Dejando de momento la temática de la Sierra de Segura (que ya volverá, y con mucha fuerza), recopilo unas fotos de una buena salida que hice el día 18 de abril de abril con dos amigos por distintos puntos de La Mancha, con la idea de visitar el castillo de Belmonte (cosa que llevábamos tiempo queriendo hacer) y algunas lagunas que aún no conocíamos.
El pueblo de Belmonte, cuna de Fray Luis de León, posee uno de los castillos que más me atraen de todo el territorio español, habiendo sido además esta fortaleza de Juan Pacheco escenario en la película de "El Cid". Imaginad mis altísimas expectativas, que casi cayeron en picado cuando me lo encontré con una horrorosa grúa inactiva estropeando su regia estampa desde prácticamente cualquier ángulo...
De todos modos me las arreglé para obtener una pequeña remesa de recuerdos fotográficos donde no apareciese el artefacto, y la visita no fue en balde ante tal maravilla.
Durante el trayecto vi algunos sisones (Tetrax tetrax), pero el premio gordo ornitológico aún estaba por llegar.
La laguna de Manjavacas fue todo un hallazgo, encontrándose en ese momento con un fuerte paso migratorio de limícolas como nunca he visto, con la mayor concentración de combatientes (Philomachus pugnax) que me he topado hasta ahora, entre otras muchas cosas que iremos desgranando en este resumen.
En esta primera foto tenemos unos cuantos correlimos menudos (Calidris minuta), que fueron de las especies más abundantes, cosa que me hizo más efecto si tenemos en cuenta que mi único avistamiento de la especie fue hace 4 años con un grupito de 4-5 ejemplares en una playa de Almería.
Abajo podemos ver a los combatientes junto a unas pocas pagazas piconegras (Gelochidon nilotica) de la colonia que allí hay, y la tercera y cuarta imágenes en liza muestran un repertorio más amplio en el que se pueden ver correlimos comunes (Calidris alpina), chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) y unos correlimos zarapitines (Calidris ferruginea).
A este plantel hay que sumar especies como la aguja colinegra, la avefría, la cigüeñuela, el chorlitejo grande o el archibebe común, y más especies que podrían andar por allí en la distancia sin que las detectáramos.
| Otro par de zarapitines |
| Archibebe común (Tringa totanus) |
| Correlimos y chorlitejos |
Los combatientes llegaron a dar mucho juego desde el observatorio, pudiendo disfrutar de ellos a una agradable distancia durante un buen rato mientras que ellos iban a lo suyo, reponiendo fuerzas para seguir con su larga migración.
| Ojo a la diferencia de tamaño entre machos y hembras |
| Con una cigüeñuela (Himantopus himantopus) |
No os habrá pasado desapercibido que algunos machos de combatiente empezaban a lucir el plumaje nupcial, con esa variación que tienen entre distintas combinaciones de marrón, negro y blanco. Un par de ellos posaron aún más cerca y nos dejaron observar bien sus diseños, así como las pagazas me dejaron probar suerte con sus vuelos y algunos bandos de flamencos (Phoenicopterus roseus) hicieron lo propio a su más lenta manera.
| Volando junto a chorlitejos patinegros |
Estos avistamientos de flamencos no fueron desde luego los mejores, esa palma se la llevó la laguna del Pueblo en la localidad de Pedro Muñoz, donde poco más vimos aparte de algunos patos colorados y zampullines. El hecho de estar pegada al pueblo tal vez sea el motivo de que los flamencos estén más tranquilos que en otros sitios (tranquilos excepto cuando se montan una bronca como la que presenciamos, claro).
Mucha más variedad encontramos por Alcázar de San Juan, poniendo como bonitos ejemplos los muchos aviones zapadores (Riparia riparia), cercetas carretonas (Anas querquedula), patos colorados (Netta rufina), fumareles comunes (Chlidonias miger) y cariblancos (Chlidonias hybrida), aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), pagazas piconegras, abubillas (Upupa epops) y tarros blancos (Tadorna tadorna).
| Avispa excavadora, terrible depredador |
| Conejo (Oryctolagus cuniculus) |
Me gustaría que esta entrada sirviera para que se vea la enorme importancia de los humedales para las aves, no sólo las que residen y crían en ellos, sino también como muy necesarios puntos de descanso para las especies migratorias hasta alcanzar sus lugares de invernada o de cría, por mucho que haya aún tanta gente que piensa que estos lugares "no sirven para nada".