miércoles, 13 de noviembre de 2013

Salida con Birding Sierra Morena en La Puebla de los Infantes




El pasado sábado día nueve llegó la esperada salida por una de las 15 rutas propuestas desde ADIT - Sierra Morena, concretamente la que podéis ver pinchando aquí, la que recorre el embalse José Torán y el santuario de Setefilla en la localidad de La Puebla de los Infantes.

Es una propuesta interesante por su variedad (combina aves propias de entornos acuáticos y de terrenos cultivados junto con las propias de la sierra) y por las especies carismáticas que pueden llegar a observarse, estando como atractivos objetivos el águila perdicera, el águila pescadora, el elanio azul, el búho real y el vencejo moro. ¡Casi nada!

Siendo mi segunda incursión por esta aún desconocida (por mí) Sierra Morena sevillana, me acerqué a bichear por la mañana antes de la hora de la salida (las tres y media). Y no se dio nada mal la cosa, porque en el embalse me encontré con una de las estrellas de la zona, una de las águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus) planeando junto a los buitres leonados (Gyps fulvus) que iban llegando de manera casi ininterrumpida.
Cuando cesó el movimiento rapaz, una garza real (Ardea cinerea) despistada estuvo a punto de pasar volando por delante de mí, y al poco rato volvió a aparecer la perdicera como si quisiera acaparar otra vez el protagonismo.










Un poco más adelante, en una explanada donde suelen aparcar los pescadores (a pesar de su presencia, el lugar es tan amplio y la gente se reparte tan bien que no resulta molesto para observar las aves) volvió a surgir el goteo de buitres, entre los que conté cinco buitres negros (Aegypius monachus) y... otra vez la perdicera. 
No son fotos cercanas precisamente, pero se aprecia bastante bien el plumaje y morfología de esta singular rapaz a medio camino entre las poderosas águilas grandes y las audaces y rápidas rapaces medianas, un ave muy de nuestro mundo mediterráneo que está en declive mientras que su prima la imperial va remontando...






Todo esto en compañía perruna, porque una simpática y tranquila perra me estuvo siguiendo y acompañando mientras.





En la zona de la presa que embalsa el río Guadalbacar no conseguí avistar ningún vencejo moro, tan sólo a los omnipresentes aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), aderezados con una súbita aparición de... la perdicera por cuarta vez, aunque tan lejos y con tanto viento que ni me molesté en quedarme alguna foto.





Desde allí no pude evitar acercarme al santuario de Setefilla para subir a las ruinas de su castillo, que esas cosas también me atraen mucho. Los alrededores eran realmente bonitos, con su cortado fluvial y una buena representación de monte mediterráneo con palmitos, jara blanca, jara pringosa y flores amarillas en este otoño tan primaveral.









Volviendo al embalse, si uno se para en las áreas más agrícolas, se pueden encontrar especies de espacios abiertos y labrantíos, como las cogujadas montesina (Galerida theklae) y común (Galerida cristata), el siempre vigilante alcaudón real (Lanius meridionalis), las avefrías (Vanellus vanellus) y el triguero (Miliaria calandra), además de alguna que otra mariposa.
Una curiosidad vino en forma de triguero con leucismo que mostraba unas alas muy blancas al volar... ver al principio un ave marrón de aves blancas hizo volar mi imaginación febril que no podía creer que estuviera viendo un escribano nival o algo por el estilo... pero no, era el humilde triguero con tan peculiar característica.






Aunque posado no se vea igual, se aprecia el color blanco en las alas



Al zorzal común (Turdus philomelos) le dedico un espacio aparte, porque en estos días el monte se llena del sonido de los disparos de quienes encuentran ocio en abatirlos. Cada uno puede encontrar opciones de esparcimiento a su gusto y como quiera, pero personalmente encuentro más meritorio acertar al zorzal con una foto en vuelo, algo más difícil de conseguir, y el ave sigue ahí viva para otras veces.





Pasear por el pueblo es una elección muy recomendable, a mí me pareció muy bonito y con rincones interesantes. Como por ejemplo su castillo (bueno, lo que queda de él), la iglesia de Nuestra Señora de las Huertas o el lavadero de Las Pilas.












Ahora sí, después de ponerme morado de comer setas y carne de venado, llegó la hora de la salida y Rafa Romero nos llevó por la cola del arroyo Galayo a intentar observar las especies señeras.
La primera aparición reseñable (a mí me gustan, desde luego), fue la de las avefrías volando junto a estorninos, y estuvimos un rato esperando mientras se veían ánades reales, garcetas comunes y cormoranes grandes, hasta que dos de las especies se dejaron echar el ojo.
Primero fue el águila pescadora (Pandion haliaetus) cuando vi muy a lo lejos una gran ave de contraste claro y oscuro con un batir de alas muy sospechoso. Es la primera vez que veo una en la sierra, y he de decir que fue una observación muy agradable pese a la distancia.
El otro amiguete que queríamos ver también salió a dar una vuelta, cuando un elanio azul (Elanus caeruleus) estuvo haciendo cernidos e intentando cazar algo. Por lo visto su pareja también apareció, si no me lo dicen yo me habría creído que era el mismo ejemplar. Ocurre algo parecido con el caso anterior, ya que a esta bonita rapaz de las campiñas no la había visto hasta ahora en un sitio tan serrano.







Pues así es, os aseguro que esta birria de foto es de un águila pescadora






La siguiente parada fue en la presa, de donde no me repetiré con más imágenes de aviones roqueros, pues los vencejos moros no quisieron salir (o no los vimos, que puede ser) y los vencejos cafres ya deben estar en África.
De allí fuimos al santuario, para intentar ver al búho real y las águilas perdiceras. El búho no salió a cantar, y la verdad es que si yo fuera él tampoco habría querido asomarme, con los cazadores pegando tiros allí mismo hasta bien caída la tarde. Las perdiceras sí pudimos verlas a través de los telescopios, con la pareja posada en un acebuche muy lejos, y la verdad que me gustó mucho esto de observar por el teles.
Cayendo la noche, no pude resistirme a volver a subir a las ruinas en busca de alguna imagen del ocaso serrano-medieval.







Habiendo cogido últimamente la buena costumbre de dejar las especies observadas que no tienen fotografía (o sí la tienen, pero con cutrez superlativa), aquí queda la lista:

- Focha común.
- Garceta común.
- Ánade real.
- Cormorán grande.
- Curruca rabilarga.
- Curruca cabecinegra.
- Carbonero común.
- Herrerillo capuchino.
- Mito.
- Verderón.
- Jilguero.
- Trepador azul (oído).
- Tarabilla común.
- Lavandera blanca.
- Lavandera cascadeña.
- Abubilla.
- Pito real (oído).
- Golondrina dáurica (un ejemplar aislado, que al principio confundí con un vencejo).
- Grajilla.
- Roquero solitario.
- Cernícalo vulgar.
- Gavilán.

Mariposas:

- Colias común.
- Vanesa de los cardos.
- Doncella de ondas rojas (aunque no estoy seguro).


Y así termina mi pequeño reportaje, con una camiseta y guía de rutas de regalo, y una buena tarde pajareando e intercalando charla sobre aves, linces, fotografía y demás.

Al día siguiente estuve bicheando en el Brazo del este, y no se dio nada mal... ¡pero se verá en su momento!



domingo, 10 de noviembre de 2013

Atardeceres de Doñana



Aquí estoy de vuelta tras un buen fin de semana en el que he seguido conociendo la Sierra Morena sevillana (eso saldrá en una entrada dentro de pocos días, lo merece) y he echado un par de horitas en los arrozales del Brazo del este.
Mientras preparo el material acumulado, propongo una entrada algo diferente a las habituales que suelo hacer con 500 fotos y especies. Me centraré en algo más visual y relajante, para que os hagáis una idea de la belleza que puede tener algo de por sí bonito como un atardecer si le unimos las siluetas de las aves de Doñana recortadas contra el naranja del ocaso.

Estas fotos las hice en la Dehesa de Abajo el día 30 de octubre, empezando por una par de espátulas, dos imágenes con los grandes bandos de moritos, y rematando con la visión general de la laguna atestada de flamencos, cigüeñuelas, fochas, avocetas y demás vecinos de lustre.










Para terminar, me gustaría adelantar acontecimientos con una foto de hoy mismo, en vista de que es una noticia que me alegra mucho y tardará una semana más o menos en salir en una entrada, así que lo cuento ahora...
¡Aquí están mis cuatro primeras grullas de la temporada! Ha sido en el Brazo del este, y que sepáis que hubo más cosas destacadas, pero eso ya en su momento. ¡Hasta pronto!