Durante la primavera y parte del invierno ha tenido mucha presencia en el blog el Parque Natural de Despeñaperros, y no es para menos con su agreste y salvaje naturaleza de collados y cerros repletos de bosques muy bien surtidos de fauna serrana, donde se siente comodísimo todo aquel amante de los buenos paseos montanos sin vallas ni limitaciones debidas a la propiedad privada.
Este año tenía muchas ganas de pillar por fin a los vencejos cafres (Apus caffer) que anidan por la zona, y el día 10 los trinqué por fin.
Hablamos de una especie curiosa, procedente de África y que nos está colonizando de forma reciente desde los años 60. Hay más casos así, como el archiconocido del elanio azul, y otros que acabarán por ocurrir como el del ratonero moro.
Tenemos alrededor de 150 parejas de este vencejo en España actualmente, y de momento se encuentra en Cádiz, Málaga, Córdoba, Jaén, Sevilla, Huelva, Ciudad Real, Toledo, Cáceres y Badajoz. Justamente nuestra Sierra Morena de Jaén es uno de los mejores sitios, donde anida usurpando los nidos de la golondrina dáurica (otra colonizadora de tiempo atrás), y así es como encontré a los ejemplares de esta entrada cuando me fijé bien en unos peñascos donde las idas y venidas de las golondrinas eran constantes.
Las fotos salieron como me permitieron estos pequeños proyectiles vivientes, pero se reconocen bien y podemos ver sus características, sobre todo ese obispillo blanco que disipa la confusión con vencejos comunes. Otros rasgos son el color oscuro en contraste con su pálida garganta, y la línea blanca detrás de las alas.
Ya puestos, no estaba de más probar algunas fotos con los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), que también son pasmosamente ágiles pero se dejaron mejor que los vencejos.
En todo roquedo que se precie no es nada raro que haya una pequeña colonia de buitres leonados (Gyps fulvus). A éstos los pillé tomando las térmicas en su ajetreo diario, mientras sus pollos ya crecidos aún siguen gritándoles pidiendo que los alimenten.
Muy cerca hay varias parejas reproductoras de culebreras (Circaetus gallicus), y a ésta la vi precipitarse ladera abajo en un lance de caza... que falló... todavía no ha llegado mi oportunidad de presenciar toda la secuencia de caza de estas especialistas devoradoras de ofidios.
Uno de mis objetivos en la zona era ver la pareja de águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus), pero no se quisieron dejar ver. Sin embargo, vi entre los buitres dos siluetas de menor tamaño, y al posarse pude localizar una de las aves y comprobé que parece tratarse de uno de los pollos de este año...
La foto puede ser de lo peor del blog, sin ninguna duda, aunque más o menos se intuye el pollo.
Tranquilos, que la última foto de la entrada no será la infra-fotografía del águila. Dejaré esta imagen del castillo de Navas de Tolosa, recordando que hablamos de una zona que en el pasado fue atronada por el clamor de batallas medievales.