueves, 21 de septiembre de 2017

Cosas varias por Grazalema




Si en la anterior publicación me centré en un punto concreto de esta serranía, ahora voy a picotear un poco por varios sitios distintos, incluso fuera del macizo montañoso con un buitre negro (Aegypius monachus) que vi ya entrando a la vecina provincia de Sevilla. También en zona de campiña, pero ya sí en tierras gaditanas, vi un elanio azul (Elanus caeruleus) en la localidad de Villamartín, concretamente en el río Guadalete muy cerca de donde es represado en el embalse de Bornos con sus abundantes cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).







Ya en Prado del Rey, desde mi terraza veo a veces algunas aves sobrevolando el pueblo, como por ejemplo los vencejos reales (Apus melba), un milano negro (Milvus migrans), un águila calzada (Hieraaetus pennatus), los omnipresentes buitres leonados (Gyps fulvus) o un gavilán (Accipiter nisus). Fue muy destacable ver a primeros de mes un bando de cigüeñas negras (que me pilló sin cámara, un clásico) y haber oído algunas noches los reclamos de los mochuelos.








Todo fueron observaciones lejanas a excepción del gavilán, que precisamente pasó tan cerca que salió cortado en el encuadre, pero para compensar tengo otros vencejos reales mucho mejor vistos de un gran grupo migratorio que vi a las afueras de Villamartín.






Metiéndonos ya en faena con la sierra propiamente dicha, la semana pasada estuve por los senderos de El Tesorillo y Llanos del Berral, que pude comprobar gracias a una guía de senderismo del parque natural (la de la editorial La Serranía, muy recomendable) que pueden unirse en una buena ruta circular.
Es una interesante zona de monte mediterráneo con encinas, acebuches, algarrobos, quejigos, madroños e incluso algún alcornoque. De hecho, los madroños llegan a formar un bosque muy interesante y catalogado como arboleda singular de Andalucía. El toque de color de las adelfas fue complementado por otros coloridos que anuncian el otoño al ver azafranes silvestres y las semillas de las peonías.







A pesar de lo descrito, pueden encontrarse unos pocos pinsapos, tan representativos del parque natural. Pasando a la fauna, he visto algunas cabras montesas (Capra pyrenaica) que bajan a comer los frutos caídos de las higueras y muchas culebreras (Circaetus gallicus) por estar aún migrando al sur.









En la hojarasca y rocas del bosque fui descubriendo a otros pequeños habitantes de la zona como el escorpión (Buthus occitanus), la mariposa de los muros (Pararge aegeria), la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri) y la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana).



Ojo, que lleva una presa



Trampa de seda de la araña de los alcornocales



Castillo de Aznalmara



Tanto rebuscar por el suelo me hizo encontrar otra cosa bien distinta a los bichos, y que bien se agradece porque la cantidad de 50 euros es un regalo nada desdeñable.
La imagen final pertenece a la misma montaña del inicio de la entrada, es El Torreón, máxima altura del macizo y de la provincia de Cádiz con sus 1.648 metros.