miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sierra Morena Oriental




El sector oriental de Sierra Morena comprende vastos espacios llenos de naturaleza agreste donde muchos de sus rincones son desconocidos para la mayoría, unos espacios únicos en la península con la peculiaridad de ser donde coinciden el lince ibérico, el lobo, el buitre negro, el águila imperial, el águila perdicera, la nutria, el corzo, la cigüeña negra, el alimoche y la grulla, no existiendo otra zona en nuestra geografía donde ocurra esta maravillosa coincidencia.

Mis zonas preferidas de campeo abarcan tanto un trozo de Ciudad Real con el Parque Natural de Sierra Madrona - Valle de Alcudia (fue mi principal "local patch" de pajareo durante el curso pasado) como mi Jaén natal con la Sierra de Andújar y Despeñaperros.

Dispuesto a que mi mejor amigo conociera mis lugares preferidos de Sierra Madrona y el Valle de Alcudia, pusimos rumbo allí el viernes 6 de diciembre, teniendo muy en mente las grullas (Grus grus) que invernan en la zona. El azar no quiso que me las encontrara posadas tan cerca como cuando estuve por allí en febrero, debido a que la falta de lluvias ha provocado que el valle esté muy seco y las grandes damas grises prefirieran congregarse en torno a charcas ganaderas muy alejadas de nuestro alcance. De todos modos pudimos disfrutar de unos cuantos ejemplares junto a grupitos de avefrías (Vanellus vanellus) y de una visita a la imponente encina milenaria que ofrece una soberbia estampa de eternidad en las amplias dehesas.













Algo especial y que a mi amigo le llamó la atención pronto es la manera en que la serranía llega de forma salvaje y pura a muy poquita distancia de donde las grullas trompetean.
Preciosos bosques de robles melojos tiñen de tonos ocres las masas de pinos y vegetación mediterránea de sus cerros y laderas y, tanto allí como en el valle, los enormes buitres leonados (Gyps fulvus) y negros (Aegypius monachus) cicleaban con la banda sonora del ronco graznido de los cuervos. Es el primer sitio donde he llegado a observar buitres negros y grullas al mismo tiempo, una maravilla...




Nido de azor









Esta hermosa naturaleza serrana conecta con la más conocida y popular Sierra de Andújar, donde también estuvimos el domingo de ese fin de semana.
Los cerros cuajados de alcornoques y madroños con mucho estrato arbustivo dan paso a dehesas ganaderas donde la presencia de imponentes toros bravos ofrece tranquilidad a muchas especies de aves. Los simpáticos mochuelos (Athene noctua) nos observan desde los bolos de granito (que convenientemente moldeados se convierten en abrevaderos de ganado) mientras que se divisan grandes ungulados como las ciervas (Cervus elaphus) y algunos bonitos machos de gamo (Dama dama), que están ahora con su mullido pelaje invernal que carece del marcado moteado que caracteriza a la especie.



 








También aquí disfrutamos de los planeos de los magníficos buitres, aunque los buitres negros nos dieron mejor espectáculo aún al pasar con una distancia agradecida sobre uno de los lugares escogidos para intentar avistar al lince ibérico (no apareció, como en la apabullante mayoría de veces).
Es todo un espectáculo y un privilegio poder ser espectador del vuelo cercano de estos casi tres metros de envergadura vivientes.
Por si fuera poco, las cabras montesas (Capra pyrenaica) de la zona se dejaron ver, cuando aparecieron a lo lejos un joven macho con una hembra y su cría. Este macho jovenzuelo se va aproximando a mi ilusión de poder ver algún día un macho adulto de poderosa cornamenta, algún día...











El Jándula en El Encinarejo


Despeñaperros no tuvo visita ese fin de semana, pero para respetar el título de la entrada que hace honor al nuevo nombre del blog, pondré un par de imágenes del cajón de visitas del mes pasado, para ilustrar esa quebrada orografía en la que el halcón peregrino (Falco peregrinus) sobrevuela parajes con recuerdos de la Edad Media en forma de ruinas de fortalezas con importante papel durante La Reconquista, cerrando esta entrada con la vista de la luna y Venus desde el entorno de mi pueblo, Bailén.



 

Castillo de Las Navas de Tolosa




jueves, 12 de diciembre de 2013

Águila moteada, ruinas medievales y laguna volcánica en una gran jornada


Entorno de la laguna de La Posadilla


Sí señor, todo lo del título se corresponde a una única salida campera, todo junto en el pasado sábado 7 con dos amigos y mi hermano.
Acostumbrados a nuestras quedadas en Daimiel, esta vez nos fuimos directamente a la laguna de Navaseca, que de primeras ofrecía un aspecto muy soso en comparación con el bullir de vida que hemos encontrado en otras ocasiones. Para empezar, sólo había un flamenco (un pollo) y cuatro malvasías, y las demás especies eran escasas.
De todos modos siempre se deja ver algo, como bisbitas comunes (Anthus pratensis), patos cuchara (Anas clypeata), un grupo de ánsares comunes (Anser anser), o los abundantes aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus).







A esto sumemos otras especies como (no pongo lista completa, obviando muchas especies comunes):

- Agachadiza común.
- Azulón.
- Cerceta común.
- Garza real.
- Calamón.
- Pardillo común.
- Zampullín chico.
- Bisbita alpino.
- Chorlitejo grande.

En un campo donde abundaban los fringílidos (sobre todo jilgueros), unos tipos estuvieron toda la mañana sentados y esperando algo. Dejo esta fotografía porque mucho me temo que estuvieran capturando pajarillos... a ver qué os parece.
Considero, si es así el caso, muy patético seguir con estas prácticas hoy día, y más aún que se use la palabra "tradición" para defender este tipo de cosas.




En fin... pasemos a la protagonista ornítica de la jornada. Un observador con su telescopio nos avisó de que había un águila moteada (Aquila clanga) posada en un pino de la laguna... ¡¡me dejó echar un vistazo y así era!! Hizo un breve vuelo en el que pudimos determinar además que se trataba de un joven.
Estamos acostumbrados a encontrarnos sorpresillas siempre que venimos, pero ver a una rapaz de la Europa oriental y rareza en nuestro país... eso ya es el colmo, lo nunca esperado.
No es la primera ni la última cita de invernada de esta bonita rapaz que pasa en sus países de origen por unos apuros parecidos a los que tienen aquí algunas rapaces como el milano real.






Estas fotos fueron tomadas en el momento en que remontaba una térmica mientras un aguilucho lagunero le metía caña. No debió gustar nada el nuevo pajarraco del humedal, por lo visto, porque recibió más acosos.






Otras protagonistas de la mañana fueron las grullas (Grus grus), cuando unos nutridos bandos aparecieron en los campos cercanos al Guadiana. Ver las ordenadas filas y escuadras de estas elegantes zancudas con sus característicos coros de trompeteos es una de las escenas más entrañables de nuestra cultura campestre europea.
En esa zona del río y por el camino también se dejaron ver avefrías, cormoranes grandes y unos buenos números de cigüeñas blancas.










Tras una buena comida (con el jamón ibérico capitaneando el asunto) en la localidad de Carrión de Calatrava, empezamos así la exploración de nuevos territorios manchegos. 
Estuvimos de acuerdo al planear la salida en visitar las ruinas del castillo de Calatrava la Vieja, aunque al llegar nos encontramos con el decepcionante panorama de una alambrada que cierra la fortaleza al público, excepto para una visita guiada que se estaba realizando en su interior...
De todos modos, mereció la pena verla desde fuera y sentir el pálpito de esos tiempos medievales de acero y fuego durante la Reconquista, con los vuelos y sonidos de las grajillas (Corvus monedula) y la simpática aparición de un mochuelo (Athene noctua) que se aventuró a cazar y comer una presa a muy pocos metros de nosotros.











La siguiente y última parada de nuestra salida, pasando al lado de las ruinas de Alarcos (tan conectadas con la batalla de Las Navas de Tolosa de mi tierra), era la laguna de La Posadilla cerca de Poblete, con la peculiaridad de tener origen volcánico, en un precioso y relajante entorno que combinaba tierras de labor, retamares, monte con encinas y cortados rocosos.
Allí nos recibió una joven gavilana (Accipiter nisus) con la sensacional luz de la tarde mientras intentábamos en vano buscar un ángulo donde el contraluz no fastidiara la panorámica de la laguna.








Así soy yo. El avistamiento del águila moteada ya sería motivo de entrada específica, pero a mí me gustó la jornada entera y espero que os haya gustado, porque yo desde luego me lo pasé en grande.