Ahora mismo escribo desde Cantabria y ya he tenido buenas sesiones de pajareo con muchos y buenos acompañantes, pero aún tengo cosillas pendientes, y en esta entrada voy a mostrar lo visto en torno al viaje.
Lo primero es la pequeña salida de la tarde anterior, el jueves día 11, para despedirme de Sierra Morena en condiciones. Tenía muchas ganas de ver ciervos (Cervus elaphus), en especial a los grandes machos con sus cuernas ya crecidas, así que fui con mi mejor amigo en su búsqueda por Baños de la Encina y encontramos bastantes venados de buen porte con sus cuernas aún cubiertas de borra, además de un muflón (Ovis musimon) con un solo cuerno.
En estas fechas era fácil encontrar atareadas madres con su prole, vimos bastantes ciervas con sus simpáticos cervatillos y perdices (Alectoris rufa) con pollos que ya volaban.
El viernes día 12 llegué con mi familia a Ávila, y dediqué el día a ver la ciudad y sus monumentos (de los que dejo unas pocas fotos) con mis hermanos. El breve momento de pajareo llegó al partir al día siguiente, el sábado día 13, cuando por la mañana pasamos con las maletas ante una iglesia donde los carismáticos cernícalos primilla (Falco naumanni) comenzaban su ajetreo matutino junto a las relajadas cigüeñas blancas (Ciconia ciconia).
Empezó la segunda parte del viaje, desde Ávila a Cantabria, viendo por el camino en ambos trayectos castillos y otras magníficas construcciones, además de muchas rapaces como buitres leonados y negros (algunos volando bajo), milanos reales y negros, aguiluchos laguneros y cenizos, águilas calzadas, ratoneros y cernícalos.
Justo mientras llegaba ya a mi destino en Cantabria, el pueblo de Elechas, me llevé una sorpresa tremenda cuando vi en un cable una rapaz que resultaba pequeña y "colilarga" para ser un ratonero, encima al verle el vientre blanco tuve claro lo que era y saqué la cámara (aprovechando que estaba en una zona donde podía pararme) para fotografiar esta bonita hembra adulta de gavilán (Accipiter nisus) con sus ojazos naranjas. Más tarde, ya en la terraza de la casa, pude ver otro gavilán (quién sabe si el mismo) con un pajarillo en sus garras.
| Observad la "ceja" y la mancha blanca en la nuca. |
Por la tarde no pude resistirme a dar una vuelta a pesar de que el día se tornó nublado y feote. Un ratonero (Buteo buteo) posó muy cerca en un cable antes de decidir pirarse. Verlos así posados tan cerca de los caminos es algo muy habitual en Cantabria y no tanto en mi tierra, donde lo más parecido es verlos en altos postes de la carretera.
La ensenada donde suelo pajarear aquí estaba muy poco animada entre el tiempo desapacible y la marea alta, así que fui directamente a la casa abandonada donde mi hermano menor encontró mochuelos (Athene noctua) el año pasado... y allí estaba uno de ellos esperándome al ir muriendo la tarde.
Dentro de poco veréis las andanzas entre aves acuáticas y alpinas, con novedades muy jugosas y la compañía de amigos pajareros que conocéis de esta comunidad nuestra de blogs. ¡Hasta pronto!