viernes, 19 de febrero de 2016

La abundancia en Doñana





Con un mes de retraso os traigo esta salida por Doñana del día 16 de enero, ya que quise darle prioridad a los lugares nuevos, y es que en esta entrada no saldrá nada que no hayáis visto antes. De hecho, incluso para mi gusto el nivel no fue el deseado, aunque habrá quien al terminar de leer esto me diga que estoy loco por las cosas tan chulas que vi, pero es lo malo que tiene Doñana, te pone el listón muy alto después de haber visto auténticas pasadas.

Una parada clásica de estas fechas es el taray donde se reúnen cantidad de martinetes (Nycticorax nycticorax), aunque no sé yo si ese lugar justo al lado de una carretera es bueno para descansar, pues cuando pasa una moto u otro vehículo especialmente ruidoso casi todos ellos alzan el vuelo para dar un par de vueltas y volver otra vez a posarse en el mismo sitio. En fin, si ellos eligen estar allí tendrán sus motivos.


















La Dehesa de Abajo con sus concentraciones de anátidas es otra parada mandatoria. Este año estoy viendo más patos colorados (Netta rufina) que nunca, y en esa ocasión una buena bandada de ellos estaba dando vueltas sobre la laguna, cosa nunca vista por mí en tal cantidad.













Algunas de las especies más comunes de nuestra geografía, como la garza real (Ardea cinerea), el ratonero común (Buteo buteo) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), se dejaron ver muy cerca. Me llama especialmente la atención la última imagen del cernícalo, pues cuando un ave se queda mirando hacia arriba es porque ha visto algo que escapa a nuestro inferior sentido de la vista.




Caca-momento








Me cuentan distintos amigos desde Extremadura que las grullas (Grus grus) se nos están marchando ya. Éstas de Doñana del mes pasado ya se veían menos que antes, desde luego, no me imagino entonces ahora mismo.











Los flamencos (Phoenicopterus roseus) estuvieron muy alejados ese día, aunque un bando se dejó afotar al pasar volando cerca del carril. Ya veis que ese día casi todo fue al vuelo.







Para acabar, un par de cosillas típicas que se ven por aquí, como lo son los cernícalos primilla (Falco naumanni) en pleno invierno y los gamos (Dama dama) pastando cerca de grullas y caballos domésticos.












Hoy viene de camino mi amigo Jero Milán, mañana espero poder irle enseñando cosas como éstas y más. ¿Nos encontraremos con alguna que otra sorpresilla?




martes, 16 de febrero de 2016

Ventisqueros




Ya toca entrada serrana, y además de mi tierra en Jaén. Durante el año pasado hice varias salidas por la Sierra Sur de Jaén, tan mal conocida por los jiennenses, entre los que debo incluirme para mi vergüenza, pero poco a poco lo he ido subsanando y el día 6 de este mes me decanté por ir al monte Ventisqueros para seguir buscando su fauna en un rincón nuevo.

Se llega desde el apartado pueblo de Valdepeñas de Jaén y se encuentra muy cerca de otro lugar al que ya fui, La Pandera, garantizando ya de entrada que las vistas serían de muy alto nivel. El tiempo fue un poco peculiar, pasando con facilidad de oscuridad nubosa a lozanos cielos azules con mucho viento de por medio, pero no puedo negar lo mucho que disfruté del paisaje entre duros entornos calizos que asoman por los pinares y encinares mediterráneos sobre los más domesticados entornos de olivos y almendros (en flor, como todos habéis ido viendo en este invierno tan raro).




Al fondo La Pandera



El tóxico eléboro


Lo que vi ese día en cuanto a animales me satisfizo, pero estoy seguro de que pude haber visto más, y no me voy a andar con rodeos al explicarme. Abajo tenéis a dos individuos pertrechados de sendas escopetas, ejemplo de una jornada en la que los disparos empañaron mi salida y sin duda espantaron todo lo que se movía. Por suerte pude ver una cabra montés (Capra pyrenaica) antes de que empezara el festival de los tiros.

A mí me gusta más tenerla así de "trofeo", seré especialito.








Las pequeñas aves forestales me acompañaron durante todo el día, teniendo como compañeros joviales a zorzales charlos y comunes, mitos o agateadores comunes, destacando para mi gusto la notable cantidad de reyezuelos listados (Regulus ignicapilla), carboneros garrapinos (Parus ater) y piquituertos (Loxia curvirostra). Y es que un bosque sin ellos estaría muy vacío.














Con ese viento no contaba mucho a esas alturas con ver rapaces, apareciendo no obstante un gavilán (Accipiter nisus) listo para contradecirme justo cuando gozaba con la panorámica espectacular del Puerto de Las Coberteras.









Poco más puedo decir de los vertebrados, aparte de perdices y una ardilla que se escabulló desde un majuelo a los pinos. Quise probar suerte buscando alguna víbora hocicuda en los pedregales, cosa que me hizo encontrar diversos bichetes invertebrados como escolopendras (Scolopendra oraniensis) y un pariente suyo que nunca había fotografiado en condiciones por ser muy rápido y escurridizo, la Scutigera coleptrata.

También aparecieron algunos ejemplares de araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana). Las veis más por el blog en mis andanzas por las sierras de Cádiz, pero tengo el privilegio de poder ver también estas joyas de nuestra fauna en el sur de mi Jaén natal.







Tremendos quelíceros






Tengo que volver más adelante, sin el estorbo (y peligro) de los amantes de los escopetazos a poder sacarle el partido que merece. Os dejo con una larga despedida de imágenes enmarcadas por los almendros, el ocaso y el atractivo paraje de Los Cañones. ¡Seguiré con las aventuras béticas!