El pasado viernes 12 llegó el momento de animarme a subir al pico más alto (1.809 metros) del entorno que frecuento, aunque no es la mayor altura de la Sierra de Segura (Empanadas, 2.106 metros) y, ni mucho menos, del parque natural.
Ver la gran mole del Yelmo es para mí uno de los emblemas de la zona junto con El Cambrón o el pueblo de Segura con su castillo, pero no conocía su cumbre y ya iba siendo hora de disfrutar de la panorámica que prometía semejante atalaya natural.
La idea era hacer la ruta que sube desde la casa forestal del Campillo, pero un imprevisto por la carretera me hizo perder tanto tiempo que no iba a ser posible hacer la ruta en condiciones, así que no tuve más remedio que resignarme a tomar la carreterucha que lleva a la cima, una horrible pista por la que no caben dos coches... menos mal que esa tarde no había nadie, imaginad el cuadro que se debe montar cuando se encuentran dos coches de frente y uno debe retroceder con el precipicio al lado.
Me perdí la subida a pie, pero a cambio me llevé la ventaja de la rapidez y pude pasar mucho rato en la cumbre, pisando nieve en las zonas donde la sombra impide que se funda y contemplando unas vistas alucinantes. Me gustó especialmente ver el pueblo de Segura de la Sierra como una maqueta, y poder ver al mismo tiempo ese pueblo junto a Orcera y Torres de Albanchez, casi nada. También aparecen por ahí Peñalta, el calar del Navalperal y el del Espino, el cerro Bucentaina, el Mentiras, etc...
| Torres de Albanchez y su pedanía Fuente Carrasca |
| El Cambrón |
| Torres de Albanchez, Orcera y Segura de la Sierra |
La fauna montaraz se hizo notar con especies tan carismáticas como el águila real (Aquila chrysaetos) y la cabra montés (Capra pyrenaica).
Fueron dos ejemplares de águila real los que se dejaron echar el ojo mientras iba llegando a la cima, un adulto y un joven tomando altura en una térmica, y un macho montés brindó una estampa preciosa al asomarse a un precipicio nevado.
A diferencia del Navalperal con sus nutridos bandos de cuervos, el córvido representativo del Yelmo es la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), formando numerosísimas y bulliciosas bandadas que alegran muchísimo la cumbre con esos reclamos suyos que, para mi gusto, son una banda sonora ideal de la alta montaña.
No podía faltar la presencia invernante del acentor alpino (Prunella collaris), especie que ya he visto en El Cambrón, Peñalta y el castillo de Segura, por lo que era de esperar que estuvieran aquí también. Se camuflan tan bien con el medio mientras comen que no los ves hasta que levantan el vuelo, pero al final acabas por verlos posados y bastante confiados, incluso comiendo a pocos metros de ti como si nada.
Avistamientos de calidad de fauna en un escenario soberbio, poco más se podía pedir... por ejemplo regresar a casa con el atardecer dando un toque final muy acertado.
Según me dijeron, las dos montañas nevadas que veis son La Sagra (ya en tierras granadinas) y El Almorchón, y la imagen final corresponde al embalse del Tranco, con el pueblo de Hornos de Segura y su castillo (aunque se vean discretamente).
Tendré que volver haciendo la subida a pie, porque El Yelmo es más que esa gran montaña que veo desde muchos puntos de mis distintos lugares de campeo, también debe formar parte de ellos.
