sábado, 19 de abril de 2014

Estos lunes sí gustan


Lirio silvestre


Tenemos una manía tremenda a los lunes, y con razón, siendo el retorno a la rutina semanal tras el descanso del fin de semana, aunque el lunes 7 de abril al que refiero esta entrada fue sumamente grato al darme el gustazo de salir esa tarde por el recorrido visitable de Doñana.

Al llegar a las proximidades de la Dehesa de Abajo hacía aún bastante calor y la laguna no tenía su anterior y habitual estampa de cientos de anátidas y flamencos, pero se veían pasar banditos de espátulas (Platalea leucorodia) mientras que los milanos negros (Milvus migrans) eran constantes con sus planeos y picados junto a un ejemplar de fase oscura de águila calzada (Hieraaetus pennatus). 
Era muy agradable estar observando aves acuáticas, como el porrón común (Aythya ferina) y el somormujo lavanco (Podiceps cristatus) en pleno cortejo con sus danzas, mientras sonaban de fondo los musicales reclamos de los milanos negros y los sonidos de los abejarucos (los primeros que veía este año, por fin).













La pista de tierra hacia la marisma, lo que se conoce localmente como Entremuros, me deparó las primeras observaciones del año de canasteras (Glareola pratincola), aunque muy lejanas porque volaban bastante alto en sus cacerías de insectos voladores. 
Mucho más fáciles de ver fueron los abundantes martinetes (Nycticorax nycticorax) que estaban perchados en los tarajes (hay que ver lo mucho que adoran las garzas esta planta). Desde el coche se dejaban ver de maravilla, aunque es una lástima que otros conductores no tengan la misma consideración y circulen a una velocidad considerable a pesar de verte parado en mitad de un camino polvoriento, y no sólo te empolvan a ti, porque encima asustan a las aves y provocan que vuelen en desbandada hasta que se calman y vuelven al descanso de sus tarajes.





















Son estas semanas fecha de paso de paseriformes migratorios, siendo un ejemplo típico y fácil de ver la collalba gris (Oenanthe oenanthe). Los bonitos machos estuvieron poco colaboradores para la causa (aunque no posaron nada mal en realidad), pero una hembra fue una modelo tremendamente agradecida, hasta el punto de que siguió en su posadero cuando me marché.






No pueden faltar las ardeidas, sobre todo ahora que la garza imperial (Ardea purpurea) se ha unido al plantel habitual de garcetas comunes y grandes, garcillas bueyeras y garzas reales, de las que vi todas las especies, incluso una garcilla cangrejera muy lejana y sin fotografiar.
En estas fotos veréis que tanto la garza real como la garceta grande (Egretta alba) parecen contar con la escolta de calamones (Porphyrio porphyrio). Y, ya que estamos, pues también es menester fotografiar cada especie por separado.









En las cercanías del centro de visitantes siempre hay que echar un vistazo al Lucio del Lobo. Entre las acuáticas había mucho movimiento de moritos (Plegadis falcinellus), flamencos (Phoenicopterus roseus) y cigüeñuelas (Himantopus himantopus). Ojo a la foto de las tres especies juntas, en la que se ve un par de calamones de fondo... al igual que con las fotos de garzas, esto demuestra que es casi imposible hacer fotos en Doñana sin que salga algún calamón sin querer, uno apunta donde sea y acaban saliendo.
También había espátulas como la de la foto, avocetas y canasteras.







También las rapaces tuvieron mucho peso, repitiéndose la tesitura de mi anterior salida por la zona de ver en la misma tarde culebreras (Circaetus gallicus) y un águila pescadora (Pandion halieatus).
Aquí se nota mucho el respeto y la educación mediambiental que tenemos tan deficiente en comparación con otros países. Justo hoy hablaba con un amigo de los avistamientos tan cercanos que tiene la gente de águilas pescadoras en otros países, mientras que aquí salen volando en cuanto ven el coche acercarse. Sirva de ejemplo la primera foto con menor recorte, en la que dejo ver que tuve que asomarme furtivamente por una esquina (del edificio de bombeo) para conseguir la mejor imagen que he podido tomar de la especie posada.
También dejo unos milanos negros para el final, que por algo se han convertido en la rapaz más abundante de ver, incluso más que los ratoneros y cernícalos vulgares, pero para finalizar entrada lo haré como al inicio, con una imagen florida de esta primavera que por fin arrancó.